miércoles, 28 de marzo de 2012

LO FÁCIL NO SIEMPRE ES LO BUENO


Fácilmente se puede caminar por las calles sudamericanas y ver de perfil las muchas variaciones culturales que se han avocado en nuestros días. Fácilmente vemos como nuestra estirpe indígena es desplazada por un convulsionado capitalismo disfrazado de falsa globalización. Fácilmente vemos como los extranjerismos son más citados que las frases de nuestros celebres y locales autores y como esta misma dinámica se da en nuestros sueños, en nuestras vidas y en la dirección errónea que poco a poco va tomando esta actual y caótica sociedad.



Fácilmente vemos como nos van vendiendo un modelo de vida que no nos pertenece y que claramente va en contra de lo que somos, lo que hemos sido y lo que de verdad nos compone como integrantes de una comunidad activa que no se la invento un anuncio de Coca-Cola, sino que desde tiempos ancestrales nos ha ido formando. Fácil, esa es la palabra del holocausto autoinducido al que nos hemos habituado desde que nos metieron en la cabeza la cultura nefasta de la inmediatez, donde las buenas costumbres, las cosas trabajadas, los esfuerzos categóricos y las vidas honestas no caben. No existen. No son viables.



El facilismo de la sociedad actual no solo nos ha llevado a fabricar objetos y cosas en masa a nivel industrial y premeditadamente moldeado, sino que así mismo ha consolidado su poder de alienación sobre el pensamiento independiente, el conocimiento objetivo y la actitud individual de los seres humanos dentro de un mundo que cada vez se parece a una cárcel y que conjuga las supuestas libertades al capricho del capitalismo salvaje y la adoración insana y estúpida por el dinero.



Ese facilismo que lleva a los jóvenes a las calles en busca de traficar un poco de droga y así empezar una carrera delictiva que tal vez les permitan salir de la pobreza mental en la que viven sumergiéndose en una miseria intelectual, y así terminar siendo los “lavaperros” de un mafioso que a su vez hará lo mismo con un político reconocido o un dirigente sindical, que a final de cuentas y sin querer decirnos mentiras son los que sustentan a final de cuentas desde su protección cubierta de cuellos blancos el narcotráfico en las calles y pueblos narcotraficantes. Son ello los que se dan los banquetes diarios a costa de la sangre de los pobres que con sus mentes aun mas marginales solo piensan en llenarles la panza en vez de seguir un camino recto, difícil y lleno de honesto esfuerzo.



De ahí para abajo somos testigos de como nuestras mujeres se acomodan a un famélico esquema de belleza donde las voluptuosidades son las homónimas de lo ideal y donde el carácter sexual de los cuerpos delimitan lo que son. Donde las palabras dulces de una mujer son desplazadas por gestos obscenos que no dan cabida a mas de dos cosas (fornicar y fornicar) y donde el sentido estético de ser mujer es desplazado por el afán de vender y hacer de ellas las prostitutas útiles de una sociedad que las utiliza como podría utilizar una valla, un pasquín o un anuncio vulgar en el baño de un prostíbulo en decadencia.



Esto es lo que a final de cuentas nos esta corroyendo como sociedad y como sujetos activos dentro de una parte de la historia de esta estirpe humana. Ese facilismo materialista que pasa por encima de los animales, de las personas, de los valores, de la moral y de todas las coas que durante miles de años se forjó para no ser bestias devoradoras e irrespetuosas. Un facilismo que nos lleva a tener que reflexionar cuanto nos cuesta esta nueva subcultura de la inmediatez y cuanto es lo que estamos dispuestos a pagar por amputarnos el privilegio de ganar las cosas con el sudor de la frente y no con el derramamiento de mas sangre inocente.

martes, 27 de marzo de 2012

LA PUREZA DEL ODIO


Desde que somos consientes de nuestra realidad y captamos nuestro papel en el mundo real, fundamentamos nuestras vidas, nuestras horas, nuestras conversaciones, nuestras ambiciones y situaciones frustrantes al talante de determinado sentimiento. Atribuimos como comillas a una frase las cosas que brotan de nuestra alma y que de una u otra forma adornan esas acciones cotidianas que llenan el corazón de acordes agridulces, desgarrados y a veces con el tono estridente del silencio. Esos momentos y situaciones que solo dejan sabores etéreos en la boca y la mente en blanco sin visos malos o buenos.



Muchas veces aferramos nuestras vidas a lo que sentimos, a lo que como seres humanos labramos desde las entrañas del alma, para no diluirnos en una robotización alienante e indolente patrocinada por el capitalismo repulsivo y obsceno, que se vanagloria en la decadencia y el exceso de falso brillo. Aferramos nuestras existencias al amor, a la amistad, a la alegría, al miedo y a las miles de sensaciones que el mismo entorno nos infiere. Aferramos inconscientemente y de manera lúdica nuestras acciones para hacer de ellas más que una cifra, más que un número en una encuesta, más que una línea en un plano cartesiano que gráficamente ilustre nuestras soledades.



Somos consientes de eso. De saber que para vivir hay que sentir y que no todos los sentimientos son sanos, ni todo lo que sale del corazón es tan pulcro. Somos consientes de que nuestra estirpe se ufana de las cosas más sublimes, pero que también se ata con los confines de lo oscuro, de lo siniestro, de aquello que se esconde en los rincones y que desde la oscuridad solo nos muestra los colmillos. Ojos siniestros que en medio de la maleza de las entrañas de las malas noches, esas que con pesadillas nos aniquilan las horas nocturnas, esas que están cargadas de rabia, de silencio, de impotencia y de lo más fangoso que se haya en las entrañas de nuestros errores, nuestras malas venturas y nuestras crueles omisiones: el odio.



El odio. Ese sentimiento que se instala en esas acciones llenas de locura y que se filtra por medio de los celos, los dolores, las venganzas, las impotencias y demás falencias propias de una obra imperfecta e indeleble como lo es el ser humano. Ese sentimiento que como algún día me diría una persona:“es el más puro de todos los sentimientos”. El más puro no por su sentido de rectitud y bondad, sino porque es el único al que ni siquiera la putrefacta y camuflada hipocresía puede tocar.





Porque es el único sentimiento que ni siquiera el mejor de los actores puede recrear ni fingir. Porque es el único sentimiento que parte de la esencia animal que tanto hemos tratado de suprimir, pero que tanto nos caracteriza y por medio de la cual volvemos a ese estado natural, en el que cada hombre es lobo para el hombre y donde el más fuerte no duda en comerse y desvertebrar al débil en el festín visceral que proporciona la vida.



Un sentimiento inútil, que como un virus pandémico solo busca llenar a los demás y que solo al que lo padece es al que destruye. Un sentimiento vil que gracias a Dios no forma parte de mis días hace muchísimos años y que alivia mis días por su lejanía. Un sentimiento profundamente arraigado a las entrañas de los que critican en medio de falencias, carencias de espíritu y debilidades insanas, que cada vez que leen esto desde el borde de la envidia les corroe el alma.




Igual y como lo diría el maestro Julio Jaramillo:





” Solo se odia lo que alguna vez se ha querido”.

jueves, 15 de marzo de 2012

AMORES, DESAMORES Y TÈ CON GALLETAS




(Música de Bumbury)


Espectros laudos en medio de bolsos de cuero ancestral, correas con taches y mariposas que brotan por una hermosa sonrisa y que se camuflan ávidamente entre colores pálidos y vivos, entre difuminados y estampados psicodélicos que remontan la memoria a esos días donde el amor y la paz eran la premisa colectiva e irrefutable. Los senderos se expanden, las calles se devoran como un perro hambriento que se perdió entre intersecciones, autopistas colapsadas y semáforos que sobreviven con cada pito indolente, cada trancón urbano y cardiaco, y cada intermitente luz amarilla, verde o roja.




Lagrimas entre canciones ochenteras que remontan la memoria a los días en que el sol alumbraba equitativamente la vida de los demás y hacia sucumbir las tinieblas entre sonrisas, frases jocosas y besos en la boca que sabían a algodón de dulce de mil colores. La tristeza aparece y la veo frente a mí como un espectador mas que desde la distancia ve la danza de los sentimientos rotos, las vidas desahuciadas y roídas por una pena de amor que gracias a Dios y a mi suficiente sensatez, no me pertenece.




Es difícil ver lo que otros ojos sufren, es difícil captar de manera correcta lo que el corazón de otro siente y grita sin voz. Porque desde la barrera se ven los toros diferente. Porque cuando el alma esta tranquila solo se capta el mundo desde la razón y no como cuando protagonizamos nuestras propias tragedias pensando sin pensar, sacando juicios vacios y albergando esperanzas absurdas. Pensando con un musculo que no ha sido diseñado para pensar como el corazón y sus características limitantes.



Enamorarse es fantástico. Es una dedicatoria que hacemos de nuestro puño y letra a nuestras ansias de sentir y hacer con nuestras vidas mas que actos mecánicos como respirar. Enamorarse es sentir la música, oír los corazones y saborear cada palabra. Enamorarse y vivir una fantasía épica en torno a nuestros corazones es un idilio mágico que llena nuestras almas de colores y paisajes amenos que iluminan con protección todo. Pero he ahí el problema: NADA ES PERFECTO. Nada es para siempre, nada es estático, nada es irremplazable ni nadie es indispensable. Nadie.




El amor se acaba, los mensajes rosados cesan y las ganas se agotan, se van. Eso es lo que yo en este preciso instante veo, soy un expectante de un gran amor que como una gran estrella se difumina y finalmente desaparece. Un amor que no me pertenece, pero que me insta a reflexionar sobre ese sentimiento al que últimamente temo tanto por su natural dependencia, falta de sentido común y demencia senil que da pie a perdonar lo imperdonable, a gritar lo inadmisible, a escuchar lo innombrable y hasta sufrir por la ausencia de lo que no esta ni volverá.





A veces analizo mis días y temo con convertirme en un solitario que se ufana de su solidez pero que no le gusta arriesgar en la ruleta las entrañas. Me da miedo sugerirle paz a mi existencia contentándome para siempre con cuerpos y labios sustancialmente diferentes. A veces también le temo a enredarme en el amor y focalizar mi vida (como muchas veces ha pasado), en un solo ser, anexo, y contextualizar mi mundo en torno a su cuidado y sus acciones u omisiones. A veces me cuestiono en medio de estas dos posiciones (enamorarse o hacer como Batman y desaparecer con estilo) y termino por optar por la tranquilidad ambigua de una taza de te con galletas, un vida de proyectos que vienen y van, y el gusto de poder conciliar el sueño sin necesidad de somníferos, caminatas a la madrugada, látigos de conciencia o a la espera de unas palabras que jamás llegaran y que siempre optaran por quedarse en los puntos suspensivos.

jueves, 8 de marzo de 2012

PARA LAS MUJERES EN SU DÍA


Desde que abrimos los ojos al mundo que nos acobija y nos abren las nuevas puertas de la realidad, vemos las manos amorosas, llenas de bondad y amor que nos proporcionan las madres. Ese primer encuentro y recurriendo a mi experiencia personal, creo que fue el que me inicio a una extensa y constante complicidad con estos seres que Dios trajo a nuestro mundo para que cobijaran las vidas de muchos hombres, con el bálsamo de sus dulces palabras, sus encantos dóciles y sus miles de interrogantes: las mujeres.




En lo personal, siempre he estado en un entorno familiar lleno de mujeres. Un matriarcado que desde mis primeros pasos, me enseño el valor del ejemplo por encima de la fuerza y como las sutiles doctrinas de los días, son más fuertes y más profundas que la egolatría y el instinto de superioridad a costa de todo del machismo. El ejemplo de estas espectaculares mujeres es el que me llevo y me llevare siempre, porque no concibo la idea de que las mujeres sean tan solo un depositario de mis genitales , unas receptoras de mis injurias o delimitantes de un estúpido machismo que las coarta cruel e inconducentemente.




Por ello solo me queda decirle a Dios y a la vida gracias. Gracias por haberme criado en un entorno que me dio el gran ejemplo de bondad derivado de mi siempre acogedora y amorosa abuelita, que desde mis primeras cucharadas de sopa, mis primeras palabras, mis primeras percepciones del mundo y mis primeras raspadas de rodilla, me enseño a compartir, a no ser ni pretender ser egoísta. Que me enseño a decir buenos días, buenas tardes y buenas noches. Que me enseño a aprender que una mujer va más allá de las curvas y una cara bonita, y que el amor verdadero trasciende cualquier frontera, incluida esa que ahora nos separa ligeramente como la implacable y siempre misteriosa muerte.




