miércoles, 30 de mayo de 2012

ASÍ ME ENAMORE DE SANTAFE




SANTAFE y su gente tiene una gran historia arraigada a lo que es, y lo que fundamenta la ciudad de Bogotá, la capital de Colombia. Muchísimas historias, narraciones, anécdotas, datos curiosos y demás que se han condensado en una capital fundada en 1538, centro de las actividades políticas y sociales más importantes del país y cuna de la mayoría de personas, recuerdos, lugares, momentos y cosas vividas con mi amado, INDEPENDIENTE SANTAFE.




La primera vez que puse la camiseta de SANTAFE, fue algo asa como a los siete años. Recuerdo que fue un obsequio de mi tío Néstor, y también recuerdo que me quedaba muy grande, tanto que las mangas me alcanzaban a cubrir casi la mitad de mis infantiles manos. Intuyo y creo estar casi seguro , que fue amor a primera vista, que se reafirmo con una visita posterior al estadio (no recuerdo el rival), en la cual me sentía aun mas pequeño de que era en ese mar de graderías, en el que al fondo en algo verde, jugaba el expreso. Se veían tan pequeños los jugadores que solo me percate del gol, cuando mi tío y mi papá entre abrazos y vivas, me decían: “lo viste?, lo viste?, GOL DE SANTAFE!!!”.




Después de esa anécdota de infancia, opte por inclinarme aun mas por ese color y entre mis caprichos diarios, siempre estuvo acompañar esporádicamente a mi tío a su trabajo en cada domingo (mi tío fue locutor de una emisora de salsa que se llamo “Radio K”, la cual presentaba una crónica dominical, cada vez que estaba SANTAFE de local). Ya con los años y después de perder tres novenos por culpa del billar, justo en un billar de esos conocí a un amigo muy entrañable llamado Alex, que además de jugar mucho billar, era también hincha de SANTAFE y conocía a otros cardenales en el barrio Bellavista Noroccidental, que iban a la tribuna sur del estadio Nemesio Camacho “EL Campín” a lo que marcaria mi vida: LA GUARDIA ALBIROJA SUR.




Por cosas que no recuerdo en este momento del año 2001, ese día era un partido contra nacional en el campin y Alex no pudo ir y me toco ir solo. Esa noche tome un bus en frente del centro comercial Metrópolis y me dirigí al estadio solo y asustado. Me acuerdo que llegue y me pareció espectacular (como siempre lo es la vista del campin encendido al 200%, en la noche fría y oscura que nos brinda la capital), y me pusieron a mil los pitos, las vivas, las banderas, todo. Todo era un carnaval de la pelota y yo tenía el ticket en el bolsillo para entrar.




Hice la fila, la requisa, las miradas inquisidoras de la policía, etc., etc., etc. Al fin entre, y los que han entrado a la lateral sur del campin saben que de noche la grama, iluminada por los reflectores de luz a todo dar, pareciera fluorescente y que brillara. Eso fue lo que yo vi ese día y juro que lo tendré grabado en la memoria como una de las imágenes mas bonitas que conservare hasta mi muerte. Ese día SANTAFE jugo con huevos y le ganamos 2 por 0 a nacional. Goles que celebre con abrazos y risas con desconocidos con algo en común: un amor inmenso por unos colores que hacen que el corazón lata con fuerza.




Después del partido espere en la salida de occidental general a mi tío, que salía de la zona de prensa y le conté lo que él había visto mil veces, pero multiplicado por las mil alegrías de esa noche para mi corta vida. De hecho, esa noche dormí intentando tararear los canticos de la guardia. Su “ya vas a ver a la guardia!...”, o “vamos, vamos, vamos SANTAFE!...”, o el coro del siempre mentor de todo esto Sergio Rondón “el monje”: “en oriente u occidente, en el norte o en el sur, ruge león sangre y blanco, de INDEPENDIENTE SANTAFE, independieeen…”




Así se afianzo aun más esa amistad tan bonita con Alex, que derivo gratamente en conocer a bogotanos de verdad, bajo el apellido de una sola familia cardenal: EL AGUANTE 48 SUR. De ahí conocí a rafa, a jota, a el negrito, a Paul, a Yeyo, al profe, a Kiss y su “policías hijueputas”, a Nicolay, a Nico chía, a Joseph, a Estuy, a la gente de Tunja, a Nancy, a camilo hincapié, a el guey, a la señora Claudina, a Rubén, a la Garsita, a Juancho correa, a Mauricio torres, a David, DANIEL CARDONA, Miguel Angel Castro, a Andrea barrios, a Edwin Vásquez, a Caty Cifuentes, a Natalia Montealegre y muchísimos mas que no nombro en este momento, no por excluirlo o ignorarlos sino porque lastimosamente mi memoria es la mas frágil de todas.




