jueves, 21 de febrero de 2013

LOS ZOOLÓGICOS URBANOS Y LAS HISTORIAS MUTANTES DE RAFAEL CHAPARRO MADIEDO


Desde que por medio del opio uno se monta en las nubes de la línea literaria de Rafael Chaparro Madiedo, va describiendo esas ráfagas de lucidez paranoica, que con el ritmo de sus letras se desglosa. La ciudad se va desenmarañando en espacios matutinos, pero llenos de una fauna diversa de mutantes que toman tinto, se ríen solos, divagan y se pierden en sus tristezas recurrentes. Una línea literaria que se sale del típico e imbécil tema del narcotráfico que tanto lidian los escritores mediocres que con cada liberación, cada telenovela y noticia amarillista de este país publican bazofias de trecientas paginas llenas de nada.  Chaparro Madiedo es un visionario de esa ciudad subterránea que se vive en cada paso, en cada sentimiento ensopado en sangre a 2.600 metros más cerca de las estrellas.





ZOOLÓGICOS URBANOS, HISTORIAS MUTANTES DE RAFAEL CHAPARRO MADIEDO COMPILACIÓN  DE ALEJANDRO GONZALEZ OCHOA  es una invitación a conocer esa visión de un escritor anárquico de una que vislumbra una ciudad tan voluble como Bogotá, desde sus entrañas, mostrando sus desilusiones, sus vergüenzas y sus talentos. Una obra que compila la visión de un genio, que se convierte en un grito, en mujeres amarillas, en gatos amándose sobre tejados, en miedo, en desesperación, en whisky, en canciones de los Stones y Jim Morrison. Una lectura que en lo personal me dejo el buen sabor de un capuchino con vainilla y  de la cual cito las siguientes frases, para que se convierta en una amena invitación a buscar y sumergirse de lleno en ese mundo de opio, nubes y critica social llena de tomates.






-          “allí llegan las legiones del norte con toda su carreta de la apariencia a comprar las botas que son una especie de alivio existencial, para una juventud que, a falta de pies de plomo, deja en la vida unas huellas en serie.”


-          “Bogotá, una palabra que suena a pesadilla, o a café capuchino con crisis existencial de tercera categoría (…) una ciudad que es un capuchino. Se la toman y la botan y lo peor es que la cobran, y bien cara.”


-          “La circulación caótica de carros en las calles de la mayoría de ciudades colombianas, representa, en cierto modo, no la lucha de clases, sino una especie de carrera entre las clases sociales.”


-          “Tratan de comprobar hasta que punto la vida es una farsa motorizada y como puede cambiar la mirada de los hombres cuando están enfrentados al cemento que cuando están frente a un jugo de naranja.”


-          “Los castillos de la realidad están construidos con ceniza y solo basta una brisa para que todo se venga abajo.”


-          “El pito intermitente es el grito de la victoria, es un pito rojo, bello, un pito de Santa Fe. Es un pito sin agresiones y sin violaciones de ningún orden.”


-          “Era necesario lucir una parafernalia adecuada para ir a cazar anfibios: cachucha del Santa Fe (la de millonarios solo la usaban los que continuaban lidiando abuelas y perros).”


-          “Es difícil amar en la gran ciudad. La ciudad endurece las palabras de amor.”


-          “Pasan muy pocos carros por la séptima. Las parejas de enamorados que no salieron a vacaciones a parís, van a la terraza Pasteur a curarse el virus de la nostalgia. Un virus que sube escaleras. Un virus que toma café de Colombia. Un virus que se encuentra en los ojos de cada transeúnte. Es un virus que se incuba bajo la carpa rota del cielo bogotano.”


-          “La nostalgia es un sentimiento irreal, un sentimiento de tarjeta postal que nunca se envía.”


-          “Los ojos se caen a pedazos, cada percepción es un instante tembloroso perforado por ese gran talador del tiempo, que desde siempre hace estragos en el silencio.”


