lunes, 31 de octubre de 2011

DÍAS BONITOS


Los días bonitos permiten saborear y deleitarse de las mieles de los nuevos vecinos, las tartas de manzana, los diez en matemáticas y las piernas cálidas en una tarde fría. Los días bonitos recuerdan que hay un dios al que no le gusta el capitalismo salvaje, las hambrunas, las hamburguesas vegetarianas y los cambios climáticos. No tienen que ser necesariamente de sol, de playa, de pelotas de colores o de gran júbilo.


No. para mí los días bonitos son aquellos donde me encierro con mi soledad y veo desde la ventana que da a un pequeño balcón, como en un mundo tan colapsado me puedo dar un segundo de tranquilidad, soledad y autoencuentro con lo que quiero, con lo que soy y con lo que promedio ser. Los días bonitos están llenos de eso. De magia, de encuentro, de fórmulas, de problemas, de soluciones y de mucho regocijo con lo que puedo, quiero y lo que me da miedo haciéndome meter la cabeza dentro de mis cobijas, tal cual como lo hacen las avestruces o más de una persona que conozco.



Estar solo no es estar abandonado a la deriva, como más de un cadáver que busca en el montón un poco de esencia, o que busca en la compañía de cualquiera, borrar el recuerdo de alguien que en su momento si fue algo. Estar solo es a veces la catarsis que necesitamos para desintoxicarnos de tantos errores y tantos pasos en falso que damos en los días en los que la lucidez se quedó botada en la ducha al lado de nuestra suciedad y nuestra desidia. Me gusta estar solo últimamente y creo que eso es lo que en ocasiones hace de los días comunes, días bonitos como este…

jueves, 27 de octubre de 2011

PARA LAS MUJERES QUE ROMPIERON MI CORAZÓN


A lo lejos se pueden ver las marcas que tus pies han dejado en la arena en forma de huellas. A lo lejos puedes ver como los fines del mundo se acercan y lo que se ha dejado y vivido fundamentan y marcan el sustento de cada paso que se da hacia adelante, donde están las palmeras que se mueven al compás del viento de las irrelevancias. Navegar por las olas de los días deja recuerdos imborrables y grandes enseñanzas que en algún día remoto medianamente posible, servirán de materia prima para las historias de duendes y faenas de los nietos que vendrán, las lecciones que le impondremos a nuestros hijos y las hazañas que le contaremos a nuestros compañeros de vida.


Hace un poco más de dos años estaba un poco triste, un poco devastado, un poco malhumorado y muy, muy decepcionado. Hace un poco más de dos años me llene de motivos y empecé a escribir, a desahogar mis penas en una hoja de papel, mientras mi hermana me decía que dejara de ser idiota, que ciertas personas no merecen las cosas que salían de mí y que por ende era una estupidez que siguiera lamentándome por algo que no era mi responsabilidad. Tome las hojas de servilleta, de cuadernos, de los vales del parqueadero, las facturas de pagos, las fotocopias de la universidad y me desaforé diciendo lo que me pasaba en letras, lo que me contenía y lo que necesitaba expulsar de una forma sana, sin torturar un conejo, sin inmolarme en un almacén de peluches y sin lanzarme al vacío desde un puente.


Recuerdo que fui a un sitio en común y desde ahí me pregunte porque me pasaba eso siempre, o bueno, las veces que me he enamorado y la verdad no entendía nada, mi mente era un charco lleno de basura, lagrimas, dos pétalos de flor y un tarrado de milo. Ya después de muchas cosas y en este tiempo he resumido que eso le pasa a cualquiera. Que el hecho de estar enamorado no implica que uno se llene de odio hacia si mismo o hacia la persona en cuestión, porque las cosas no hayan funcionado. El hecho de estar enamorado es sentir eso, frio, calor, sentimiento con berreada final, dolor estomacal de tanta mariposa, risa idiota y demás síntomas que hacen que el estar enamorado sea único. Estar enamorado es equivocarse, ser débil, ser arbitrario, posesivo, amoroso, entregado o un hijo de puta. Lo que sea. Ser lo que somos. Estar enamorado es vivir fuera de contexto, algo así como la demencia senil, en la cual las bases del pensamiento se tambalean con tanto chocolate, tanta rosa, tanto café, tanto beso, tanto te quiero, tanto te amo y tanto intercambio de nuestra esencia.