Gracias a mi mamita wii wii y sus mil y un afanes llenos de simpatía y cariño con el que cada día nos llevo, a mis hermanos, padre y a mí un plato a la mesa, y que, anexo a los ingredientes de siempre, se asegura permanentemente de que estén cargados de ternura, paciencia y muchísimo amor. Que con su palpable ejemplo me ha enseñado que no está mal ser un niño y guardarse un puñado de inocencia en un mundo tan toxico e insano como este.



Gracias a mis hermanas que con su infinita e inextinguible madurez me han enseñado que no solo se necesita tener muchos años para hablar con propiedad, sino que la femeninidad y la dignidad propia que atañe a su papel como mujeres integras en una sociedad de valores muy cuestionables, las hace aun más bellas y veneradas. Gracias a mis tías, por sus mil alcahueterías y regalos generosos en navidad y a mis primas, por esos días de piscina en cualquier reunión familiar, o de rio, en cualquiera de los sitios en donde aprendí que besar es rico y que a veces es bueno dejarse llevar por las hormonas. Gracias a mis amigas, por sus consejos, por su valentía, por el infinito placer de saber que son las que forman y han hecho parte del repertorio de mi vida y mis sentimientos.




Gracias a aquellas que un día como cualquier otro se aparecieron como perfectas desconocidas a mis días y que así mismo y sin querer, hicieron que mi corazón palpitara a mil, y fluyeran en el aire los chocolates, las citas en un café, los regalos sorpresas, las ilusiones, las desilusiones, las palabras del alma, las cartas escritas, las llamadas de dos horas, las pataletas propias de una pareja, los domingos, los te amo, los te extraño y esas cosas bonitas de las cuales quedan siempre felices y bonitos recuerdos sin importar los finales (porque en la vida, como en todo, no siempre los finales son lo mejor, o lo que hacen de una historia algo realmente memorable).



Por ello escribo esto. Porque sé que no me alcanzarían las flores para dárselas a cada una de ustedes. Porque son mi orgullo y hoy es un día para reiterárselo. Porque sin ustedes esto sería un infierno lleno de gente sin alma. Porque lo bueno de algún día haberme enamorado es cada uno de los cuerpos y cada una de las espectaculares e inigualables almas que en su momento toque y considere también mías. Porque desde que abrí mis ojos la primera sonrisa fue la de una mujer. Y porque desde que me alimente de las entrañas de mi madre, jamás me parecería propio de un verdadero hombre irrespetar a los seres que tienen el don de traer la vida al mundo.



Por esto y por muchas cosas más que se quedan en el baúl de las ideas atropelladas:
GRACIAS!!!

martes, 6 de marzo de 2012

DEPREDADORES DIARIOS


Cuando se toman los días como ilusiones pasajeras y revelaciones sutiles de lo que se pueda venir en cualquier momento, es cuando solo lo que se tiene en la cabeza sustenta todas las condiciones básicas para vivir y solo lo fisiológico es lo que trasciende en determinada manera envejeciendo un poco mas tus neuronas y catapultando tus células de a pocos hacia el fin.



Los días dicen que son milagros, que son espacios de tiempo otorgados por los seres inmaculados y los arquitectos universales para que con ellos se tomen y lleven el mundo en serio, sin tantas vueltas y de una forma ordenada. Es ahí cuando miramos atrás y entre las fotos de lo que hicimos vemos rostros felices, llenos de vida y con mil sueños por delante. Fotos en las que estamos enmarcados por un momento feliz que a veces no se sabe si volverá, si se mantiene o si valió la pena dejarlo allá, en el insulso tiempo, en el intangible pasado.



Días de besos a las cinco de la tarde, caimanes dorados en ríos inhóspitos, paseos por playas lustrosas en el pacifico,amistades que se difuminaron como una pequeña gota en un gran pozo y desastres matutinos que se aparecen y desaparecen como fantasmas para hacerte reír, llorar o temer.



Días que se pasan como hoy entre meditaciones de un individuo como muchos mas que se cree alguien importante en un mundo con seis mil millones de seres humanos mas, con las mismas falencias, miedos, dudas, rencores, suspiros, amores y nostalgias de un lunes cualquiera. un individuo que algún día morirá y que solo si hace algo muy malo o muy bueno que le joda o alegre la vida a una manada de individuos mas, sera recordado en unos cien años. Finalmente, no es tan grave tener problemas y/o inconformidades, en cincuenta años o menos de seguro estarán muertos...