
Un domingo mas de estos y creo que será el final. No me gustan. Antes me gustaban mucho pero ahora los detesto. Más que los lunes sin duda. Los domingos se han convertido en el peor de los karmas y desde la planicie de los paisajes solo veo bruma y terrenos áridos sin luz. Me desesperan al punto de convertirme en un ente que les huye en el menor acercamiento. Es difícil esto y más cuando no se exterioriza fácilmente. Son volubles las cosas que pasan por la mente y no pretendo hacer una carta de despedida o cosas así (me parecen estúpidas y piadosas), pero me están quedando demasiado grandes estos domingos rotos…
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