Estar enamorado es eso, por eso a las mujeres que me han amado y yo he amado les debo tanto. Desde la más pecho frio hasta la más entregada. Desde la que me lo dio todo, hasta la que siempre me dio sus suspiros con gotero. Les doy gracias porque por ellas es que he desarrollado lo que soy, este diego castro que con nombre sonoro a veces les pasa por la cabeza. Les doy gracias porque son ellas las que me han dado los momentos más bonitos, tristes, dolorosos y dichosos que nadie me ha podido dar, desde mi abuelita que está en el cielo jugando frisbie con las aureolas de los ángeles, hasta la que me rompió el corazón con un taladro y le hecho los pedazos a los perros.


Además, que yo sepa no me he metido con una asesina en serie, una psicópata (hay dudas en este punto) o una violadora (las dudas en este punto se hacen más evidentes), no. Por lo general han sido mujeres espectaculares que en un punto dado, se cansaron de mí y vieron a otros lados, a otros puertos, a otras cosas, a elementos que ni me incumben, ni me importan. Porque?, ni idea. No me interesa. Solo sé, que de ellas y de muchas más también son estas letras, estas omisiones, y por sobre todo estas vías de hecho literarias que me permiten sobreponerme de tanta resbalada, de tanta fuerza y de tantas cosas por decir que se me quedan en el tintero del alma y que gracias a Dios supe como canalizar.

Así empezó esto, con una hoja de papel, en un café del centro de mi fría, gris y amada Bogotá, con un corazón roto y un nudo en la garganta que me impedía siquiera llorar, solo escribir. Ese día no entendía que sucedía. Como lo dije antes, estaba devastado, triste, con frio y sin suerte. Ese día no me imagine que lo que estaba sucediendo era un nuevo comienzo, un cambio de mi estructura vital, que me permitiría decir en este momento a las más de 10.000 personas que han leído mi blog (este número me pone muy, muy feliz y nunca me lo habría imaginado), en más de 74 países (información de google adsence y el contador del blog), a Alessio Rosaledo por la colaboración en el material físico que pronto sacare desde su tipografía en España, a mis padres por mantenerme 26 años sin nunca decir ni mu, a mis amigos por todas las cucarachas que han fecundado en mi cabeza y por sobre todo a las mujeres que me rompieron el alma con sus manos, ya que gracias a ellas aprendí que a veces, cuando en la vida uno come mierda, cosas muy buenas y más importantes retoñan por dentro.

domingo, 23 de octubre de 2011

REMEMBRANZAS DE UN DÍA COMO HOY: DOMINGO


Hay días (como los domingos) en los que evocas rostros, mentes, conversaciones, momentos y determinadas situaciones que juegan cruelmente con tu memoria y la nostalgia empieza a patearte el hígado sacándote uno que otro suspiro, o en un acto de total masoquismo, mas de una sonrisa. De esas leves que no se borran y que irremediablemente nos hacen pensar mas de la cuenta y nos llevan hacia lugares en los que no estaremos, con personas que no volverán y sintiendo sensaciones que hasta el momento se consideran muertas o por lo menos desaparecidas.