-          “Laberinto general. Eso es Bogotá. Un gran libro que se abre todas las mañanas. Tedio en instamatic. Un libro con varios prólogos de varios autores. También un preprologo o prefacio, para burócratas. Por eso los arboles de Bogotá son tristes. Por eso no se extrañen que a la gente de Bogotá le guste leer.”


-          “Escribir se convirtió en ver la hoja en blanco como una vena pulsante donde inyectábamos la heroína de las palabras. Escribir produce mareo, vértigo. Escribir es meterse en la botella rota de los significados, escribir es algo parecido a recibir un botellazo de whisky en la cabeza, produce el mismo aturdimiento lucido.”


-          “desde hoy y para siempre me declaro totalmente apolítico y me declaro partidario de otras cosas. Me declaro partidario furibundo del Rock & Roll, del buen whisky, de las drogas suaves como Los Beatles, de las drogas pesadas como Led Zepellin y de Los Stones, me declaro partidario de un buen par de tetas, de un trasero hermoso, de unas manos transparentes como la lluvia, de las sonrisas limpias, me declaro partidario de la irresponsabilidad y de los sueños de los niños y de muchas otras cosas.”


-          “Este país, curiosamente es anárquico en sus costumbres, pero no en sus ideas. Aquí la vida cotidiana es un caos total: el tráfico es angustiante, cualquier vuelta a una oficina pública es una tortura. Pero a nivel intelectual seguimos siendo un país atrasado, conservador. Todavía nos asustan las tetas y los traseros en televisión.”


-          “En estos últimos días se fueron dos grandes. Míster Charles Bukowski, el escritor indecente de California, más indecente que Miller, y míster Cobain. Ambos unas moscas en medio del desayuno con vitaminas norteamericanas. Ambos en el útero de la anarquía. Ambos desgraciados. Uno, Charles, creyente del sexo y del alcohol. El otro, creyente de la heroína y de la música. Héroes malditos de una sociedad maldita.”
-           

miércoles, 20 de febrero de 2013

PARA TÍ...



Hace ya mucho tiempo llevo esta pena en el alma. Esta herida profunda que punza en cada instante, con cada recuerdo y con cada lugar. Una herida que hace que te extrañe y te recuerde mucho.  Ya casi son dos años desde que partiste de este mundo cruel, para verte con tus angelitos, tus historias, tus memorias, tus pajaritos, tus jardines, tus flores, tus paisajes y todas esas cosas que te rodeaban y hacían que tu espíritu siempre libre, divagara entre anécdotas y nos las contaras con tanta pasión y ternura. Hace ya casi dos años desde que Dios decidió que ya habías hecho muchas cosas bonitas  por todos los que tuvimos el honor de conocerte y que crecimos amparados con tus infaltables enseñanzas, tus tiernas pataletas y tu constante dulzura.




Este tiempo ha sido muy difícil abuelita. Para mí ha sido más que difícil a decir verdad. Un tiempo que a pesar de los logros personales y familiares (que con tu ayuda edificamos), no han dejado de ser insaboros y superfluos por tu inmensa ausencia. Han sido casi dos años en los que tu ausencia me ha costado lágrimas, suspiros tristes, penas, desavenencias y profundas tristezas. Un tiempo difícil del que seguramente me quedara una descomunal enseñanza y que hará de mí un mejor hombre, una mejor persona, un mejor amigo, un mejor hermano y un mejor ser humano. Eso que tanto me recalcaste siempre y que atesoro como lo más lindo en el universo y como la herencia más preciada. Pero bueno, hoy es tu cumpleaños abuelita adorada. Hoy es el día en el que hay que celebrar y estar felices. Espero que en el cielo te hagan todos los postrecitos que te gustan y te traten como lo que eres: una princesa. La más linda princesa de todos los cuentos de hadas juntos. Que te apapachen como tus nietos que te adoran lo haríamos y te digan lo mucho que te queremos. Porque de eso ni el cielo tiene la medida…




