viernes, 31 de agosto de 2012

JUERGA


Luz, juerga e injurias, se van intercalando entre cada capricho, cada vanidad y cada manifestación ostentosa y poco labrada del insipiente e insalubre ego. La noche se difumina en torno a la luna llena, jaurías de lobos humanos acechan por carne débil y corruptible, mientras el “cling, cling” de las copas de champagne anuncian como campanas parroquiales, el inicio del aquelarre público, donde cada cual tomara parte de una orgia de olores, sabores, cuerpos y palabras que desembocaran en una, o más camas de motel barato.




Las melodías con infusión de pregón cubano, se van camuflando con los múltiples tragos de whisky que rodean la atmosfera y el frenesí del alicoramiento, empieza a encender las mejillas y a dilatar las pupilas. Las miradas perdidas de las almas vacías, vienen y van sin reparos, sin conductas complacientes, maquinando la hegemonía del instinto, que poco a poco convierte en fieras a las mansas palomas.





Sudor, coqueteo, piel, cuerpos moldeados por la bendición genética y perfumes dulces, se van haciendo protagonistas de un guion nunca escrito, donde solo prima la inmediatez de un orgasmo, de una inhalación de cocaína, o un trago cualquiera. Ordaz de sonidos estridentes se mecen sobre las olas de los acontecimientos, mientras que después de muchos tragos, besos dados y una mujer desplomada sobre mi cama, escribo esto , con el puño que me gustaría estallar sobre todo esto, que en el punto más álgido de mi introspección, vislumbro con aburrimiento y hastío.

lunes, 27 de agosto de 2012

TEORÍA DE LOS COLORES




( Música del grupo uruguayo CUARTETO DE NOS y su canción "Breve descripción de mi persona")




Hay días grises que por carecer de sentido, se van en una automatización interna de las horas y son caminados por puro reflejo físico y espontáneo, mientras nuestra mente divaga en laberintos de algodón de azúcar, llenos de dudas, inseguridad, malas compañías, incertidumbre, corazones remendados de tanto enamorarse e historias que pasan con una constancia casi enferma, sobre nuestra humilde y poco redenta humanidad. Días grises sin plan, sin bitácora, sin sueños, sin anhelos o cualquier cosa que indique la siguiente estación, o simplemente la trocha vertical, de una vida hecha en un molde básico, estéril y abierto para la mecanización de la masa.





A medida de que uno crece y se allana en las implicaciones de la palabra tan absurda y poco diciente: ADULTO, se da cuenta de que estos días son cada vez más recurrentes y característicos por su constancia, en la nomenclatura de nuestras vacías calles emocionales. Cuando uno es niño, por lo general y casi siempre, no tolera la propiedad, el sentido de protección y la aburrida perspectiva adulta. Uno no entiende porque en los días de lluvia, en vez de pensar en jugar con los charcos de agua que se forman en las aceras, los adultos piensan en gripe. Porque en vez de jugar en un parque hasta quedar exhaustos, nuestros papas se sientan incómodamente a ver con cara de preocupación el reloj. Tampoco cuando era niño entendí porque uno debía acostarse temprano, si trasnochar es tan rico y levantarse temprano, si madrugar es tan aburrido y desgastante.





Cosas así, cosas simples, que tiñen el camino de las personas a medida de que se van acoplando como piñones a la maquinaria absurda del materialismo sin sentido y se van llenando de obligaciones insípidas, empleos monótonos, concepciones capitalistas enfermas de felicidad, vidas paralelas, sexo irregular, malo y sin amor, jefes adustos y un sin fin eterno de cosas oscuras, maquinadas por mentes siniestras que forman el caos desde escritorios elegantes. Una difuminacion de algo tan valioso como lo es la vida y que poco a poco nos va robando la luz, la lucidez y la poca o mucha inocencia de la que los genes nos proveen.






En lo personal tuve una niñez feliz, con miles de líos por mi inclinación natural hacia la terquedad y la travesura. Me gustaba mucho mojarme, romper vidrios de casas abandonados y los dulces de papayuela que hacia mi abuelita. Ame mucho siempre mi capacidad de manipulación con mi madre (cosa que aun hago). Fui feliz en una casa gigante, con muchos primos, amigos y un patio grande para jugar con balones de colores y letras. Una niñez con muchos colores, muchas cosas que me dejan los más bonitos instantes y que me hacen abocar esta escala de colores que a veces me agobia y que mitigo con lecturas leves, conversaciones amenas, risas constantes y locuras esporádicas.