Me acuerdo mucho de cuando hacia meritos por quedarme en la casa de mis tíos y poder jugar con toda la horda de primos que incubo una gran familia costeña de la cual provenía mi señora madre y con los cuales pase los mejores momentos de mi infancia. Recuerdo también que nunca fui muy bueno para los deportes, pero que mi instinto de competencia me hacia distinguirme entre los ganadores aun cuando siempre he sabido que no soy muy hábil para ello. También recuerdo las piñatas con juego de mesa, mis camisas hasta el ombligo y mi mama siempre detrás mío para que no me metiera en líos o dejara a un lado a los demás para irme a escabullir hacia las calles o irme a darle coscorrones a las primas lejanas que hablaban un gaucho muy arraigado, por el cual yo me reía y burlaba explicándoles infructuosamente que no se dice: “vijjte”, sino “viste”, y así demás pavadas por las cuales fundamentaba mi abuso.

También recuerdo mi primer viaje a la ciudad de Neiva, cuando con mis amigos de estadio y gamineria nos fuimos a ver a nuestro equipo de nuestros corazones, en un bus de servicio intermunicipal, solo acompañados por nuestros morales, plata de nuestros ahorros de la mesada del colegio y otra que habíamos conseguido vendiendo unas boletas que le habían regalado a mi papá para el concierto de Vicente Fernández. Tenía yo trece años, estaba cagado del susto, pero vi eso como un acto temerario para desafiar la libertad coartada por padres sobreprotectores como los míos y como un acto que marcara un precedente de que Diego estaba cambiando, precozmente, pero estaba cambiando.

También evocando mis nostalgias me acuerdo de mi primera vez. Como ese miedo escénico y demás cosas que le abruman la cabeza después de ver mil películas pornográficas en compañía de la gente del colegio y los mil miedos por saber que pasara después, que se sentirá, como será uno en ese plano de la intimidad y con quien será, cuando, como y porque. Para mí fue bien, salido de eso que a algunas personas que conozco le amputaron: El corazón. No fue con una puta como un amigo que el hermano lo obligo, con la peor es nada del salón o en un acceso carnal violento con un cura. No. Fue con alguien que en su momento representaba ciertas cosas que jamás había sentido y por las cuales hace aun más memorable y autentico ese momento en el que pase de ser un niño, a ser un hombre.

Días como hoy, con lluvia, frio, de nubes grises, son los que así no me guste me recuerdan que estoy vivo. Que aun cuando hay cosas que jamás volverán, me motivan para vivir y pensar en las sonrisas y tristezas que vendrán más adelante. Días como hoy son los que me rememoran los seres que ya no están. Los que me forjaron, los que me enseñaron lo que se, los que me amaron, los que me dieron todo y los que aun cuando les baje la luna con un racimo de estrellas llenas de mi amor, no vacilaron en meter mi corazón en la licuadora y oprimir el botón de encendido.

El pasado es una balanza de lo que has hecho, y el que te permite mirarte al espejo como lo hacen los guerreros y vislumbrar cuantas heridas te dejaron tus pasos en el cuerpo y cuantas coronas de olivo adornan tu cabeza. El pasado es algo así como una estación que pasaste y de la cual tan solo te queda por ver quienes se fueron tristes por el vacio que les dejaste en su existencia y quienes hicieron fiestas por tu partida. Para mí en general el pasado es un tema difícil, porque no se desprenderme de las cosas que he amado y de las cuales en su momento me ufane que fueran mías. Para mi desligarme sugiere todo un proceso. De hecho es bastante largo y dispendioso el proceso. De ahí que más de una persona que me conoce dice que a veces me ato a personas que no ameritan mi atención o que en conclusión me gusta adherirme a los casos perdidos o a las personas equivocadas. No sé, solo sé que hoy rememore cosas y de ellas derivaron estas letras para de una forma sana, mirar ese pasado con mucho aprecio, sin rencores ni odios y recibir la buena nueva de un presente y futuro sin nubes negras y con mil retos más. Ver por la ventana de lo que fue y sentirme a gusto de que aun no veo bombos y platillos por mi despedida y sabiendo que más de una estatua de sal que quedo en mi pasado, ansia así sea por un rato mi regreso…

miércoles, 19 de octubre de 2011

EL ARTE DE LA REALIDAD


Como conducta inherente de los seres humanos que somos, elaboramos connotaciones y referencias de la realidad. Esto, para justificar y de un modo u otro clasificar nuestro entorno y las cosas que inevitable y constantemente nos rodean. Elaboramos ciertos paradigmas para encasillar todo. Desde razas, colores, estratos, profesiones, lugares y hasta al mundo (primer y tercer mundo, en un proceso de escalafón económico a veces demasiado visceral).

