
A medida de que uno se interna en la pluma solida de Mario Mendoza, abre un mundo de tribus urbanas que no se hallan en las noticias maquilladas, los arribismos estúpidos o los doblemoralismos lesivos. Un mundo de una ciudad como Bogotá, donde se mezcla la estética de la calle con espejos de agua a cada lado, con la inmundicia de una realidad que deja fantasmas en cada esquina, en cada calle y en cada recuerdo. Un submundo recorrido a pie, que entre prostitutas, licores baratos, nubes de bazuco, asesinos seriales y humanidades atormentadas, descifran esta ciudad encallada entre montañas y que vive punzantes dolores que se topan al mismo tiempo con gigantescos centros comerciales o vitrinas llenas de productos que tributan a la vanidad.
SCORPIO CITY es una más de esas inquietantes obras literarias que Mario Mendoza expone para luchar de manera lirica contra un sistema que promueve los estilos de vida precarios, las mentes domesticadas y la mendicidad propia de una masa de seres humanos que se alimentan de toda la podredumbre que le arroja este capitalismo salvaje, etéreo y voraz. Acá una de las frases que mas me inquietaron de una novela que más de uno debería detallar en su memoria.
- “Vagos, pordioseros, recicladores con sus carretas de madera y sus perros, locos, proxenetas, maricones en cacería, putas, solitarios, insomnes, alcohólicos, drogadictos: la fauna nocturna del centro de la ciudad en plena acción.”
- “En esta ciudad a diferencia de las películas gringas, no había buenos y malos. Solo animales que intentaban defender su madriguera, el hueco donde gastaban sus noches y sus días. En Bogotá no había una realidad maniquea con dos polos encontrados, sino una cultura del rebusque y la supervivencia.”
- “Bebió unos tragos hasta dejar media botella. La ebriedad, pensó, esa forma de lucidez que permite en Bogotá aceptar la pesadumbre sin destruirse. Como un espejo, reflejar el caos y la amargura sin apropiárselos, sin hacerlos personales. En Bogotá el que no sabía ausentarse de sí, el que no tenía estrategia de fuga se hundía en su propia conmiseración. Cualquier destino era bienvenido, pensó, excepto el del hombre que termina ahogado en sus quejas y lamentos.”
- “este planeta, la tierra, como tantos otros, es un organismo vivo, un todo completo con diferentes niveles de vida que se equilibran entre sí. Esos niveles de vida tienen leyes de equilibrio por medio de las cuales se mantiene una armonía que garantiza la permanencia de los mismos. Nosotros, los humanos, hemos alterado esas leyes y por lo tanto la permanencia de la vida en el planeta está amenazada. Ellos dicen que nosotros somos algo así como células cancerígenas, elementos altamente destructivos y dañinos, éticamente muy inferiores a las demás especies.”
- “El dinero es la suprema bondad que nos permite levantarnos del fango animal al que obliga la pobreza.”
- “Leo, comprendes la expresión “”del putas””, claro, que significa estar en el paraíso. Porque es una expresión adolecente y para un adolecente el paraíso es un putiadero.”
- “Todas son iguales: administran su vagina como un negocio que tarde o temprano les dará la seguridad soñada, la estabilidad económica y una imagen provechosa. Las hembritas, viejo, que te convierten en un certificado de depósito a termino fijo, con intereses incluidos.”
- “Te has reconocido como un hombre que disfruta y goza el estar solo. Hay personas que están diseñadas para vivir en pareja. Muy bien, que lo hagan. Pero tú, solo cuando es ocasional, cuando la alternas con tus ratos de exilio y lejanía. La conversación obligatoria cada día y la presencia constante de otro ser no las soportarías. La sola idea te repugna.”
- “La realidad es móvil, fluctuante, y los esquemas fijos, inmóviles. No podemos hablar de una dinámica desde una estática.”
- “Voy por la calle contemplando vitrinas y restaurantes, y tengo la impresión de haber llegado a un punto donde se hace palpable mi desaptacion al sistema. No encajo. Me he quedado por fuera, como un engranaje suelto o como un piñón de la maquinaria a la que inicialmente perteneció. No deseo figurar ni triunfar, no anhelo dinero, no quiero hacer familia: me he convertido en un caminante desocupado sin ambiciones, sin pretensiones, sin codicia. Sospecho que me quede sin destino. ¿será esa la razón por la cual, en un momento dado, Ulises decidió llamarse Nadie?.”
- “Una idea de Virgil Gheorgiu “” ciudadano es el ser humano que no vive la dimensión social de la vida. Ciudadano es el ser humano más peligroso que ha aparecido en la superficie del globo desde el cruce del hombre con el esclavo técnico. Posee la crueldad del hombre y del animal y la fría indiferencia de la maquina.”





