lunes, 29 de agosto de 2011

PERDIDO...


La imponencia de los eventos que van apareciendo en el filo de la cotidianidad sobresalta al que escribe, como líquidos cálidos sobre la piel y largas reflexiones a la orilla de las eventualidades. Los algoritmos propios de épocas pasadas son las que debaten una vez mas las ganas de tejer las enramadas de la conciencia sobre la piedra angular del pensamiento.

Fluimos desordenadamente en un mar de rostros, memorias, fechas guardadas en baúles cerebrales y tornasolados recuerdos que como mangostas hambrientas devoran lo que en cada neurona este situado. Volamos, tergiversamos criterios y en arduos discursos internos nos declaramos mil guerras así mismos, porque pelear es más fácil que decirse la verdad en la cara, sin importar lo que responda el caprichoso reflejo en el espejo.

Estamos extraviados y cuando nos damos cuenta de ello nos asustamos, vamos al rincón mas siniestro y empezamos a llorar. Nos perdemos en un mundo de laberintos sin salida y acertijos sin respuesta. Nos perdemos en vidas monótonas de poco talante donde nos exprimen las venas y nos dejan sin que correr por las arterias sedientas hasta morir.

Nos perdemos en vidas frustradas, encerradas en el lujo y que en noches de suspiros tristes por saber que ninguna fortuna es capaz de comprar un segundo de felicidad. Nos perdemos en relaciones nefastas que solo dejan malas experiencias, negativos pensamientos y el olor rancio de los malos amores y los malos recuerdos. Nos perdemos en esos despilfarros de tiempo, vida y corazón dejando lo esencial y verdadero que detrás del espejo nos toca las narices.

Nos perdemos en malas razones, en días de depresión, café frio y resaca indolente. Nos perdemos en noches estridentes, donde todo da vueltas y se termina en sábados de quinta, en una habitación de quinta, de un hotel de quinta, con una desconocida mal conocida que de seguro andará mucho mas extraviada que nosotros. Esto es así, debe ser que no lo he entendido, ni descifrado aun. Una búsqueda incesante que me deja en la sala de espera y dependiendo del turno que tome se va acercando al final del túnel de un mar de momentos inconformes y felicidades pasajeras…

viernes, 26 de agosto de 2011

MOJIGATOS


Cuando el fulgor de los impulsos hacen de las acciones un colador. Mostramos nuestra faceta más falsa e idónea de nuestra voluble e intangible naturaleza. Somos como imágenes de papel que intentan masificar su espíritu leve de buenos hábitos y buenas costumbres. Mostramos nuestra cara bonita, esa que no tiene rasgos hostiles, errores cotidianos ni visos de ausencia de belleza o estética.

Labramos una imagen de buenas personas y aun en la intimidad de nuestros secretos, nos mentimos así mismos para maquillar y hacer hasta para nosotros mismos, invisibles los errores ocultados por decadentes e insulsas mascaras.

Todo se termina y tiene su final, ese es el destino irremediable de las fichas de ajedrez desquebrajado que somos nosotros. Hasta los mas sabrosos manjares y las mas altruistas vidas terminan siendo migajas o restos mortuorios en descomposición. Continua. Mentimos, mostramos lo que no somos y así mismo los demás siguen la misma lógica entre risas, cocteles, bailes, cabalgatas o cualquier roce que implique lavarnos la conciencia con el roció de la banalidad.

miércoles, 24 de agosto de 2011

LIBERTAD


Las sensaciones bajan de temperatura y los pálpitos del corazón se estabilizan en tic tacs cada vez más amenos, lucidos y de emociones más cálidas. La tranquilidad es bálsamo para el existir y da un equilibrio que permite ver de manera llana y sin moros en la costa, el horizonte que nos espera y por el cual nos levantamos cada día y afrontamos los embates de la rutina, el cansancio y la desesperanza.

El saberse y sentirse satisfecho aumenta las ganas de vivir y deja a un lado los vacios y fantasmas que en la mayoría, por no decir todas las veces acarrea el pasado. Ser libre es eso, estar tranquilo, salir sin preocupaciones y con la frente en alto. Ser libre no es tener millones en el banco que solventan los más estúpidos caprichos y la mirada clavada en el piso por la vergüenza. Ser libre no es tener miles de súbditos que se mantienen a tu lado mas por temor que por respeto. Ser libre es mas que eso.