Esto lo hacemos con el fin de tener cierto control y manejo de algo que a la larga nos resulta intangible, poco llevadero y variable. Algo que los biólogos (otros ejes dentro de nuestro escalafón de posibles realidades), denominan vida. El arte por su parte y siendo la materia que nos compete, nos puede resultar un referente de lo que le pasa a la sociedad y como este puede ser un referente de realidad no solo en lo que vivimos en el día a día, sino lo que puede llegar con el paso de los días en una noción proyectada de lo que como individuos y sociedad podemos llegar a ser.

Un edificio, un cuadro, una galería, un mausoleo, un muro con un grafiti o una iglesia barroca, pueden ser los referentes y el termómetro cultural, social e ideológico de una comunidad en sí, y nos puede dar una idea exacta de lo que el arte referencia y hacia donde lo direcciona. La relación entre arte y tiempo genera un vínculo entre la naturaleza y el artista, en un binomio útil que se transforma en una concepción artística que transforma una concepción puramente subjetiva de la realidad, a una visión completamente equitativa y por sobre todo objetiva de lo que son los ejes centrales de la sociedad de turno.

El arte en mi concepción es una expresión de lo que es la realidad. Es un punto de referencia importante de lo que es la cotidianidad y sin duda alguna es la ventana de escape, para una evolución altruista de lo que consideramos nuestro entorno. Una forma más de salir de la monotonía e intentar romper reglas, aun si estas reglas han sido inventadas y utilizadas con anterioridad, se puede tener el privilegio de que estas mismas son la base para que el entorno se enaltezca con una evolución fluctuante y continúa.


El arte como tal sugiere llevar una buena técnica y ciertas reglas como: seguir ciertos acordes, tomar ciertas reglas gramaticales básicas, elaborar bien un trazo o respetar la escala de colores. Pero también sugiere elevar nuestro talento a nuevos espectros desde este mismo tipo de reglas. Que desde la irreverencia tomemos nuevos campos de acción, retroalimentándonos de lo que hemos aprendido en nuestra academia, los libros las teorías y por medio de nuestras experiencias y necesidades transformemos cualquier lienzo en algo que, objetivamente lleve de la teoría que se debe priorizar para aprender y saber, a la fuerza inventiva que nos debe seguir para innovar y por ende escapar de la monotonía de que solo lo que vemos en un gran cuadro de anteriores siglos, es arte.

Ya para concluir, el arte como imagen a lo que nos invita los filósofos griegos como Platón, Aristóteles y Sócrates es a analizar cuando se ignora la estructura constructiva del arte y como por medio de las artes miméticas y su referencia los antecedentes que a esta atañen, infieren y derivan en una actualización de las formas de expresión artística (no solo las que necesitan una imagen para trascender), nos dan una perspectiva más amplia de lo que es la sociedad actual, como se ha influenciado por los nuevos cambios sociales y para donde quiere evocarse o dirigirse. La historia como proceso creativo es una gran fuente de conocimiento y experiencia, pero si solo nos evocamos a ella como única fuente, dejamos a un lado nuestra capacidad de evolucionar en todos los aspectos cotidianos y artísticos ya que debemos cobrar conciencia en que seguir con los mismos parámetros en una sociedad tan metamórfica es absurdo.

martes, 18 de octubre de 2011

EL ARTE DE LA EXPERIENCIA


Cada una de las interacciones que tenemos con el medio que nos rodean crean en nosotros mismos marcas y pequeñas huellas, que en un plano de contundente acumulación nos proporcionan una serie de capítulos, voces, paisajes, imágenes y conversaciones que van entrando en nuestra memoria cíclica de recuerdos para forjar e instaurar nuestro fluctuante recorrido vital, desembocando en nuestras propias experiencias.

