miércoles, 4 de mayo de 2011

MALDITA REENCARNACIÓN



Pude haber sido un jugador de futbol famoso y ganarme la vida tomando Martini y jugando en el Santiago Bernabéu. Pude haber sido estrella de cine y comprarme un yate de tres millones de euros, donde me acostaría a ver las estrellas contando por cada una de ellas un dólar. Pude haber sido un monje tibetano y meditar sobre los temas más abstractos y profundos del mundo, mientras me voy elevando en el estado máximo de mi mantra espiritual.

Pude haber sido una estrella de rock y estarle gritando al mundo lo genial que soy en el madison Square Garden ante miles de personas que tendrían mi imagen en sus camisetas y yo heroína en las venas. Pude haber sido un hijo de jeque árabe o un dueño de emporio hotelero y pasármela de fiesta en fiesta gastándome hasta el último peso, o como ciertas rubias gringas que me paguen por ir a clubes reconocidos.

Pude haber sido un científico famoso que descubriera la vacuna para el sida, el cáncer, la politiquería o cualquiera de esas pestes que atacan al mundo y vulneran las defensas humanas. Pude haber sido un niño genio y terminar algoritmos matemáticos con solo una palabra o terminar mis estudios con una edad corta o algo así, no se. Pude haber sido todo eso. pero no.

La vida se deleito con mandarme a esta encarnación en la piel y los huesos de un simple mortal con demasiados sueños, uno que otro talento y miles de embates personales que hacen mella en mi propia disfuncionalidad mental. La vida me mando en este viaje y como que fui muy bueno y malo al tiempo en mi vida pasada, porque cada cosa que hago tiene su dosis de cal y de arena, algo así como una existencia agridulce que se apodera de mis cosas y de los que se encuentran conmigo por esta materialidad transitoria. Solo pido algo que desde hace mucho tiempo he pensado proponerle al arquitecto universal que nos creo:
Por favor, la próxima vida me pido no ser yo!!!

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