Amigos con los que he vivido viajes, alegrías, fiestas, momentos duros dentro y fuera de la cancha, y de los cuales me siento mas que orgulloso y por los cuales también sustento que este sentimiento va ligado a infinidad de alegrías sutiles y personas, momentos, lugares y recorridos increíbles. Un sentimiento que como dice la canción “no tiene explicación” y por el cual me permito estas letras y decir sin lugar a ninguna duda:









TE AMO SANTAFE!!!

sábado, 26 de mayo de 2012

ESTADO DEL TIEMPO


Uno la mayoría de veces entrena determinados juegos, determinadas variables, determinados cuerpos y determinadas vidas. A veces se gana, a veces se pierde. A veces se amanece con una sonrisa o un corazón desahuciado en el fondo del inodoro. Hay lamentos, hay sonrisas. También hay los “que me pasa”, los “que ricos besos” y los mensajes de texto cada ocho horas. También están las malas decisiones, las oportunidades perdidas y las personas equivocadas. Mil tableros. Mil obstáculos. Lógicas poco calculables y sonrisas perdidas entre mentiras, cosas inconexas y arrepentimientos vanos. Miedo, miedo, mucho miedo. Besos, canciones acarameladas, lagrimas y cosas de ese talante que ponen mariposas en el estomago y cucarachas en las líneas del pensamiento. Sabores de diferentes colores, abrazos, taxis a medianoche y chocolates suizos. Buses con gente desdichada y una pantalla. Amor, se avecina el amor…

viernes, 18 de mayo de 2012

EL AMOR



(Música de Superlitio y su canción Viernes Otra Vez)





Uno fácilmente se puede convertir en el eje central del mundo, la vida y los sentimientos de alguien y a su vez tiene el poder de fragmentar ese escenario sin querer o queriendo mucho. Uno también puede vivir por los ojos de otra persona sin mediarse a pensar lo que le pueda subsidiar a la propia salud mental que derivan de las acciones u omisiones de esta misma.




El amor es eso. Un juego de victimas y verdugos que se intercala en nuestras vidas y que nos hace asumir uno de estos dos roles en un espacio de tiempo, modo y lugar determinado. Ser verdugo de los que nos dan todo y nos muestran las cartas en un juego limpio o fieles escuderos de los que solo nos brindan migajas esporádicas y arritmias (esa sensación de que la humanidad de uno se baja a los pies en un segundo) dolorosas.




El amor es un juego absurdo, irracional, abyecto, ilógico y cotidiano que se ejercita en nuestras visiones matutinas y que se sustenta al tic tac que demarcan los segundos enclaustrados en un reloj. El amor no es lo que vende Hollywood, ni Disney, ni tampoco lo que las revistas del corazón anotan con grandes y empalagosos títulos. El amor es un producto frio, inestable, naturalmente infiel, impredecible y volátil. El amor es una sensación que se puede ver de dos caras porque no es plano y tiene incontables aristas. Es un sentimiento que se califica dependiendo de nuestra posición. De nuestras variables. De cómo estemos en la pugna. De cómo nos haya ido en la fiesta.




Muchos dirán desde un plano menos seco y más idílico que el amor es una cuestión sublime de caricias, entrega, detalles, afectos, apegos, costumbres y demás ilusiones surreales que he vivido, he gozado y en un par de ocasiones también he odiado. De pronto sea eso (para mi en este momento tal vez no).El amor es una cuestión inefable consumada por una concepción de poder, de saber quien es el verdugo que tiene la sartén por el mango, la visión exacta y total del juego y quien es la victima que carece de criterios de certeza, que esta a la merced del azar y que no conoce los secretos de este combate cuerpo a cuerpo que se ejecuta a muerte y en el cual no se tienen en cuenta reglas ni patrones de conducta.

miércoles, 16 de mayo de 2012

ALBORADAS RECURRENTES



(Música de The Pixies y su canción Where Is My Mind)






Muchos sueños se me han retrasado por culpa de las indolentes alboradas. Muchas mañanas he visto con el frio en las mejillas y el castañear de mis dientes. Muchas vidas he visto extraviarse en el fulgor de las fiestas. Muchas nubes moradas y tornasoladas me han deleitado. Muchos despertares urbanos han decorado mi existencia. Muchos días a medias me circundan la mente.





