lunes, 31 de octubre de 2011

DÍAS BONITOS


Los días bonitos permiten saborear y deleitarse de las mieles de los nuevos vecinos, las tartas de manzana, los diez en matemáticas y las piernas cálidas en una tarde fría. Los días bonitos recuerdan que hay un dios al que no le gusta el capitalismo salvaje, las hambrunas, las hamburguesas vegetarianas y los cambios climáticos. No tienen que ser necesariamente de sol, de playa, de pelotas de colores o de gran júbilo.


No. para mí los días bonitos son aquellos donde me encierro con mi soledad y veo desde la ventana que da a un pequeño balcón, como en un mundo tan colapsado me puedo dar un segundo de tranquilidad, soledad y autoencuentro con lo que quiero, con lo que soy y con lo que promedio ser. Los días bonitos están llenos de eso. De magia, de encuentro, de fórmulas, de problemas, de soluciones y de mucho regocijo con lo que puedo, quiero y lo que me da miedo haciéndome meter la cabeza dentro de mis cobijas, tal cual como lo hacen las avestruces o más de una persona que conozco.



Estar solo no es estar abandonado a la deriva, como más de un cadáver que busca en el montón un poco de esencia, o que busca en la compañía de cualquiera, borrar el recuerdo de alguien que en su momento si fue algo. Estar solo es a veces la catarsis que necesitamos para desintoxicarnos de tantos errores y tantos pasos en falso que damos en los días en los que la lucidez se quedó botada en la ducha al lado de nuestra suciedad y nuestra desidia. Me gusta estar solo últimamente y creo que eso es lo que en ocasiones hace de los días comunes, días bonitos como este…

No hay comentarios.:

Publicar un comentario