Desde esta desazón constante llamada vida, por mi parte te deseo mil más. Que la gloria te conceda multiplicada por mil veces todo lo que nos diste y que ojala me recuerdes así sea de a raticos. Como la persona que más te adoro en la vida. Te quiero y te extraño mucho, no te imaginas cuánto. Pero desde el fondo de mi corazón te digo que me alegra mucho que descansas en la gloria de Dios padre y que nuestros deseos egoístas de retenerte en este mundo malo no fueron escuchados. Porque Dios sabe cómo hace las cosas y los tiempos de él son perfectos.




Quien siempre te amara de aquí hasta el último suspiro.



Diego.

lunes, 18 de febrero de 2013

UNA NOCHE MAS



Una descarga térmica va desglosando los campos de distorsión de la realidad que se genera por cada sensación que se deriva de la música de fondo, los bajos, las notas estridentes, las miradas perdidas y las curvas de las inquietas mujeres, que con sus vestidos ceñidos y su conjunto natural de viernes van desglosando sensualidad por todo su entorno.  La noche se nubla entre el humo de los  cigarrillos que se encienden y que crean la ligera imagen de un pesebre de luces intermitentes, que se levanta  entre los rayos laser del lugar, las bolas de pequeños vidrios brillantes y las pupilas dilatadas, llenas de paisajes psicotrópicos y alcoholizados. Una insulsa alegría que recorre mi existencia, haciendo expandir mis poros y erizar mi piel en un desdoblamiento químico que  desemboca en una tenue sonrisa. 





Los cuerpos danzan, sudan, se rozan y se separan al ritmo de sonidos circulares y repetitivos, cargados de una sintaxis erógena cada vez más constante  y evidente. Cada instante es una gota en el mar de placer que se esparce por las nebulosas de la madrugada bogotana y cada cuerpo, una invitación al aquelarre  el desenfreno y el caos. Un ambiente de bellezas inquietantes, lujo y delirio. Una catapulta de acciones que se sobreponen unas sobre otras para deleitar el paladar de la insensible noche. Una explosión de quimeras, duendes, dragones y hadas mágicas medievales.





Un universo paralelo metido en un sótano que camufla a los que no le temen a la oscuridad y que se alojan mejor entre las sombras de una ciudad que duerme con un ojo abierto, esperando a que cualquier extraño decida atacar. Todo fluye, se estrella y se conecta en una lógica sin razón, mientras bebo un sorbo de whisky y cierro mis ojos.




Música.



Murmullos.



Bailo.

viernes, 15 de febrero de 2013

LA CRUDA VERDAD







Cada tanto vamos elaborando juicios sobre aquello que dice rodearnos y sobre todo eso que compone la idea de realidad que vamos cobijando desde que el sentido de realidad nos golpea en la nariz.  Desde este muro unidimensional que condensamos, vamos desglosando lo que pensamos, lo que sentimos, lo que nos inquieta y hasta lo que creamos. Vamos poniendo  los matices que nuestras raíces nos increpan sobre el lienzo blanco y maleable que proporciona la vida. Nuestras experiencias se conjugan como vinilos coloridos, sobre diluyentes sociales, creando matices diversos, fluctuantes y sorprendentes.





Somos los artistas de nuestros contextos que apruebas de ensayo y error, y por medio de nuestras decisiones le damos forma al paisaje de nuestros días y a la arcilla que constituyen nuestros sueños. Por ello la verdad para mi es un elemento amorfo y demasiado inestable. Es una connotación moral que por su naturaleza radicalmente subjetiva, puede verse desde diferentes puntos y vértices. Migrando al éxodo iracundo la idea plana de que sea solo una o un elemento de valor irrefutable. Desde que somos pequeños albergamos la idea de que lo verdadero es bueno y que lo falso es malo. Que la verdad es fuente de felicidad y aplomo, y que la carencia de ella, es el debacle de valores y una impía categorización de la realidad. En cierta medida creo que es cierto, que lo bueno debe estar investido de lo verdadero y que lo falso denota un tinte de desavenencia que irremediablemente desemboca en los pilares de lo malo, lo mal visto, lo feo y lo indeseable.