Muchas lagunas mentales se asoman por mis instantes y mis resacas morales atacan y agreden con sevicia mi memoria. Muchos ciclos y muchas vivencias se sobreponen unas sobre otras. Muchas cosas, muchas opciones, muchas tintas en muchas páginas sin usar en el tintero y la maquina mental que no para y que bruscamente se instala para acelera con impulsos de mecanógrafa ambidiestra, los vagones vacios de mi existencia y la de los de más que la han rozado.





Nada queda. Solo luz y descargas de oscuridad. Cargas de instantes congelados en los recuerdos mortuorios. En los recuerdos congelados, de vestidos impíos, de pasos en falso, de abrigos que no dan calor. Tambores de cristal templado. Inodoros enchapados de diamantes en Dubai. Luces en la rivera de un caño desolado en alguna parte de la ciudad. Estupor. Condenas matutinas. El tic tac de las gotas de un grifo mal cerrado. Pesadillas en las que caes a no se sabe donde. Espejos rotos. Corazones morados. Anteojos sin lente. Ojeras. Insomnio.





Ovejas y mas ovejas saltando una barda que no se de donde apareció...

martes, 15 de mayo de 2012

SUSANA




(Música de Cœur de Pirate y su canción C'était salement romantique)




Las calles del centro de la ciudad se contraen y expanden a medida de que van sumando en el asfalto sus pasos. Susana es una expedicionaria de la urbe metropolitana y la fauna que la habita. Es una maestra de la selección natural y se sabe defender en un espacio lleno de sapos, lagartos, perros (los que sabe detallar y que en dos ocasiones le han roto el corazón), zorras, abejas, moscas, marranos (los de planes con regalos ostentosos y champagne), y culebras que con sus insistentes llamadas y sus amenazas con reportes negativos a las centrales de riesgo, alteran los fines de mes.




Camina sin rumbo fijo, sin direcciones, sin diagonales ni transversales que le alteren el ritmo cardiaco. Va sin rumbo, pero no está perdida. Sabe hacia dónde va, como llegar, que atajo tomar y que vestido es apropiado ponerse. Susana tiene ojos verdes, grandes y expresivos. Una cara simpática, un lunar en la nalga derecha y una figura bien formada por sus sesiones de yoga y Pilates, que practica en un templo Krishna que administra un ex amante suyo, adicto a la salsa de tomate y las hamburguesas de Mc Donalds.




También tiene un gato. Un persa blanco llamado pacho que divaga en las noches por los tejados vecinos y que siempre llega a su regazo con la lógica de los bohemios: antes de las seis y sin hacer ruido. Susana es feliz a medias. Feliz a pesar de tener el alma remendada con hilos de lana vieja y de tener el corazón pedregoso. Es feliz a pesar de tres suturas. La que tiene en su vida amorosa, su aborto a los diecinueve y la que tiene en el tobillo producto de una travesura infantil.




Susana camina y divaga por los rincones de su mente encontrando botellas de colores vacías, una familia disfuncional, tres carreras a medio terminar (o abandonar) y el profundo odio que le tiene a su padre por nunca haber podido conocerlo. Camina por las calles coloniales y coloridas de la candelaria buscando un sitio con una barra firme para sostener sus penas, una cerveza fría para enfriar la cabeza, dos o tres palabras que la reconforten y una canción de Ceratti. Deambula como naufraga por los bares de rock, las tabernas viejas con sus viejitos que huelen a tabaco rancio, los antros universitarios y los cafés donde rara vez venden café.




Después de decenas de minutos al fin encuentra uno. Un bar de rock que de fondo tiene un poster de “The Rolling Stones” a la izquierda y dos de “The Offspring” a la derecha. Entra al bar y un hombre de unos cuarenta años atiende su presencia con una sonrisa postiza, un millón de veces gesticulada y una carta de licores y cocteles con nombres absurdos y ridículos. Después de indagar en la estupidez gramatical de cada uno de los nombres, opta por una cerveza y el austero Bartender le acerca un vaso de vidrio con la espuma característica de la cerveza de sifón. Susana observa el lugar lleno de objetos ochenteros que no conducen a nada y que más bien parecen los vestigios del cuarto de un adolecente que a los cuarenta años se dio cuenta que en su vida no hizo nada que verdaderamente valiera la pena y que la única salida era el bar o el suicidio. Por lo visto en el entorno la primera se sobrepuso a los cojones que ameritan la segunda.