La libertad es sinónimo de felicidad y para ello se debe estar tranquilo. Tranquilo para llevar de manera sana los impulsos que nos hacen humanos y permiten que la paz interior se proyecte hacia lo que nos pasa en nuestro exterior al palpar el medio que nos rodea y absorberlo de manera tal que permita deleitarnos de lo mejor y mas sublime que sea posible. Libertad es vivir, cantar, jugar futbol, ver una película que haga llorar o reír, comerse un helado de vainilla o escribir sobre las cosas que se sienten como lo hago yo en este momento y de lo cual sustento mi felicidad…

martes, 23 de agosto de 2011

EL ESPEJO


Muchas vueltas se manifiestan en ojos misericordiosos que se esconden detrás de una laguna fétida de lujuria, crimen, maldad, noches frías y dobles intenciones. Las fluctuantes maniobras de mi inconsciente se estrellan como olas incesantes con mi inconsciente libidinoso y vulnerable. La inminente caída de la voluntad se intercala con una fuerza graciosa que quiero inferir en mi propio ser. Una inseguridad que nadie me la cree y hace aguas en el interior de mi mismo.

Soy castigado por las penas de días anteriores, peleas sin guantes y golpes bajos. Soy castigado por el miedo y la desolación fáctica de los días que pronto llegaran y se instalaran en mi presente. Soy victima de mis continuos errores y los cada vez más escasos aciertos. Me encontré de frente conmigo mismo y ahora no se que hacer…

domingo, 21 de agosto de 2011

PARA LA MUJER QUE MAS HE AMADO EN MI VIDA


Hay abuelita… no te imaginas la falta que me haces, lo mucho que extraño tus palabras y la inmensidad de tu ausencia. Ya han pasados 129 días desde que partiste al cielo a verte con Dios y los demás ángeles y te imagino sin dolencias, calamidades pasajeras y feliz. Eso me hace feliz. No soy ni he sido egoísta en mi vida, no se ser así. Tú me enseñaste eso y te juro que lo atesorare como el más grande de mis recuerdos hasta el día en el que este cuerpo se canse de albergar esta alma inquieta que me dio Dios.

Hace poco viaje de nuevo a destinos desconocidos. Me empape de nuevos horizontes, gente, comida y paisajes. Conocí cosas muy bonitas y tuve momentos de inmensa felicidad, pero siempre con el sabor agridulce de tu ausencia y la brecha enorme del dolor que de ella deriva. No se si el tiempo se haya detenido de una amena brutal y desalmada o hasta ahora me doy cuenta de lo vital que eras para mi, pero no veo una evolución positiva en todo esto, cada vez me duele mas y mas. Ya no tengo a quien contarle mis embarradas o pilatunas como tu decías...

Creo que entre mas pasan los días mas te extraño. Las cosas no saben, ni son iguales sin ti, tus lecciones de historia y tu inigualable retorica. Extraño darte besos, contarte mis cosas, llevarte flores y poder abrazarte. Extraño poder tenerte conmigo. Extraño todo. Creo que ese 12 de abril se fue muchas cosas de mi y no se como hallarlas, retomarlas o recuperarlas. Fue como una amputación sin anestesia de mis risas, mi felicidad y mi gran amor. Tú.

Te extraño toda y añoro el día en que nos volvamos a encontrar, solo espero que ese dia llegue pronto…

MI PROYECTO DE VIDA


No soy de los que se levanta renegando por haberse levantado en una vida equivocada, llena de errores o lacerada por el infortunio. Tampoco soy de los que piensa que todo es una tragedia irreparable y falaz que solo augura caras largas, días grises (hay una contradicción al decir esto porque hay días grises que me gustan) y llanto recurrente.

Tampoco soy un hippie que se abraza a los arboles para “conectarse” con la naturaleza, mientras se calcina un cigarrillo de contenido verde esperanza alucinógeno. Soy demasiado mundano para ser así, me gusta demasiado la comida chatarra y los placeres triviales como para creerme un gurú espiritual o una panacea natural. No. Lo que si me molesta de manera inquietante son los que pregonan las bienaventuranzas de un mundo surrealista, intangible y paraíso de detergente y/o quitamanchas de supermercado (porque todo en eso que nos venden los mercaderes de la fe es blanco nieve).

Creo en Dios como la fuerza que impulsa estas letras, estas acciones y cada palpitación de este disfuncional corazón. Creo que uno no vino a este inmenso sueño a matar, robar, maltratar, humillar o desear el mal para los demás. No, por el contrario creo que uno debe ser una semilla en cada persona que conoce y roza por el camino. Ser un buen recuerdo para los demás, de esos que en los momentos de ocio o divagación en los otros genere reflexión y por lo menos robarles una sonrisa, o la nostalgia de un buen momento compartido.

