
Cuando se toman los días como ilusiones pasajeras y revelaciones sutiles de lo que se pueda venir en cualquier momento, es cuando solo lo que se tiene en la cabeza sustenta todas las condiciones básicas para vivir y solo lo fisiológico es lo que trasciende en determinada manera envejeciendo un poco mas tus neuronas y catapultando tus células de a pocos hacia el fin.
Los días dicen que son milagros, que son espacios de tiempo otorgados por los seres inmaculados y los arquitectos universales para que con ellos se tomen y lleven el mundo en serio, sin tantas vueltas y de una forma ordenada. Es ahí cuando miramos atrás y entre las fotos de lo que hicimos vemos rostros felices, llenos de vida y con mil sueños por delante. Fotos en las que estamos enmarcados por un momento feliz que a veces no se sabe si volverá, si se mantiene o si valió la pena dejarlo allá, en el insulso tiempo, en el intangible pasado.
Días de besos a las cinco de la tarde, caimanes dorados en ríos inhóspitos, paseos por playas lustrosas en el pacifico,amistades que se difuminaron como una pequeña gota en un gran pozo y desastres matutinos que se aparecen y desaparecen como fantasmas para hacerte reír, llorar o temer.
Días que se pasan como hoy entre meditaciones de un individuo como muchos mas que se cree alguien importante en un mundo con seis mil millones de seres humanos mas, con las mismas falencias, miedos, dudas, rencores, suspiros, amores y nostalgias de un lunes cualquiera. un individuo que algún día morirá y que solo si hace algo muy malo o muy bueno que le joda o alegre la vida a una manada de individuos mas, sera recordado en unos cien años. Finalmente, no es tan grave tener problemas y/o inconformidades, en cincuenta años o menos de seguro estarán muertos...
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