lunes, 29 de agosto de 2011

PERDIDO...


La imponencia de los eventos que van apareciendo en el filo de la cotidianidad sobresalta al que escribe, como líquidos cálidos sobre la piel y largas reflexiones a la orilla de las eventualidades. Los algoritmos propios de épocas pasadas son las que debaten una vez mas las ganas de tejer las enramadas de la conciencia sobre la piedra angular del pensamiento.

Fluimos desordenadamente en un mar de rostros, memorias, fechas guardadas en baúles cerebrales y tornasolados recuerdos que como mangostas hambrientas devoran lo que en cada neurona este situado. Volamos, tergiversamos criterios y en arduos discursos internos nos declaramos mil guerras así mismos, porque pelear es más fácil que decirse la verdad en la cara, sin importar lo que responda el caprichoso reflejo en el espejo.

Estamos extraviados y cuando nos damos cuenta de ello nos asustamos, vamos al rincón mas siniestro y empezamos a llorar. Nos perdemos en un mundo de laberintos sin salida y acertijos sin respuesta. Nos perdemos en vidas monótonas de poco talante donde nos exprimen las venas y nos dejan sin que correr por las arterias sedientas hasta morir.

Nos perdemos en vidas frustradas, encerradas en el lujo y que en noches de suspiros tristes por saber que ninguna fortuna es capaz de comprar un segundo de felicidad. Nos perdemos en relaciones nefastas que solo dejan malas experiencias, negativos pensamientos y el olor rancio de los malos amores y los malos recuerdos. Nos perdemos en esos despilfarros de tiempo, vida y corazón dejando lo esencial y verdadero que detrás del espejo nos toca las narices.

Nos perdemos en malas razones, en días de depresión, café frio y resaca indolente. Nos perdemos en noches estridentes, donde todo da vueltas y se termina en sábados de quinta, en una habitación de quinta, de un hotel de quinta, con una desconocida mal conocida que de seguro andará mucho mas extraviada que nosotros. Esto es así, debe ser que no lo he entendido, ni descifrado aun. Una búsqueda incesante que me deja en la sala de espera y dependiendo del turno que tome se va acercando al final del túnel de un mar de momentos inconformes y felicidades pasajeras…

No hay comentarios.:

Publicar un comentario