No me interesa saber si llegare a un cielo cantando en un coro celestial (canto pésimo así que lo descarto), o a un infierno de brasas. No me interesa saber si reencarnare en una vaca que veneren en india o una que se sacrifique en un matadero de chacharita en argentina para un jugoso asado. No. Solo me interesa ser un buen recuerdo y generar cálidas relaciones con los que me acompañen en este largo y diverso festín que llaman vida. Me interesa eso y nada mas. Poder decirle a mi arquitecto vital las muchas gracias por la bendición de las personas conocidas. Las muchas gracias por mis amigos de los cuales aprendo constantemente y de mis enemigos o contradictores, con los cuales aprendo aun mas. Darle gracias por una familia noble, trabajadora y emprendedora que ha forjado en mí una imbatible voluntad, y basándome en ella me permito el lujo y competencia de luchar por lo que sueño, pienso y tengo presente. Eso que no requiere limosnas, diezmos o alcahueterías innecesarias.

viernes, 19 de agosto de 2011

UNA REFLEXIÓN MAS


La vida es un circulo gigantesco donde se alternan un sin numero de emociones, colores, sensaciones, experiencias, personas, reflejos, enseñanzas y emociones. Cubrimos nuestro largo lienzo vital que nos entregan cuando nacemos y somos unos seres expectantes con todas aquellas imágenes que aparecen en nuestras cabezas y hacen que la realidad y nuestra propia vida vaya tomando ciertos rasgos, inclinaciones, preferencias y decisiones.

Respirar nos implica ser más que seres automáticos. Mas que maquinas robotizadas que se mueven por simple inercia, o por el solo hecho de cumplir unas funciones metabólicas especificas y previamente determinadas. Vivir implica crecer desde lo interno y proyectarnos en un entorno social que como su naturaleza cíclica indica, deben ser fluctuantes y de sentido corriente como el agua que recorre los ríos y van a desembocar al inmenso mar.

Desde que somos pequeños nos vemos abocados a enfrentar las primeras pujas sociales con nuestros congéneres. Y así como lo mencione al principio, somos seres que estamos expectantes de un flujo de experiencias que formaran las bases de lo que seremos en este transcurso de levedad vital. Allí entramos con nuestros miedos, alegrías, sorpresas y demás características que la voluntad creadora nos haya dispuesto.

Desde el hogar que haya dispuesto (partiendo de la premisa de que nadie escoge su familia) nuestro destino empezamos a forjar valores que serán los que tallen nuestro carácter y nos desenvuelvan en las diferentes variables y variantes que nos da la vida. Algunos se delimitan por las reglas socialmente bien vistas, ya que son acogidos en el seno de hogares donde el dialogo es permanente y el respeto la constante. Otros en cambio están vulnerables en familias disfuncionales (en ascenso en esta sociedad cada día mas excluyente y infravalorada), donde el maltrato es una fuente de efímera y lacerante autoridad y de allí, creando un caldo de cultivo nefasto donde los anti valores fluyen sin parar, haciendo mella en la concepción ideal y altruista de una sociedad incluyente y equitativa.



La vida es una confitería gigante, donde se pueden escoger mil sabores y de ellos deleitarse, sacarse el dulce de la boca o arrugar la cara por la amargura. Estamos en un entorno que nos permite y da la capacidad de elección de nuestros actos y que si bien hay factores que alteran y hasta transforman nuestra concepción del mundo, también hay cosas por las cuales esforzarse con meritos, esfuerzos personales y buenas elecciones.

Nuestra libertad individual no debe coartar el hecho de que la sociedad y cualquier colectivo que desarrollemos a nuestro alrededor mejore y brinde un futuro mas amplio y productivo para todos. Nuestra capacidad de decisión no debe estar encasillada en nuestras buenas o malas experiencias de vida, ya que como la misma naturaleza nos enseña, somos nada mas que un ciclo, una brisa que se pasea por u tiempo limitado en este valle y que de nuestra capacidad de elección depende que sea bien o mal vista según nuestros logros y resultados que podamos agregar a esta sociedad tan carente de valores y de sentido humano.

TEORÍA DE LOS CARROS CHOCONES


En un carrusel de colores gastados y pintura diezmada por el sol se atraen las memorias de la niñez, los columpios de elefante, las rodillas raspadas, los cubos de arena y los carros chocones que con su olor a cera invaden nuestras fosas nasales y con chispas anuncian el encuentro de la superficie de caucho que rodea el bólido de nuestros sueños y colisiones.

La vida es como la pista cuadrilátera de los carros chocones. Un montón de encuentros y choques inesperados, que, entre chispas, risas, olor a caucho y tonalidades se van dando. Unas veces de lado, flagelando y dejando adoloridas las piernas. Otras veces de frente permitiéndonos ver a nuestros rivales, amigos, amores, contendores, desconocidos, transeúntes o conocidos de frente mirándolos a los ojos, mientras con nuestro pie, y aferrados al volante, apretamos el acelerador. También en ocasiones la vida nos golpea por la espalda y nos hace vivir con el choque y su derivada conmoción de medula ósea, las emociones, haciéndonos ver el amor, el odio, la rabia, el vértigo, el miedo y la conmovedora bondad.

La vida es un conjunto de colores, rostros familiares y desconocidos. Periodos y espacios preconcebidos, cuadrados, llenos de luces intermitentes como los bombillos de cien voltios que se prenden y apagan según la voluntad del circuito de turno y con una larga fila de nuevos espectadores que como nosotros en un momento dado esperan un turno en el vientre de buenas y malas madres por nueve meses, para subirse al cuadrilátero donde ahora estas. Un cuadrilátero de bordes de caucho, donde se esquivan a los contrarios, se golpea al que esta en frente y donde se evitan los muros de goma. Una pista de carros chocones donde somos estrellas del show hasta que la muerte aprieta el botón de la corneta que anuncia el fin de la diversión o los golpes en la espalda, enfermedades terminales, vejez, asesinatos o cualquier cosa y desactiva la malla eléctrica que nos da la vida, para terminar saliendo por la puerta de atrás, mientras los otros, entre llantos y cordones umbilicales se abren paso en la inmensa pista de aluminio, para tomar el carrito chocón de su color preferido, o como en la mayoría de los casos, el que el destino de antemano le haya escogido.

jueves, 18 de agosto de 2011

UNA NOCHE EN LA PLAYA


En noches sin luna como esta, es fácil preguntarse el porque, el como y el para que de ciertas situaciones y motivos. Los pasos gigantes de lo deseado y prohibido hacían mella en los avisos resplandecientes que anuncian la trascendencia del karma y la inquietud del destino, las oportunidades y las gaviotas que fomentan su sustento en el insulso, traicionero y salado mar.

Todo esta detalladamente preparado por la sorpresa y la inmediatez de los actos y la capacidad de sonrojo ha pasado a un plano más disperso y expectante. Como si de las acciones de terceros dependiera nuestra voluntad y supervivencia. Las sirenas entonan con la brisa, el smock, las luces y los suspiros en un cortometraje de una noche que difuminan y desaparecen en las horas, la noche, los versos, las copas de Martini en la playa, las risas, el rock de fondo y los ladrillos de un edificio en ruinas.

Todo se acerca, todo se va y cada vez mas, hasta tu propio y pasajero tren es estruendoso, como las olas del mar pacifico que encallan en las playas de un paraíso peruano que se perdió y se refugio a tres minutos de distancia del edén, donde estas con una Eva argentina que habla despacio como las horas de la noche y hace de tu humanidad una intensa catarata de fuego que desemboca en su boca, su cuerpo y su ser. Una buena dosis de sinceridad pasajera entre dos almas que se encuentran solo por una noche para ojala repetir el mismo instante en el próximo verano que tendré en Buenos Aires…

Ya nos veremos hermosa Gianina y tomaremos mate!

martes, 16 de agosto de 2011

MI TRANSITO FEMENINO


Salir con alguien no es un lio. De hecho Bogotá y cualquier metrópoli subdesarrollada latinoamericana ofrece un mercado variado, donde se encuentran las pseudointelectuales de temas unilaterales y sexo flojo, hasta las “cerebro de pop corn” y útero insatisfacible. Una variedad infinita de mujeres que con sus camaleónicas definiciones alegran o llevan al borde del suicidio al osado que se atreve a deleitarse de sus carnes, sus vidas, sus sentimientos y su ser.

Un sin fin de pieles, olores, argumentos, sitios, conversaciones, sensaciones y hasta traumas. Mi vida desde sus inicios ha estado rodeada de mujeres estupendas, desde mi madre, mi abuelita, mis hermanas, mis tías, mis novias, ex novias y en fin todas con las que he podido compartir, un café, una desilusión, un amor, un orgasmo o un te con galletas. Todas han sido maravillosas fuentes de experiencias y de una u otra manera marcaron y moldearon en mí el ser humano que hasta el día de hoy proyecto ser.


