
La voluntad es una masa de plastilina que se puede moldear al menor movimiento de cualquier pulgar. Es un lienzo en blanco al que ante cualquier pincelado se ve instalado en un estilo propio aunque los motivos de la misma sean extraños. Es un producto en bruto susceptible de las variables que proporcionan los netos que lamentable o afortunadamente responden más a intereses particulares que generales. Es un liquido fluctuante que puede cambiar de rumbo según los surcos que vaya delimitando el camino. Una fuente que genera cambios constantes e intermitentes según la forma en que se vean y la situación en la que se encuentren. Una ambivalencia que genera contrastes no programados y que por ende nos enfrenta a lo que mas tememos, nosotros mismos. La voluntad es esa capacidad remota que tienen los superhéroes y las empleadas del servicio para aguantar tantos desmanes que genera la vida diaria y las profundas dudas que se disponen de sufrimiento, constancia y soledad diezmada…
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