domingo, 22 de mayo de 2011

ESPACIO


Lo feo de dejar a alguien no es el espacio que sostiene, sino el vacio que deja. Miramos a otros lados y la desolación es la única que nos rodea. No anhelamos los espacios físicos de esa persona que se va, o de la que nos toca irremediablemente alejarnos, sino lo que se hacia con ese espacio que ahora esta en el desierto emocional.

Compartir con alguien implica implementar su esencia a los lugares que se comulgan y de ahí llega esa nostálgica y molesta sensación. Ir de la mano implica riesgos, proyecciones, necesidades, éxitos y en los peores casos (casi todos), enseñanzas de goles bajos en un 99%, inentendibles en el tiempo hacen su labor cauterizadora y curativa sin duda. El tiempo nos forma pero igual el proceso es tercamente lento.


Como digo el problema en si es de espacio. Es un problema de cuestiones físicas y por eso estudie leyes, los números son un martirio enorme para mi y de ahí me imagino que radican mis infortunios, descaches y malas compañías. Entonces como es de espacio solo puedo pensar que lo mejor es llenarse de lo mejor, leer buenos libros, estar con los que si hay que querer, rodearse de cosas positivas, comerse algo rico, no eclipsar a los demás por las canalladas de algunas personas y si de todas maneras esto no funciona igual van a quedar muchas cosas bonitas y verdaderos momentos agradables que ayudan a sonreír un poco y ponerse gafas.

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