Alguien me decía un día: “hey diego tu problema es que no sabes que es lo que quieres”, y creo que nadie había tocado el punto tan acertadamente como este personaje. Fue sin querer el dedo en la llaga y la luz al final del túnel. Y si. No se que quiero, ni como lo quiero, ni cuando lo quiero. Soy una persona que esta adicta a las sorpresas y que no planea nada, menos en este campo, tan fluctuante como el del amor y las mujeres que vengan con el. Soy un espectador más, de esta novela dantesca que es mi vida amorosa.

domingo, 14 de agosto de 2011

PARA EL DÍA EN EL QUE SOLO SEA UN RECUERDO


No es fácil entrar en un mundo caníbal que se ufana de sus victimas y las rotula al final solo por la destreza de un cadáver más que talla la lapida. Es difícil el hecho de ser un montón de experiencias pasajeras que sin tener en cuenta lo hecho o lo omitido y Se sepultan con cada palada del empleado barato de cementerio que proporciona el olvido. Tenemos hijos solo por el afán de perpetuar nuestra semejanza en la humanidad de otro condenado a pasar por este renglón ambiguo para morir, reproducirse y morir y así en un círculo vicioso de millones de millones de años que se repite desde que una ola creadora o el azar de la genética y evolución creo.

Somos brisas tenues sobre valles de lagrimas nefastos, festines vomitivos que se alternan dependiendo de la vuelta caprichosa que dicte el destino. No se que serán de mis días aun cuando los he demarcado en una senda académica que fluye de mi interior para crear un control propicio que genere y mantenga cierto tipo de bienestar. La vida es una flama alegre en los días de felicidad e irraciocinio. Esos días en los que las risas no se fundan en planteamientos filosóficos. Las lunas se regalan sin preceptos físicos y las almas se afloran sin cauterizar la inocencia.

A mi nunca nada me había dolido tanto como la partida de mi abuelita. A mi nunca la vida me había abofeteado ni había sido tan visceral y cruda. Jamás. Por eso y ahora mas que nunca pienso en la muerte, en sus misterios y su inmaterialización de lo que alguna vez fue tan nuestro. Eso, su desmaterialización forma un nudo en mi garganta y eleva una interrogación introspectiva que me lleva a preguntarme ¿para qué? Para que la belleza, la estética, la opulencia, los títulos, los nombres, las propiedades, las fortunas, las desgracias, los placeres, los nombres, los amores, los odios y los postres de fresa. ¿Para que?

Para que si todos vamos para el mismo lado y en diferentes tiempos. Para que si el fin anula los medios y nuestros actos no nos eximen de nuestra desaparición y posterior olvido. Es egoísta pensar que todo nuestro conglomerado nos acorase y nos haga eternos en un simple peaje absurdo que algún idiota llamo vida. Es duro aceptarlo pero somos solo eso. Una recopilación de instantes compartidos que en algún instante otro cadáver igual que nosotros reducirá a un nombre y en u acto de estúpida misericordia dirá:

“Hay, Diego Castro tan bueno que era”,
y este personaje será desplazado inmediatamente por la incesante tormenta del olvido…

miércoles, 10 de agosto de 2011

MAL DE MUCHOS CONSUELO DE TONTOS


Algunas veces el desafío mental se trata de llenar las horas de paz consigo mismo, estableciendo en el campo intangible de las emociones, personas con las mismas dudas, emociones, vacios y demás elementos que hasta en uno se hayan. La condición de ermitaño en un mundo tan desesperado por la compañía y ser parte de algo como este. Suena como la utopía socialista o una película de Disney, donde los personajes nunca van al baño, nunca se deprimen, nunca pagan facturas, nunca les chuzan los teléfonos para saber que dicen o se desesperan por las deudas y los bancos acosándolos con sus implacables y constantes llamadas.

Muchas veces somos egoístas y condicionamos a los que se acercan a nosotros a parámetros nuestros que parecen medir lo que no tiene proporción y calculan lo que nunca existió. Valoramos las personas que entrelazan sus sentimientos con los nuestros, como los jefes valoran mes por mes a sus empleados y mirando los índices de la cuota o margen de utilidad, redacta o no la carta de despido.