Cada paso que damos, desde que somos consientes de todas y cada una de nuestras escenas vividas por este mundo, van siendo acumuladas en nuestra memoria interna por medio de estas mismas experiencias. Circunstancias típicas como un bello atardecer, un beso fugaz, un primer amor que dejo su respectiva levedad y su infaltable dolor, son las que en suma nos permiten forjar un punto de criterio e ideología mental propia que nos permite interactuar con el mundo y los seres que lo rodean y habitan, retroalimentándonos de las mismas y tan diferentes experiencias de los demás.

La experiencia no es un fin en sí. Tampoco se puede catalogar como un medio tortuoso que deriva de los puntos suspensivos de nuestros días, nuestras grandes o pequeñas luchas, o de nuestra activa o decadente sensibilidad hacia lo que nos rodea y forma desde un aspecto sociológico voraz. La experiencia fundamenta nuestros pasos y es allí donde estos sentidos convergentes de momentos dados y determinados por el tiempo se diluyen y crean el arte en sus mil y una formas de manifestación. Es en este punto de partida vital en el que nos damos cuenta de que nuestras vivencias cotidianas, instauran elocuentemente lo que vivimos, lo que pensamos, lo que escribimos, lo que decimos, lo que sentimos y hasta lo que amamos.





Por ello, y siguiendo este orden de ideas nos podemos dar cuenta de que el arte no solo se vale de estos puntos sucesivos y conexos de nuestras vidas, sino que de ellos deriva también la sensibilidad de cada uno de nosotros al tomar el arte para mostrarles a los demás, desde una perspectiva interna, casi intima, lo que nuestras percepciones fundamentadas en nuestra experiencia nos influyen y como desde estas mismas vislumbramos, proyectamos y hasta soñamos el mundo. Nuestra experiencia estética nos adhiere a nuestras experiencias y nuestro modo de ver las cosas. Reconocerse en las debilidades, en las fortalezas y en los momentos críticos, son las que para mi sin duda, hacen que la experiencia fundamente no como un fin y si como un medio la percepción artística que hace fluir la esencia que tanto se busca, cuando no desde una perspectiva lógica, mecánica y sistematizada se busca la innovación y la sublime autenticidad de la estética.

Por ello para mí, y después de complementarme aun mas con esta lectura, puedo determinar que la experiencia es la base de todo modelo artístico y toda obra maestra. La experiencia permite que con base a lo que la vida nos ha proveído y suministrado determinemos nuestro entorno y analicemos de manera mucho más amplia lo que nuestros sentidos difieren de lo que nos pasa a veces. Como un amanecer puede hacernos querer cantar una bonita canción. Como un paisaje nos permite abordar con el placer de nuestros talentos y crear una imagen en el lienzo de manera única, por una experiencia que se puede volver a dar como fenómeno natural lógico, pero que solo se hace sublime con el furor del momento, sumado a una serie de caracteres y preparaciones de tipo vivencial, constante y lucido. Por ello todo fluye. Todo cambia y así mismo se van dando nuevos conceptos, momentos y lugares, elevando la percepción que tenemos de lo que consideramos nuestro y por lo cual se puede vivir.

jueves, 13 de octubre de 2011

EL PROBLEMA DE LA SUFICIENCIA


A veces no se trata de hacer las cosas bien y caminar por el sendero de las cosas que por lógica están bien hechas. A veces no es suficiente levantarse temprano y mirar el reloj con odio, pero aun así despertarse y preparar tu vida para una dura jornada que te exprimirá hasta los huesos. No es suficiente tomar tus responsabilidades como liras y presumir de tu diligencia en los momentos en los que el caos aturde los archivos de tu computador, mientras tu jefe se jacta de un nuevo coche o la adquisición prematura de la secretaria de turno.


