Desde que por medio del opio uno se monta en las nubes de la
línea literaria de Rafael Chaparro Madiedo, va describiendo esas ráfagas de
lucidez paranoica, que con el ritmo de sus letras se desglosa. La ciudad se va
desenmarañando en espacios matutinos, pero llenos de una fauna diversa de
mutantes que toman tinto, se ríen solos, divagan y se pierden en sus tristezas
recurrentes. Una línea literaria que se sale del típico e imbécil tema del narcotráfico
que tanto lidian los escritores mediocres que con cada liberación, cada
telenovela y noticia amarillista de este país publican bazofias de trecientas
paginas llenas de nada. Chaparro Madiedo
es un visionario de esa ciudad subterránea que se vive en cada paso, en cada
sentimiento ensopado en sangre a 2.600 metros más cerca de las estrellas.
ZOOLÓGICOS URBANOS, HISTORIAS MUTANTES DE RAFAEL CHAPARRO
MADIEDO COMPILACIÓN DE ALEJANDRO
GONZALEZ OCHOA es una invitación a
conocer esa visión de un escritor anárquico de una que vislumbra una ciudad tan
voluble como Bogotá, desde sus entrañas, mostrando sus desilusiones, sus vergüenzas
y sus talentos. Una obra que compila la visión de un genio, que se convierte en
un grito, en mujeres amarillas, en gatos amándose sobre tejados, en miedo, en desesperación,
en whisky, en canciones de los Stones y Jim Morrison. Una lectura que en lo
personal me dejo el buen sabor de un capuchino con vainilla y de la cual cito las siguientes frases, para
que se convierta en una amena invitación a buscar y sumergirse de lleno en ese
mundo de opio, nubes y critica social llena de tomates.
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“allí llegan las legiones del norte con toda su
carreta de la apariencia a comprar las botas que son una especie de alivio
existencial, para una juventud que, a falta de pies de plomo, deja en la vida unas
huellas en serie.”
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“Bogotá, una palabra que suena a pesadilla, o a café
capuchino con crisis existencial de tercera categoría (…) una ciudad que es un
capuchino. Se la toman y la botan y lo peor es que la cobran, y bien cara.”
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“La circulación caótica de carros en las calles
de la mayoría de ciudades colombianas, representa, en cierto modo, no la lucha
de clases, sino una especie de carrera entre las clases sociales.”
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“Tratan de comprobar hasta que punto la vida es
una farsa motorizada y como puede cambiar la mirada de los hombres cuando están
enfrentados al cemento que cuando están frente a un jugo de naranja.”
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“Los castillos de la realidad están construidos
con ceniza y solo basta una brisa para que todo se venga abajo.”
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“El pito intermitente es el grito de la
victoria, es un pito rojo, bello, un pito de Santa Fe. Es un pito sin
agresiones y sin violaciones de ningún orden.”
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“Era necesario lucir una parafernalia adecuada
para ir a cazar anfibios: cachucha del Santa Fe (la de millonarios solo la
usaban los que continuaban lidiando abuelas y perros).”
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“Es difícil amar en la gran ciudad. La ciudad
endurece las palabras de amor.”
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“Pasan muy pocos carros por la séptima. Las parejas
de enamorados que no salieron a vacaciones a parís, van a la terraza Pasteur a
curarse el virus de la nostalgia. Un virus que sube escaleras. Un virus que
toma café de Colombia. Un virus que se encuentra en los ojos de cada transeúnte.
Es un virus que se incuba bajo la carpa rota del cielo bogotano.”
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“La nostalgia es un sentimiento irreal, un
sentimiento de tarjeta postal que nunca se envía.”
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“Los ojos se caen a pedazos, cada percepción es
un instante tembloroso perforado por ese gran talador del tiempo, que desde
siempre hace estragos en el silencio.”
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“Laberinto general. Eso es Bogotá. Un gran libro
que se abre todas las mañanas. Tedio en instamatic. Un libro con varios prólogos
de varios autores. También un preprologo o prefacio, para burócratas. Por eso
los arboles de Bogotá son tristes. Por eso no se extrañen que a la gente de Bogotá
le guste leer.”
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“Escribir se convirtió en ver la hoja en blanco
como una vena pulsante donde inyectábamos la heroína de las palabras. Escribir produce
mareo, vértigo. Escribir es meterse en la botella rota de los significados,
escribir es algo parecido a recibir un botellazo de whisky en la cabeza,
produce el mismo aturdimiento lucido.”
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“desde hoy y para siempre me declaro totalmente apolítico
y me declaro partidario de otras cosas. Me declaro partidario furibundo del
Rock & Roll, del buen whisky, de las drogas suaves como Los Beatles, de las
drogas pesadas como Led Zepellin y de Los Stones, me declaro partidario de un
buen par de tetas, de un trasero hermoso, de unas manos transparentes como la
lluvia, de las sonrisas limpias, me declaro partidario de la irresponsabilidad
y de los sueños de los niños y de muchas otras cosas.”
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“Este país, curiosamente es anárquico en sus costumbres,
pero no en sus ideas. Aquí la vida cotidiana es un caos total: el tráfico es
angustiante, cualquier vuelta a una oficina pública es una tortura. Pero a
nivel intelectual seguimos siendo un país atrasado, conservador. Todavía nos
asustan las tetas y los traseros en televisión.”
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“En estos últimos días se fueron dos grandes. Míster
Charles Bukowski, el escritor indecente de California, más indecente que
Miller, y míster Cobain. Ambos unas moscas en medio del desayuno con vitaminas
norteamericanas. Ambos en el útero de la anarquía. Ambos desgraciados. Uno,
Charles, creyente del sexo y del alcohol. El otro, creyente de la heroína y de
la música. Héroes malditos de una sociedad maldita.”
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