Tal vez por eso me cuesta tanto confiar. Tal vez las cicatrices, testigos de las heridas que se acogen en mi pecho, me recuerdan que querer es lanzarse con los ojos vendados a un precipicio, de cuyo fondo no se conoce nada en absoluto. Querer es limitar la razón al impulso primitivo del instinto y ponerse la manzana en la cabeza mientras un enfermo de alzhéimer empuja el arco y dirige la flecha. No quiero alarmarme, pero creo que mis pocas aventuras me han enseñado que es difícil confiar. A veces siento que la vida le va a uno amputando poco a poco la inocencia y como santo tomas, hasta no ver no creer. Siento que forme una coraza placida cuando los temas de corazones, chocolates suizos y flores rojas afloran.

No se si es miedo, o instinto de conservación en una selva que se come al débil y alimenta con festines al fuerte. No se si es un medio nefasto que permite llevar con una insípida tranquilidad la vida y sus embates. No se. Solo se que tengo un proceso de cicatrización lento y como en una oportunidad alguien me dijo: “soy de procesos lentos”. Muy lentos para mi gusto. Lo único que me consuela es que el mal de muchos es consuelo de tontos y aduciendo el hecho de lo muy tonto que soy al dar flores, pensar mucho en quien forma parte de mi interés, dar las cosas de corazón, procura el bien para el otro, compartir y demás cosas que se desarrollan en la vida de nosotros los existencialistas, me reivindico en un mundo lleno de cadáveres pecho fríos, indolentes, monotemáticos, egoístas y de memoria leve…

lunes, 8 de agosto de 2011

TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR


La vida se conforma de experiencias y de estas mismas se ramifican las aperturas del conocimiento y la necesidad del mismo. Vivimos en un mundo en el cual casi todo esta hecho y la mendicidad inventiva se palpan físicamente. Ya las páginas de los libros no son abiertas. Esas páginas que abren la mente a telones lúdicos que dimensionan el desierto desolador de la cotidianidad y la rutina por el oasis refrescante e inquietante de la imaginación.


Si nuestras vidas solo se limitan al control de botones automáticamente programados estamos perdidos. La sociedad de consumo lastimosamente nos a convertido en robots útiles que solo son capaces de manipular cosas y no de pensar en las cosas y el porque de ellas. Nos hemos convertido mas rápido de lo que creemos, en seres incapaces de razonar cuando lo puede hacer un sistema operativo como google o cualquier otro. Y aun sabiendo la inmensa herramienta de ayuda de estas ventanas tecnológicas, no puedo dejar de pensar en lo facilistas que nos hemos vuelto y lo mal que le hace la cultura de la inmediatez a la sociedad.

Ya las niñas no piensan como niñas sino que desde los cinco años ya se ven cantando canciones de reggaetón obscenas. Los jóvenes no piensan en trabajar y lograr las cosas con aplomo y con esfuerzo sino en traquetear y lucir estrambóticas prendas solo para ganar reconocimiento, sin importar que es mas importante ganar el respeto de los demás.


No se si sea de los que están chapados a la antigua como me decía mi abuelita o sea un conservador nato y hasta ahora me di cuenta, pero al ver mi bicicleta (una monareta de los años 70), que me regalo mi madre hermosa, veo que las cosas antes estaban mejor hechas, se hacían con mayor esfuerzo y dedicación, con mas amor y menos maquinización, que todo pasado fue mejor y que mi infancia con su ingenuidad y el estante lleno de libros nunca la cambiaria por un mundo prefabricado y lleno de vulgaridades como el que afronto ahora mismo.

UN DÍA MAS


Los días pasan y las horas con sus minutos y segundos ruidosos, van contando tu vida, para hacerle un conglomerado informativo a la muerte que en cada esquina y espacio, acecha esperando un paso en falso para protagonizar la escena final de tu vida. Las luces del medio día labran cataratas de punzantes malestares y la cabeza a punto de explotar intenta desesperadamente recolectar cada recuerdo de las imágenes dispersas de la noche anterior.

Es un día más, con sus miles de cosas. Un día con nubes, sol, niños jugando o haciendo la tarea. Un día con vacios, plenitudes y vasos de refresco toxico. Un día en el que te encuentras en la terraza de un edificio y no sabes si agradecer a la vida por tantas cosas o simplemente correr y arrojarte al vacio para que la gravedad y las circunstancias demarquen tu camino.

Un día más. De esos de café y arrepentimiento en la mañana, pasta con salsa bolognesa o suspiros en la tarde y finalmente pizza recalentada y pensamientos vagos en la noche. Los días a veces son así. Como vueltas en el carrusel que en exceso te hace vomitar o en el peor caso de todos aburrirte.

Un día más.