miércoles, 4 de julio de 2012

TRANQUILIDAD






(Música de Norah Jones y su canción Come away with me)





La tranquilidad tacita es difícil de compartir. Difícil de moldear, detallar o exponer a los demás. La tranquilidad es el canto de los pajaritos, el ruido del agua al correr y golpear las rocas. La brisa tibia que poco a poco va enfriando mis mejillas. El sabor a café oscuro y fuerte. La tranquilidad es eso. Esas cosas sencillas que no se suplen con diez guardaespaldas, una cuenta bancaria generosa o un blindaje tipo 5.




No. La tranquilidad es levantarse con la levedad que permite una conciencia sin aristas y el autoreconocimiento por unos logros bien ganados y bien luchados. Tranquilidad es caminar descalzo sobre el pasto, disfrutar del abrigo solitario del silencio, contemplarse en la intimidad de una lectura amena o ser el que se es, sin imitaciones o imposiciones falsas, provenientes de un exterior que contamina con su búsqueda insaciable de un famélico concepto de belleza. Estar en medio de la naturaleza permite eso. Permite contemplar un mundo menos deprimente y vacio. Un mundo en el que no necesitas más de lo que como persona puedes dar. Un mundo que en silencio te dice muchas cosas y solo interrumpe sus lecciones, para con unas cuantas gotas hacer llover.




Un mundo ideal al que se accede no necesariamente con dinero, ni pagando entradas costosas, o vistiendo trajes ostentosos y de marca. Es un mundo – refugio, que conocí hace ya un buen tiempo, que me permite sortear mis días de dudas, de tristeza, o simplemente cuando necesito algo de claridad en esta cabeza turbia. Un sitio cerca del infierno, pero que ayuda a mirar mas allá de las nubes para imaginar el cielo. Un sitio que no es físico, ni tiene dirección. Un lugar mas allá de mí que me permite vivir. Un lugar que aparece en el triangulo de las bermudas de mis pensamientos que se aflora en los paisajes verdes.

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