Al bar entran un grupo de jóvenes, que entre gritos, risas y ojos desorbitados, instan al desorden y el descontrol. Susana los mira de reojo y prefiere abordar su bolso y su saca su ejemplar de Sexus de Henry Miller para sustraerse de aquel espacio inundado de taches, pantalones entubados, tarareadas de canciones en ingles con pésimo ingles y canciones jartas de un bodrio llamado Rata Blanca. Nunca le ha gustado la música de peluquería, ni la ropa, ni la comida, ni la gente que tiene el cerebro de almacén de cadena. Aborrece las alienaciones grotescas y bosteza al conservar los que entre gritos entraron. Con su tomo de Sexus en la página treinta (esa que delimita lo que será un buen o mal libro) se mete entre las experiencias sexuales del narrador que de un modo directo y sin prejuicios relata al lector con fuerza metafórica y una narración visceral sus pormenores eróticos.




Mientras el tiempo pasa, mientras el mundo se mueve y la tierra gira sobre un eje diagonal y una globalización lacerante. Llueve en la ciudad. Susana esta resguardada entre aquel refugio para subnormales y desde la ventana del mismo ve la gente correr para protegerse de la lluvia y un perrito en una esquina tiritando de frio. Sus manos aprietan el vaso de cerveza y sorbo a sorbo bebe el producto rubio que baja por su garganta y alivia milimétricamente sus penas cotidianas. Penas de sueños rotos, amores perdidos, ilusiones cortadas y una uña partida. Penas que a sus veinticinco años aun no le han sacado canas, pero si mil lagrimas. Lagrimas de esas que duelen, agobian y con la habilidad de un Boy Scout, hacen increíbles nudos de garganta.





Al fondo del bar se suscita una discusión entre el propietario cuarentón y los metaleros veinteañeros por el consumo mínimo dentro del establecimiento. Los metaleros alegan que tres cervezas para cinco son suficientes y que no deben abandonar el lugar, mientras el cuarentón grita que no es suficiente para él y que el hedor a marihuana es insoportable y que si no desalojan de inmediato el sitio, llamara a la policía para que saque sus drogadictos y atorrantes traseros del lugar. El líder del clan de metaleros opta por la sensatez, instando a sus discípulos abandonar el antro, no sin antes romperle la nariz al cuarentón, volcar un par de mesas y romper las tres botellas. Susana ya en la página sesenta y tres, ausente total de la conflictiva situación fija su mirada en el líder y cabeza del problema y el a su vez le guiña el ojo y emprende la huida con sus seguidores.






Al fondo, las sirenas policiales.

lunes, 14 de mayo de 2012

01:11 PM BOGOTÁ COLOMBIA


Los cafés del centro de la ciudad permiten que el sistema auditivo se llene de artículos exequibles, normas de educación violadas, trafico agotador y desgastantes gritos de vendedores ambulantes con improperios del talante de: “mono mire la gafa” etc. En Bogotá estamos habituados a que nuestros días estén cargados de una dosis mínima de inseguridad y es de allí donde radica nuestra paranoia individual y colectiva que hace que seamos menos amables, menos hospitalarios y muy desconfiados con lo que nos abordan.



Por ejemplo en este café ahí dos abogados hablando del negocio de la vida, una vendedora de chocolatinas que no grita, sino que ladra y un par de sujetos que bajo la sospecha de sus vestimentas, hace que aferre a mi espalda aun más el maletín de mi portátil y ni por el berraco ose con sacar el móvil. Ejemplos así, palpables, feos, grises y de mal gusto que lamentablemente es el pan de cada día en la SUPUESTA Atenas sudamericana. Una Atenas con mucho acné asfaltico y una enfermedad errática y molesta: los ñeros, los huecos, la falta de conciencia y el poco sentido de pertenencia por una ciudad tan bonita.

jueves, 10 de mayo de 2012

LO QUE TODAVÌA NO SABES DEL PEZ HIELO DE EFRAIM MEDINA REYES


Siempre y desde que me encontré con la línea literaria de Efraím Medina Reyes, he encontrado un universo paralelo lleno de aspectos naturales y hasta propios que entre su ciudad inmóvil, su cierta chica, Rep y demás fantasmas me han llevado a vislumbrar una introspección mágica de lo que como ser humano soy y las fibras que esta misma relación compone. Para mi Efraím es un autentico maestro de la palabra sin saturar con vocablos rebuscados, lenguajes abstractos o retoricas de autoayuda. Es para mí un autor visceral, cargado de realidad y de un tono expectante que hace que uno sin querer se devoré sus libros y ose releerlos sin problema.