El problema no radica en los dos conceptos, ampliamente contrarios. No. Radica en que la realidad como la vivimos no es una cuadricula equidistante de dos puntos, sino una serie de bifurcaciones que se van ramificando en diversos sentidos con cada paso que se da, y que aunque pone siempre dos opciones de bien o mal, para cada una  esta el libre albedrio de tomar u omitir la decisión correcta. Para mi la autentica verdad no existe y no se puede dar por el contexto mismo que se vive a diario. Vivimos en una sociedad decadente que nos inculca valores religiosos y morales desde que nacemos con diezmos, instituciones corruptas, rezanderas y pedófilas. Que sustentan su capacidad de persuasión a los ignorantes e iletrados con ideas de cielos e infiernos a la orden del mejor postor, dentro del mercado diverso de la fe.




Un mundo falso que se vale de los medios de comunicación para mostrar modelos etéreos de miradas perdidas, sustentando un concepto de belleza excluyente que contrasta con la obesidad pandemica de los países desarrollados y la esquelética imagen de la  hambruna y el egoísmo de una humanidad que recae sobre los hombros de los niños que mueren por inanición en las áridas estepas africanas, el peso de una estirpe enferma, materialista y vacía. Un mundo que disfraza la felicidad con la estúpida idea de que la acumulación desmedida proporciona gozo y que pregona caras felices en vallas publicitarias a transeúntes de caras largas, vidas grises y pensamientos suicidas.




Vivimos inmersos en la mentira de que tenemos el control de nuestras propias vidas, sin tener en cuenta el hecho de que solo somos hámsters  de laboratorio corriendo como desesperados por ruedas giratorias, con sueños fotocopiados (una casa grande, una esposa, un auto de ultimo año, un viaje al mar y un perro), Ilusiones de control y delirios de grandeza. Nos levantamos cada mañana pensando que el mundo es un lugar mejor, cuando en el fondo sabemos que  la explotación petrolera, el enfermo delirio minero, las guerras en en el medio oriente, la trata de personas, el desplazamiento, las fabricas de niños trabajadores en china (donde trabajan por menos de cincuenta centavos de dólar y hasta 16 horas diarias) y la contaminación  rampante no son adjetivos de un mundo que vaya en proceso de mejorar.



Nos engañamos. Nos mentimos. Nos decimos a nosotros mismos que todo esta bien y que pronto despertaremos de la pesadilla que realmente es la autentica verdad. La autentica verdad duele, angustia, cala los huesos y nos hace llorar. La verdad no es un ente ameno envuelto en una funda de seda. No. La verdad es una fiera que se camufla en nuestros temores y nos pone cara a cara con el verdadero rostro abominable que conlleva la humanidad. Por eso es que se ha desarrollado esta sociedad del autoengaño. La sociedad donde todos somos lindos y subimos nuestra patética vida a las redes sociales, para demostrarle a un montón de desconocidos que somos felices (así no lo seamos), y que deberían envidiarnos (incluyéndome). Porque desde que crecemos, crecemos con la concepción arraigada en el subconsciente de que la verdad es cruda y hay que evitarla. Que es mejor vivir en una burbuja de falacias a soportar los pinchazos lacerantes de lo que es verdad. De lo que es real. Porque la verdad no esta detrás de los extractos bancarios, de las cirugías plásticas, de las fotos en sitios caros, de la sociedad, ni el lugar donde vivimos. La realidad esta eso que nos compone en el espíritu, sea bueno o sea malo. No importa. No tiene relevancia.