Yo me niego a ser maduro, si madurar consiste en ser alguien que no he sido, ni quiero ser. Me niego a odiarme en unos años por ser el impostor de mi propia vida. Prefiero mil veces quedarme con lo que soy, a intentar ser algo que nunca seré. Creo que Yo de pensión le pediría a la vida solo una casita con vista al mar, muchos libros, mil cuentos para contar, dos hijos bien bonitos, un plato lleno de colores en mi mesa y una esposa a la que ame mucho para cantarle al oído...

miércoles, 15 de agosto de 2012

¿PARA QUE?











(Música del grupo CUARTETO DE NOS y su canción "Ya no se que hacer conmigo")




Uno viaja por un camino tan insesante y diafano como lo es la vida. Uno cree en los espectros de lo que somos, con todas y cada una de las personas que se van topando por nuestras huellas, unas malas y otras buenas. A veces el panorama es bueno, lleno de estrellas, luces intermitentes de colores y malteadas de vainilla con chocolate y avellanas. A veces no es tan colorido. Es mas bien descolorido y se torna gris. Gris como esos dias con noticias vacias, miradas perdidas, soledades mal llevadas o cuando se tienen mil antojos y cero centavos en el bolsillo.





Como digo la vida es un viaje. Un viaje sin itinerario, sin reglas, sin vademecums, sin guias turisticas que le digan a uno por donde ir, que decir o que risa falsa utilizar. Creo que hoy mas que nunca y dada esta falencia de ubicación uno se siente perdido. Perdido en un mundo que muestra brillo, solvencia, lujo, gasto excentrico y estupidez barata como logica y proyecto de vida. Perdido en un mundo donde las putas, los sicarios, los mal hablados, los corruptos y las mentes vacias son las que se toman como referente de éxito y cuspide algida de la escala social sin importar los valores que se desgarren en el camino de ascenso.





Creo que por esto me siento asi. Perdido. Con miedo. Creo que lo he intentado todo para salir de esa enorme bola de nieve que le venden a uno las vitrinas y las malas amistades. No me interesan muchas cosas que a los demas si. No me interesa ser un gran abogado, ni tener ni una enorme familia, ni ser un heroe, ni ser millonario, ni viajar a la luna, ni hacer capoeira, ni salir por t.v, ni ganar una medalla, ni nada por el estilo. Siempre me inquietaron esas personas que son super lambones, que hacen grupos de lectura, que son miembros de algo, que cantan en una tuna, que abrazan los arboles. Siempre los vi como bichos raros y la idea de ser asi me angustia.






Ser diferente, o pensar medianamente diferente en un mundo de fotocopias humanas con mentes de estanteria es dificil. Es dificil cuando uno no esta conforme con lo que deberia crear conformidad y se disipa en la atmosfera de las desiluciones y la desesperanza de que este mundo es solo un espacio de idiotas que hacen todo lo posible para desauciar la realidad angustiante y latente de que en algun momento moriremos, seremos velados en una austera sala y que seremos enterrados para que se pudran nuestros recuerdos al lado de los gusanos.





A veces uno se pregunta ¿para que?. Para que tanta parafernalia en algo que en cualquier momento se va a acabar. Para que dejar una huella en el mar si en cualquier momento llega la muerte como una ola, borrando las pocas o muchas historias que hemos labrado. ¿para que?. Para que se levantan tantas gestas si al fin y al cabo el fin del rey, el ministro el gerente, el obrero, el esclavo y el indigente es el mismo: la muerte.

domingo, 5 de agosto de 2012

METAMORFOSIS KAFKIANA






Cada vez que llega a la vida de uno alguien con intensiones de instalarse y hacer raíces en nuestros instantes y nuestras sensaciones, hay una especie de “deja vu” que como una defensa orgánica, atenaza y pone doble cerrojo a las puertas del corazón, evitando patologías sin sentido y haciendo que la intriga y la persuasión de la sospecha aflore de manera descomunal.





Empezamos a ser más detallados, más cínicos, más precavidos y por sobre todas las cosas mucho mas incrédulos. Hiperbolizamos errores o defectos, minimizamos caricias, halagos, atenciones, frases de cajón o hechos repetidos (porque con estos mismos hemos sido engañados, heridos, mutilados emocionalmente y hasta enamorados en el pasado).Con el tiempo se dificulta creer en las personas y sus sentimientos y cuando queremos simular hacerlo, nos damos cuenta de lo patético y ridículo que es esto.