Por ello y después de hoy terminar (o mejor devorar) su último libro “LO QUE TODAVÍA NO SABES DEL PEZ HIELO”, me permito transcribir diez de las muchas frases que subraye y que me engancharon con una historia que ojala los que lean esta reseña se permitan buscar en las librerías o sitios web que las distribuyan y poderse deleitar de un trabajo que como los buenos rones cubanos espero ocho años para salir y para deleitar con su excelso sabor y aroma. Frases que a mi criterio considero pertinentes y que quiero hagan las veces de un abrebocas que les despierte el apetito literario y las ansias por esta obra :






- “No sé si alguna vez hice feliz a alguien pero más inteligente siempre.”



- “Con el tiempo aprendí que las personas viven a una velocidad mayor que la vida misma, que la prisa los domina, que no quieren sorpresas ni detalles, que se limitan a los hechos. Lo curioso seria saber a dónde van. Dudo que lo sepan, y si lo saben desconocen la futilidad que revisten los hechos, las necesidades satisfechas y los logros adquiridos. Ir lo más rápido posible les basta y no les tiemble el pulso a la hora de definirse realistas. Me habría gustado ser como ellos, pero jamás tuve interés en los hechos o alimentos empacados al vacio.”



- “Como huevos de pascua son los sentimientos humanos: una delgada superficie de chocolate para encera al vacio. A veces dentro de los huevos hay un papelito optimista que augura prosperidad o muñequitos de plástico que los adultos desconsiderados entregan a sus bebés. Si los bebés se atragantan con muñequitos, los adultos lo hacen con arranques de sensiblería, afecto indiscriminado y las mejores intenciones.”



- “Es de esa especie peligrosa que da todo por entendido, que no para de hablar, que colecciona y perfecciona frases de cajón. De esa especie que, por desatinado que sea el argumento, no renuncia a la misión de alargar mas y mas la agonía de un dialogo que estaba muerto al nacer.”



- “Los abogados, como ciertas alimañas, despiertan una antipatía natural. La ironía, contrasentidos y chistes de que son víctimas siempre funcionan porque nadie jamás está de parte del abogado.”



- “La primera vez de ciertas cosas podría ser la última y, quizá intuyéndolo, la memoria las guarda con especial celo. Queda impresa como un daguerrotipo en eso que nos gusta llamar lo más profundo.”



- “Existir no es más que una declaración de guerra a la vida y el suicidio nuestra única posibilidad de victoria y con esto no estoy diciendo que vaya a acometer suicidio, pero no ignoro que tengo ese as bajo la manga...”



- “Las mentes geniales suelen ser serias y constipadas, poseen un humor frio y son reacias a dejarse ir en el entusiasmo sentimental. Pero la vida es miserable, llena de manchas pardas como una sabana de hospital, manchas pardas de diversas tonalidades, algunas imperceptibles. Manchas de miles de enfermos y heridos que han pasado por allí.”



- “Morir es vulgar y aburrido. De hecho, es lo último que yo haría.”


- “Recordar es vivir, dice un lánguido eslogan. Pero la memoria es una maquina asesina, los cadáveres emergen de ella para seguir muriendo. La vida es breve y flaca la memoria, canta el tanguero.”

miércoles, 9 de mayo de 2012

PORQUE NO?





(Música de Fito y los Fitipaldis y su canción "Me equivocaria otra vez")



A medida que uno va creciendo y va acumulando millas dentro de la escala de sensaciones, amores baldíos, decepciones recurrentes y obsesiones catalépticas, se va encontrando en una transformación metabólica y sensitiva que lo lleva a uno a sentirse un poco solo, un poco incrédulo y muy, pero muy prevenido. Uno piensa que lo engaños del pasado se perpetuán en el tiempo y tiñen de plano a todas las personas que se van acercando y crea una barrera de protección, que si bien limita e inhabilita las posibilidades de dolor, hace también de los días, una mezcla insípida de cosas prefabricadas, hechas a medida y sin sobresaltos ni emoción.