Muchas veces las cosas no son suficientes. Ni las que haces, ni las que dices ni las que piensas. Es como el reo que siempre ha hurtado, pero en un momento de su vida intenta encaminar sus rumbos y acciones hacia paraísos más honestos, y de pronto se ve colapsado por una marea de incredulidad y suspicacia que de forma inclemente y natural, lo devuelve por las fuerzas de las aguas que contienen los prejuicios y la prevención. La inseguridad causa que aun los seres que busquen redención sean azotados por el látigo lacerante de la indiferencia.


No se si en mi vida deba atender a cambios algunas veces necesarios o simplemente deba esperar a que los cambios mismos hagan una mella en mi. Algo como una marca, una cicatriz, un estimulo olfativo o algún color que se tome de plano mi melanina y haga de mi un ser especial (seria chévere el rosa, me gusta el silencio de la pantera rosa), no sé. Solo sé que en ocasiones el mundo colapsa a mis pies y en ocasiones me levanta de una manera volátil que no me permite dar un tiempo prudencial y placentero entre cada cambio y por el contrario me genera un limbo existencial, derivado del hecho de sentirme perdido justo cuando creo que estoy en mitad del camino que supuestamente elegí.


La gente es dura y así mismo la vida no se le queda atrás. Busco a veces entre piedras el significado de tanta ternura, tanta calamidad, tanta idiotez, tanta mentira e indiferencia. Veo como el orgullo se estampa entre ojos rojos de ira y la mirada noble de una anciana que solo pide que sus últimos días lleguen en paz. Es la sensación de estar anexo dentro de algo que a veces considero mío, la que me lleva a creer a veces que no es suficiente con que quieras ser una buena persona cuando el ambiente está cargado de tanta inmundicia y donde buscando entre piedras solo te encuentras con gusanos, babosas y uno que otro bicho mas.


En este momento de mi vida me siento aislado de tantas cosas que verdaderamente no sé si de verdad estoy perdido o en vez de eso solo estoy aislado. No sé. No sé si los múltiples ramos de rosas y los golpes bajos que se intercalan, son parte de una dinámica de la cual no estoy acostumbrado y que de la cual misma el comportamiento atípico lo protagonizo yo. No sé. Solo sé que he intentado hacer las cosas bien y que muchas veces antepongo la felicidad de los demás, por la mía. Solo sé que lastimosamente esta no es una pena de amor que se mitiga con un par de meses, unas cuantas borracheras y las piernas de una o más mujeres que brindan ternuras y juegos esporádicos.


No. Esto es más grave. Es mi vida. Algo a lo que nunca pedí venir y que por lo mismo en instantes me agolpa con una cantidad de interrogantes y acertijos que inundan los días y llenan de inestabilidades mi proceder. No sé que está bien en este momento, porque cuando hago las cosas bien son tan imperceptibles por el que me creo, que me hacen perder las ganas de seguir. Pero bueno, de eso me imagino que se trata todo esto: de seguir. Seguir caminando contra el viento, las arenas, escalando montañas o nadando contra la corriente como lo hace el salmón. No sé. Pero me cansa y me deja exhausto. Pero no sé si extendiéndome alguien me vaya a entender, porque veces nada es suficiente. A veces nunca nada es suficiente, ni siquiera pretender que alguien se te acerque por esto …

domingo, 9 de octubre de 2011

ARROZ CHINO + COCA - COLA = SOLEDAD


La tardes se han encaminado en decibeles de energía, canciones con recuerdos, análisis financieros, palabras difuminadas en el silencio y frases largas que se van con el humo del café y se disipan con el ambiente nostálgico y evocador de antiguas tragedias y memorables hazañas. Los días se van cambiando de manera extraña y con ellos se han encontrado nuevas formas de manejar los sentimientos, los días grises, los bajonazos internos y las llamadas que nunca se harán a pesar de una eterna noche con el teléfono en la mano apuntando a la boca, como el temerario suicida que aprieta el revólver, esperando la señal de valentía que le permita jalar el gatillo.