Por eso hasta este momento entiendo la grandeza y el sublime acto de bondad y gallardía de JESUS. El, en su sublime sabiduría busco y se inmolo por su verdad y esa verdad, somos nosotros. Unos seres despreciables que destruyen su propio hogar, inventan genocidios, imparten muerte a diestra y siniestra a los suyos, asesinan sin piedad, violan, derrochan frente al hambriento y crean castillos en el aire solo para alimentar el ego. Somos la verdad. La cruda y desagradable verdad…

miércoles, 13 de febrero de 2013

TINTO, SUSPIROS, FRIO Y RISAS


El día se compensa, se va manejando de forma tal, que entre calle y calle, se van rememorando  esos días en los que las manos estaban enlazadas y los amores eran perfectamente eternos. Esos días de besos largos, suspiros constantes y palabras dulces. Tan dulces que rayaban en el peligro de producir diabetes. Mientras me como un helado en la séptima, seres alados van entre bosques de cemento, para conjugar sus danzas aéreas en el firmamento lleno de aves mitológicas, peces voladores y garzas de patas doradas. La tranquilidad se agolpa en el aire y se expande entre cada bocanada de oxigeno purpura que llega a los pulmones y permite las funciones básicas y motoras.





Algo ha cambiado en el ambiente. Algo ha cambiado en mí. Las sonrisas son más espontaneas. Ya no causa fastidio ver a las parejas de enamorados que se abrazan y besan sin parar. Ya no se divisa la vida desde un contexto meramente razonal, sino que las playas con pelotas de colores llenas de arena están permitidas, aun estando por la candelaria. Todo cambia, todo fluctúa. Somos una capa de materia mas, que no se pierde, no se extingue, no se desaparece, solo cambia. Creo que mi contexto ha cambiado por pequeños instantes entre risas, anécdotas infantiles y complicidades que se van encontrando en el extraño empalme de dos vidas. Instantes llenos de lluvia y sol (una constante en una ciudad bipolar como Bogotá), que sirven de refugio para seguir adelante, con algo mas que arterias colapsadas por el colesterol, el cigarrillo o los excesos. Cada sensación se va condensando en pequeños suspiros que se agolpan en la memoria de los placidos momentos, llenos de bienestar, ternura y ganas de ser mas. La vida compensa y se encarga de llenar los trazos de cicatrices pasadas, tanto las superficiales o profundas, por experiencias buenas y malas. De caminatas por un mirador o de esa insulsa sensación de miedo que a veces invaden la vida. De días de sol y de tardes grises con zapatos húmedos.






Todo es un ciclo, una bifurcación más de un conjunto de decisiones que conforman una realidad llena de horizontes y esquemas volubles. No se que pasa y eso me gusta. La sensación de control me ha jodido más de una vez y creo que en este proceso el emotivo corazón le va ganando el pulso a la fría razón. En este momento mi existencia se siente libre en ese presidio carente de control que se enmaraña en los sentimientos. Hoy creo que no se vale luchar contra la corriente como el salmón. Hoy no se vale ser escéptico, excluyente o parco. Hoy solo se tienen en cuenta esos instantes de ternura fugaz y placer constante, que derivan en ilusiones y conversaciones  llenas de calidez. 





Hoy dejo que la corriente me lleve a donde me deba llevar. Hoy dejo que las cosas pasen, que las sensaciones fluyan y que te quedes conmigo o te vayas cuando te plazca. Y si es rico, que sea rico. Si es feo, que sea feo. Si va a ser para siempre, que lo sea. Si se termina mañana, que se termine. Solo prometo permitir que pase.  Y si llega a doler, que duela mucho para escribir de ello. Porque en mi corta experiencia de vida he aprendido que el amor es así. Primero duele mucho. Después un poquito menos y otro poquito menos y otro poquito menos y otro poquito menos.  Hasta que nos jubilamos del espectro emocional y nos volvemos arrugados y ajados. Nos apersonamos de nuestra contraindicación…