Pasan los días, los cuerpos y habitamos el mundo con una actitud de extra de película de zombies, siguiendo patrones de conducta masificados y negándonos así mismos la oportunidad de ser, lo que de pronto el miedo no nos permite y ponerle adrenalina de colores y arboles frondosos a esos instantes donde es mejor no estar solo, así sea mal o bien acompañado.




Yo en lo personal le tengo miedo a eso de que la vida compensa, porque me ha pasado. Uno es un hijo de puta con alguien y ese alguien es un amor. O lo contrario, uno va con el corazón en bandeja de plata para alguien que supuestamente vale la pena y le salen a uno con chorro de babas y terminan siendo lo que realmente son, con sus secretos, sus manías, sus falencias, sus omisiones, sus malos cuerpos y sus muchas, muchas, muchas mentiras. Le tengo miedo a eso de que la vida compensa extrañamente y es así como por un rico jeque en Dubái, debe haber millones de hambrientos en etiopia. O por cada corazón roto debe haber miles de canciones de despecho y desamor. Cosas compensatorias que me aterran y que me infierne a no dañar a nadie por temor a eso y al ineludible karma que conllevan.




Cosas así. Cosas comunes y corrientes a las que uno no se le mide por cobarde, por pensar tanto y por imbécil. Cosas que me dicen con lo que estoy viviendo, porque no?, porque no dejar que las cosas pasen sin prometer nada, sin pretender nada, sin imponer nada, sin pensar tanto y sentir mucho. Sin meterle tanto recuerdo a esas heridas hechas y mas bien pretender que los días con sol, películas, crispetas de maíz de colores, algodones de azúcar, paseos en moto, helados de vainilla, comida italiana, y cajitas felices se hagan mas constantes y porque no definitivos.






(Sonrisa)

viernes, 4 de mayo de 2012

EL MIMO





(Música de Edith Piaf y su canción L'Hymne à l'amour)



En el pueblo todos están al tanto de lo que acontecerá y la función da inicio. Con los primeros espectadores que van haciendo su entrada las inmediaciones de la carpa se van preparando y el mimo desata su gesticulación patética, ante el público adulto que lo mira con sorna y los niños que con una predisposición genética lo aborrecen. La bailarina entra al rescate del preámbulo y suple el papel de este, y con elegancia invade la pista, que, con su cadencia oriental y al son de un ritmo frenético van despertando el interés de los asistentes. El payaso aparece dentro del circulo de luz y con tres volteretas y una carcajada estruendosa anima al publico, que entre risas y gritos decreta su existencia y deja a un lado su inercia, para seguir el son de los acordes circenses y los chistes bizarros del hombre con la cara pintada y el vestido de pepitas de colores.



Al fin entra el dueño del circo y con sus dotes de anfitrión, pericia histriónica y oratoria pintoresca, invita a la mesa a envolverse en el mundo de la fantasía auspiciada por una carpa de rayas colmada de mujeres barbudas, perros adiestrados, temerarios adiestradores, crispetas de maíz, leones africanos, tigres aburridos, algodón de azúcar, melancólicos elefantes de la india y micos alemanes. La multitud acata la invitación y el espectáculo, mientras el circulo de arena se llena de shows de perritos que saltan un sinnúmero de obstáculos, domadores que mimetizan la furia de las fieras, elefantes que se paran en dos patas, los payasos que parodian a los asistentes torpes, calvos o feos y la hermosa bailarina se juega la vida en una cuerda floja regalando para su publico, una sonrisa de enferma mental. El circo aplaude, elogia y con vivas premia el talento de los osados que con dotes amorfas, van dándole vida a las existencias de las almas anoréxicas que hasta hoy los han acompañado.