Llega el arroz chino en una caja de cartón y el mensajero de los domicilios con desidia recibe el pago justo y la propina. Se cierra la puerta, y delante de una gaseosa, empiezan a explotar en la pantalla del portátil, las ganas de sacar ciertas cosas que se atracan en mi garganta, mi cabeza y mi poco facultado de olvido, corazón. Se sacan de las ganas de volver a un sitio en el que las cosas se hacían mejor y estabas del lado de la sobriedad del alma. Rememoras el sitio donde las heridas del alma no hacían tanta mella, donde estuviese mi abuelita o donde contaba las plantas de todo un parque en búsqueda de un trébol de 5 hojas que anunciara la entrada triunfal de un duende irlandés, que tal vez cumpla uno o más deseos.


Debe ser que es domingo, y desde hace ya bastante tiempo paso de ser mi día favorito, a uno en el que la pensadera no me deja pensar…

DOMINGO + CAFÉ FRIO = NOSTALGIA


Hace ya bastante tiempo que mis reflexiones no se basan en mis fluctuantes estados de ánimo, ni en los círculos viciosos que recurrentemente suelo tomar para darle algo de nefasta dinámica a mi existencia. Hace ya muchos días en los que las nubes de aguaceros etéreos no golpean en mi ventana y me permiten divisar el paisaje sin la brusquedad de las emociones colmando mi ser de la placida sutileza de la razón. Hace muchos días que el orgullo se desplazó forzosamente y sin dejar rastro, se esfumo por los valles de lágrimas que ahora desde la carretera se divisan con lejanía.

Amar es quizás el mejor sentimiento que exista. Es una somnolencia que permite que tu vida se adhiera a la de otro ser igual de inestable a ti y de allí se irradie una sensación de bienestar y calidez. He querido mucho y he pasado tiempos memorables con personas que en su momento idealice, pero que como todo en la vida se fueron y dejaron huellas en la arena tan largas y apartadas que la misma desidia en carne viva aparece para aplacar esas cenizas que dicen que quedan cuando sobre la superficie se avivo alguna vez un fuego extraño.


Extraño eso. Los domingos de arrunche, las llamadas de información, los besos recurrentes, los helados, los cines, los tequilas y demás artificios que se van desglosando de una relación medianamente cercana con otro ser. Extraño poder decirle a alguien lo mucho que me importa y o mucho que vale para mí. El amor nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros y desarraigarnos de lo que consideramos propio en nuestra falsa ilusión de la realidad.



Me gustaría amar. No para que me amen, pero si para poder sentir algo que se fue. Algo que lastimaron en su momento y que se acorazo de tal forma que parece que nunca hubiera querido en mi vida. Me gustaría retomar eso que deje en el baúl de los recuerdos, los corazones rotos, los tenis más queridos y el jean roto que nunca a pesar de las aberturas y las polillas, no osamos en regalar. Por eso no prometo nada, de hecho no tengo mucho que ofertar, solo puedo darme la oportunidad de permitir que las cosas sucedan y que las pesadillas y miedos del pasado no interfieran o llenen de prejuicios el ambiente. Prometo ser yo otra vez, un personaje sin esa careta de indiferencia que ya a esta altura de la partida me queda ridícula.




