jueves, 18 de agosto de 2011

UNA NOCHE EN LA PLAYA


En noches sin luna como esta, es fácil preguntarse el porque, el como y el para que de ciertas situaciones y motivos. Los pasos gigantes de lo deseado y prohibido hacían mella en los avisos resplandecientes que anuncian la trascendencia del karma y la inquietud del destino, las oportunidades y las gaviotas que fomentan su sustento en el insulso, traicionero y salado mar.

Todo esta detalladamente preparado por la sorpresa y la inmediatez de los actos y la capacidad de sonrojo ha pasado a un plano más disperso y expectante. Como si de las acciones de terceros dependiera nuestra voluntad y supervivencia. Las sirenas entonan con la brisa, el smock, las luces y los suspiros en un cortometraje de una noche que difuminan y desaparecen en las horas, la noche, los versos, las copas de Martini en la playa, las risas, el rock de fondo y los ladrillos de un edificio en ruinas.

Todo se acerca, todo se va y cada vez mas, hasta tu propio y pasajero tren es estruendoso, como las olas del mar pacifico que encallan en las playas de un paraíso peruano que se perdió y se refugio a tres minutos de distancia del edén, donde estas con una Eva argentina que habla despacio como las horas de la noche y hace de tu humanidad una intensa catarata de fuego que desemboca en su boca, su cuerpo y su ser. Una buena dosis de sinceridad pasajera entre dos almas que se encuentran solo por una noche para ojala repetir el mismo instante en el próximo verano que tendré en Buenos Aires…

Ya nos veremos hermosa Gianina y tomaremos mate!

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