sábado, 14 de mayo de 2011

EJECUCIÓN


Horas de reloj y llamadas no esperadas, son las que limitan tus horas de angustia y desazón. Lustras tus botas para una marche fúnebre que te exprime las ganas de vivir y hace jugo de fruta podrida tus esperanzas. Labras surcos de zozobra que marcan una línea poco definida y lejos de ser lo que pretendes que sea.

La desesperación de los malos pasos te talla en los talones y hace callos en tus dedos martirizados por los indolentes errados caminos. Sufres la desventura de no elegir lo correcto o lo debido. Cavaste tu propia tumba y el verdugo no vacila en hacerte llegar al fango que te aclama a gritos.

Ruegas con sollozos por una oportunidad, la ultima de todas las últimas oportunidades que puedan existir. Un chance, una buena nueva u otra cosa, pero las cartas ya han sido barajadas y la peor mano te la llevaste tú y el despojo de lo poco que queda en el bolsillo no te alcanza ni para el pasaje de vuelta. El verdugo aprieta las manos, empuña su hacha, la multitud aclama sangre y es tu cabeza la que da vueltas por el lugar, mientras la multitud eufórica grita pestilencias.

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