domingo, 21 de agosto de 2011

MI PROYECTO DE VIDA


No soy de los que se levanta renegando por haberse levantado en una vida equivocada, llena de errores o lacerada por el infortunio. Tampoco soy de los que piensa que todo es una tragedia irreparable y falaz que solo augura caras largas, días grises (hay una contradicción al decir esto porque hay días grises que me gustan) y llanto recurrente.

Tampoco soy un hippie que se abraza a los arboles para “conectarse” con la naturaleza, mientras se calcina un cigarrillo de contenido verde esperanza alucinógeno. Soy demasiado mundano para ser así, me gusta demasiado la comida chatarra y los placeres triviales como para creerme un gurú espiritual o una panacea natural. No. Lo que si me molesta de manera inquietante son los que pregonan las bienaventuranzas de un mundo surrealista, intangible y paraíso de detergente y/o quitamanchas de supermercado (porque todo en eso que nos venden los mercaderes de la fe es blanco nieve).

Creo en Dios como la fuerza que impulsa estas letras, estas acciones y cada palpitación de este disfuncional corazón. Creo que uno no vino a este inmenso sueño a matar, robar, maltratar, humillar o desear el mal para los demás. No, por el contrario creo que uno debe ser una semilla en cada persona que conoce y roza por el camino. Ser un buen recuerdo para los demás, de esos que en los momentos de ocio o divagación en los otros genere reflexión y por lo menos robarles una sonrisa, o la nostalgia de un buen momento compartido.

No me interesa saber si llegare a un cielo cantando en un coro celestial (canto pésimo así que lo descarto), o a un infierno de brasas. No me interesa saber si reencarnare en una vaca que veneren en india o una que se sacrifique en un matadero de chacharita en argentina para un jugoso asado. No. Solo me interesa ser un buen recuerdo y generar cálidas relaciones con los que me acompañen en este largo y diverso festín que llaman vida. Me interesa eso y nada mas. Poder decirle a mi arquitecto vital las muchas gracias por la bendición de las personas conocidas. Las muchas gracias por mis amigos de los cuales aprendo constantemente y de mis enemigos o contradictores, con los cuales aprendo aun mas. Darle gracias por una familia noble, trabajadora y emprendedora que ha forjado en mí una imbatible voluntad, y basándome en ella me permito el lujo y competencia de luchar por lo que sueño, pienso y tengo presente. Eso que no requiere limosnas, diezmos o alcahueterías innecesarias.

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