Mientras tanto y al lado de la boñiga de los elefantes, esta el mimo ebrio con una botella de whisky escocés en la mano, vislumbrando un Paris cada vez más lejano, mas gris con pepitas de colores, mas raptado por un amor inconcluso y siempre bello por su impugnable torre Eiffel. Esta el mimo con la lucidez de la ebriedad satisfecho por haber realizado su tarea matutina: hacerse despreciar. “vida justa” dice el mientras los asistentes cortan de tajo su sonrisa con su pálida y alcoholizada presencia al salir de la carpa. Al fin y al cabo, y como siempre le repitió su madre: “a los mimos nadie los quiere y solo en sus notas mudas se decanta y exclaman sus existencias”.

miércoles, 2 de mayo de 2012

EL VALOR DE UNA ALEGRÍA SENCILLA: EL PRESENTE




(Música de Lauryn Hill y su canción Cant take my eyes of you)




Cuando iniciamos la maquina de nuestros días, comenzamos una cuenta regresiva a nuestros continuos finales y elaboramos continuamente bitácoras constantes de capítulos por terminar. A medida que crecemos, los días van pasando y de ellos derivamos nuestras experiencias, nuestros recuerdos y nuestras desilusiones o idílicas victorias, para así recrear un esquema que sustente nuestra existencia, y de valor a nuestro papel activo-pasivo dentro del equilibrio universal y sus millones de variantes.




Mis días a veces pasan como los de todos: me levanto, me cepillo los dientes, me baño, me desayuno, me visto, tomo el transporte publico, trabajo, almuerzo, trabajo y mas trabajo y finalmente llego a mi casa con la única intención de descansar. Rutina que en lo particular para mi aterra y vuelve añicos mis nervios. Me aterra porque aun cuanto dentro de nuestra naturaleza están ciertas costumbres prestablecidas e inamovibles de cierto modo por su efectividad material y sociocultural, no son para nada saludables cuando se vuelven tan fijas y van consumiendo obstinadamente la energía de los días útiles en pro de engordar una cuenta de ahorros, llenar de diplomas las paredes del estudio o simplemente sustentar la capacidad de egocentrismo de la persona en cuestión.




Respeto el valor, la capacidad física y mental de las personas que trabajan quince horas de domingo a domingo sin pestañear, ni quejarse. Respeto a los que se van a otros países y tienen hasta cuatro trabajos impensables y que fruto de esta epopeya sacan familias adelante, envían suntuosas remesas y se sostienen donde a veces ni siquiera los quieren. Los respeto. Pero no me parece que el canje: trabajo por salud, dinero por tiempo con la familia o acumulación enferma de capital por vida, sea tan justo o equitativo. El trabajo para mi es una fuente de miles de dichas, logro y metas, y en mi caso es una de las cosas que mas me gusta hacer. Pero así como me parece demasiado inaudito vivir en el pasado y hacerle reverencia, también lo es vivir en el intangible futuro, sacrificando el presente (lo único palpable y real), solo por una concepción efímera de estabilidad (en un plano tan inestable, cambiante y superfluo como la vida misma), que nos venden las aseguradoras, las entidades financieras y los agentes de seguros de vida.




La vida no creo que sea o pueda ser asegurable, porque lo único seguro en la vida es el fin que reina y se sustenta es la muerte. La felicidad es ahora, no mañana ni en lo que fue ayer. La felicidad de los días no esta en el libertinaje de una vida con sexo, drogas y rock and roll siempre, como tampoco esta en un cubículo de oficina los siete días de la semana en horarios que exprimen lo que somos como naranjas redondas y llenas de sueños por succionar. La vida no se puede resumir a un numero, a un fondo de pensiones, a sueños de una vejez que no se sabe si se tendrá (y con ese ritmo menos) . no, la vida es mas y si de lo que disfrute hoy dos de mayo me queda algo y puedo dejar un buen legado a mis hijos cuando vengan, o a la gente que he y me ha conocido, supondré que de una u otra manera he sabido vivir mas que alguien con una cuenta bancaria en suiza que vive a sus cincuenta y pico lo que debió vivir en sus años mozos (viejitos verdes por ejemplo) y que desperdicio su juventud en frente de un monitor, haciéndole plata a quien sabe quien.




Esta es mi invitación a que se debe disfrutar de las cosas sencillas, sin pensar que solo cuando tengamos una casa en determinado sector, un carro de ultimo año o un estatus social podemos ser felices. Una invitación a disfrutar de las alegrías sutiles, a soñar, o a comerse un crepe con helado de chocolate y escribir como lo hago en este momento sin pretensiones, egos estúpidos o especulaciones baratas. Una invitación a vivir el momento, a vivir de verdad y recordar aquella frase de que "si se llama presente es porque es un regalo" y dejarse llevar…