Con cada expresión rememoramos sitios, situaciones especificas (el mismo café, el mismo monologo, las mismas preguntas siempre), vinos, almuerzos y un sinfín de eventos ya vividos que hacen que vivamos cada relación y cada persona que se aparece, como una más de la enorme línea de reciclaje de los corazones rotos que entran al mercado del “usado” con suturas internas o implantes precarios.





Creo que el culpable de todo esto es el tiempo. Los años no pasan en vano y lastimosamente no hay ungüentos para el alma, ni venden limpiadores de memoria en las enormes estanterías de productos de aseo personal. Cada vez eso llamado amor que debería ser tan arraigado a nuestra existencia, se hace más lejano, más extraño y mas ajeno a nuestra cotidianidad. Parece que con el paso de los días se va haciendo mucho más difícil descifrar este sentimiento que como un rompecabezas de mil piezas no se materializa con facilidad.





Una metamorfosis Kafkiana que como a Gregorio Samsa, nos va acorazando las delgadas y cada vez mas diezmadas líneas de la inocencia, haciéndonos parecer como viles monstruos, ante un mundo que nos molió a golpes en tiempos pasados y que no entiende nuestro legitimo derecho a defendernos y seguir disfrutando de una placida (aunque insabora) tranquilidad.

jueves, 2 de agosto de 2012

BERENJENA









(Música del grupo colombiano BOMBA ESTEREO y su canción Caminito)






KKKKKKKKGRRRRRRRRRRRGGGGGGGGGGG



(SONIDO DE WALKIE – TALKIE )






Hace veintisiete años llegue a este mundo envuelto en sabanas de hospital, húmedo, asustado y paranoico. Razón por la cual en esas mañanas de desazón extrema y bipolaridad latente debajo de la ducha me siento en una familiaridad extraña. Desde ese tiempo inmemorial en el que mi madre me amamantaba y me veía crecer he sido una persona carente de ideas fijas y por lo general dejo que mi mente dispersa como una granada de fragmentación, se situé en cada cosa que aparezca y le doy protagonismo a los detalles que para los demás pueden llegar a ser insípidos.





Nunca he sido valiente. Siempre me han dado miedo los golpes, los insultos y las situaciones inestables. Por ello debe ser que detesto la agresión física, las conversaciones circulares y el hecho de ponerle el pellejo a cualquier verdugo o como diría el vulgo, enamorarme. Creo que esto es por aquello que mi madre decía que los héroes están en las clínicas o los cementerios. Esa idea la detesto. Estar en un hospital es estar en medio de gente que le vale madres quien eres o si mueres y los cementerios me parecen un lugar que preferiblemente se debería dejar de último, en el abanico de posibilidades.





Jamás he podido ser el primero de la clase, pero tampoco lo he intentado. Porque?, porque no me dan ganas. Creo que desde que tengo una memoria consiente, siempre me he topado con frases como: “Diego si estuvieras mas pendiente de las cosas y tus estudios serias el mejor”, o “Si enfocara de la misma manera la academia que su indisciplina seria un buen alumno”, (esto me lo dijo un paisa huevon). Frases así: insípidas, llenas de humo, libros sin terminar y babas. Creo que el problema radica que fui educado en Colombia, un país de profesores mediocres que cada año hacen huelga para que les paguen dos o tres pesos de más.





Creo que la paranoia y la esquizofrenia resumen mi vida. Puntos bipolares e inconexos que me han acompañado a medida de que he aparecido en las vidas de los que me he encontrado y de los cuales a veces no me queda nada o a veces me queda mucho. Paranoia en un mundo que cada vez se me hace mas extraño y lejano y la esquizofrenia de aun sabiendo esto seguir mutando para poder convivir con el. De poder seguir sintiendo en medio del frio, la globalización, los bodrios de libros de Osho, las malas amistades y los lugares de mentes desorbitadas. Pero bueno, que querían, soy un simple humano que intenta meterse en una realidad aparente con un trasfondo carente.






KKKKKKKKKKKKKKKKRRRRRRRRRRRRRRRRGGGGGGGGGGGGGGGGG








CAMBIO Y FUERA!