Esta frase me la encontré por ahí, y es un comentario que alguien hizo y motivo este post:
“El amor es una estrella deliciosa que cuando se une a nuestra piel, nos enciende y hace estallar como fuegos artificiales.”

martes, 4 de octubre de 2011

EL PLACER DE MOJARSE


Con la lluvia se camuflan elementos que se van intercalando entre los espejos de agua que se forman en los charcos y que de manera intermitente van reflejando los rostros de los transeúntes, que intentan escapar de los coches que osan mojarlos. El ambiente se llena de humo espeso, palabras inconexas y cálidas en medio de una ciudad que siempre colapsa después de las seis de la tarde y que incorpora en cada ciudadano que la habita, el desespero propio de sus entrañas enceradas en medio de la cordillera central que antes de morir, se levanta 2600 metros sobre el mar, para acercarse a las estrellas y gritarle a los cielos que aun está ahí. A pesar de los desfalcos, la basura, los postes infestados de mentiras políticas, los trancones lacerantes, transmilenio y su amotinamiento que solo promueve el contacto fastidioso de los cuerpos y los ingresos de unos cuantos degenerados que no se cansan de estrujar las personas física y económicamente.

La lluvia lava esta ciudad, como lo hace desde tiempos inmemoriales. Lava la suciedad que cada uno de nosotros dejamos con nuestros pasos llenos de pasados, malos consejos y demás derivaciones mentales que solo pasan a ser un vástago de lo que en algún momento paso a ser dejado a un segundo plano. La lluvia lava las calles infestadas de ladrones, que en cada esquina van asomando sus narices de carroñeros para caer sobre la presa este o no muerta.

Esto es lo que hace la lluvia. Un milagro mas que se invento en un momento dado el arquitecto universal y que naturalmente nos va sacando de uno en uno, los malos sentimientos, los malos días, las malas memorias, los malos sentimientos y las injurias propias de un país tercermundista atestado de violadores, ambientalistas, ladrones, asesinos, madres abnegadas, mártires anónimos y una gran fauna de gente de bien y gente que no merece ser catalogada como tal. La lluvia hace eso. Nos limpia, nos moja, nos recuerda que estamos vivos y que para ello debemos estar dispuestos a sentir. La lluvia hace lo que tiene que hacer y esta noche me permitió caminar por entre ella con el placer que a veces algunas y muy especiales personas se dan: el placer de caminar despacio y mojarse disfrutando que en pleno palo de agua, te mojaste porque si…


Sonrisa.

lunes, 3 de octubre de 2011

LA MONOTONÍA DE CUMPLIR


Hubo un tiempo en el que las cosas más básicas se me facilitaban y el temor de los errores no me asaltaba tan de seguido en las noches. Hubo un tiempo en el que le creía a todo el mundo lo que me decía y no reparaba en sacar de mis provisiones de inocencia, mis visiones y percepciones borrosas de algunos paisajes de verdes amplios y azules cristalinos de los ríos de una montaña. Hubo un tiempo en el que las desgracias jamás tocaban mi puerta, ni me rompían las costillas para sacarme el corazón, patearlo hasta sangrar, para finalmente dejarlo allí adentro, con una sutil sonrisa y el dolor de la traición clavado. Hubo un tiempo en el que podía abrazar a una mujer hermosa que hoy más que nunca me hace falta y que por su ausencia en las constantes noches de mi soledad causan un llanto frio, hostil y secreto. Hubo u tiempo en el que era otra persona y sonreía sin importar la razón, ni los motivos que la generaran.


Todo esto lo pienso en retrospectiva. Siento irremediablemente que los tiempos pasados han sido mucho más amenos y que a pesar de generarse cierta estabilidad sana, los días inevitablemente pasan y con ellos, la inocencia se erradica cruelmente. Me aterra pensar que hubo un tiempo en el que solo pensaba en sonreír y ahora solo me la paso pensando en cumplir. Cumplir con una sociedad hostil, material y deshumanizada. Cumplir con uno que otro labio que genera calor en las hormonas, pero que carece de sentimiento. Cumplir con una adquisición y consiguiente acumulación de bienes muebles e inmuebles para conseguir un espacio amorfo dentro de las percepciones de los demás, sin importar los demonios internos que se tienen que cauterizar con la llama de los silencios. Todo se trata de cumplir en estos días y si de algo sirven a veces estos fragmentos de mi vida, por lo menos puedo alardear de que he cumplido con algo que en algún momento en mis veintiséis años cumplí porque me nació…