
Probablemente a veces sea más fácil pensar con cautela cada una de las cosas que se presentan. Ver desde la barrera y en perspectiva lo que se siente, lo que se quiere y lo que se sueña. Evitar dolores pasajeros y pasados amargos. Evitar esa tarea tan desgastante como es la de olvidar o ponerse en pie cuando el alma esta maltrecha y las ilusiones compiladas en el corazón, en el fondo del inodoro. Tener miedo es normal. Saberse pesimista y débil cuando se está inmerso en sensaciones que en el pasado se sintieron y terminaron mal, también.
Dicen que en la vida se debe procurar buscar el amor verdadero, la media naranja o el alma gemela. Se dice que vivimos en pro de un emparejamiento casi que enfermizo, por el cual debemos hacer todo lo posible por no estar solos y excluidos del idilio que pretenden hacernos sentir los cuentos de hadas y las malas películas romanticonas de Hollywood. No sé. Le cogí como fastidio. Y no un fastidio sutil o caprichoso. No. Un fastidio de estar a la merced de las acciones u omisiones de alguien que este en el repertorio de mis sentimientos y que estas impliquen (como casi siempre), un exasperante duelo o un determinado tiempo viviendo en hechos pasados. Por otro lado también pienso que querer es bueno y sentir aun más. Estar enamorado es también ver la vida desde una perspectiva menos negativa y suplir esos vacios del amor, por promesas rosas que de pronto se pueden realizar, o que por lo menos sirvan de cortina de humo, para la visceralidad que encala en la memoria el mundo en estos aspectos.
Un debate constante que se va difuminando entre risas, pizza de pollo con champiñones, almuerzos y tragos claros. Un debate que se vive en los momentos de soledad y autodesplazamiento, en los cuales los silencios dicen más y las manos sudan del nerviosismo. Miedos que aparecen cuando te das cuenta de que estas sintiendo y pensando de mas, pero que se difuminan con besos y la voz de ese alguien que inquieta los días y los calienta con sutileza. Un miedo rico y feo. Un miedo que en dosis de masoquismo gusta. Y no es que uno no tenga corazón o carezca de sentimientos. No. La única verdad es que los golpes del pasado, las malas compañías y las ilusiones desechas, nos hacen fomentar al máximo la noción de autoconservacion, haciéndonos ver como simples escépticos, fríos y calculadores...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario