sábado, 28 de mayo de 2011

MENÚ VITAL


La vida puede dar infinidad de opciones y menús gastronómicos. La vida permite que degustemos a dos manos de los sabores, olores, colores y personas que se nos atraviesan. La vida sale del horno y somos el único comensal en una labor aireada por la ráfaga del hambre y las ganas de masticar.

Algunos indagan en las calorías que estas le proporcionan y otros sufren de una anorexia enfermiza que pronto calman con un balazo, un salto al vacio, una manotada de píldoras o una linda soga en el cuello. Otros se la comen a pisquitas para hacerla rendir mucho y llegan a la vejez con una pensión y toda una vida llena de moho por no haberla disfrutado a tiempo aguardando por el insípido futuro.

Hay también los que se la quieren comer toda de un solo bocado y terminan en un baño con los ojos desorbitados, las pupilas dilatadas y las venas llenas de alguna droga. o en un funeral como centro de atracción o dando espectáculos suicidas en las vegas nevada.

Yo soy a veces como todos los anteriores. A veces no me importa nada y la boto por la ventana. A veces la escatimo en todos los aspectos pensando en un mañana que nadie me garantiza que va a llegar. También por momentos me atraganto con ella y uso los excesos para ello, pero de lo que si inevitablemente estoy seguro es que vale la pena vivirla y creo que a mi modo lo estoy haciendo.

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