viernes, 31 de agosto de 2012

JUERGA


Luz, juerga e injurias, se van intercalando entre cada capricho, cada vanidad y cada manifestación ostentosa y poco labrada del insipiente e insalubre ego. La noche se difumina en torno a la luna llena, jaurías de lobos humanos acechan por carne débil y corruptible, mientras el “cling, cling” de las copas de champagne anuncian como campanas parroquiales, el inicio del aquelarre público, donde cada cual tomara parte de una orgia de olores, sabores, cuerpos y palabras que desembocaran en una, o más camas de motel barato.




Las melodías con infusión de pregón cubano, se van camuflando con los múltiples tragos de whisky que rodean la atmosfera y el frenesí del alicoramiento, empieza a encender las mejillas y a dilatar las pupilas. Las miradas perdidas de las almas vacías, vienen y van sin reparos, sin conductas complacientes, maquinando la hegemonía del instinto, que poco a poco convierte en fieras a las mansas palomas.





Sudor, coqueteo, piel, cuerpos moldeados por la bendición genética y perfumes dulces, se van haciendo protagonistas de un guion nunca escrito, donde solo prima la inmediatez de un orgasmo, de una inhalación de cocaína, o un trago cualquiera. Ordaz de sonidos estridentes se mecen sobre las olas de los acontecimientos, mientras que después de muchos tragos, besos dados y una mujer desplomada sobre mi cama, escribo esto , con el puño que me gustaría estallar sobre todo esto, que en el punto más álgido de mi introspección, vislumbro con aburrimiento y hastío.

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