sábado, 9 de abril de 2011

UNA DULCE REFLEXIÓN


El dulce nos antepone a lo que mas adelante nos va a tocar. Nos labra el sendero para tomar las provisiones necesarias para vivir mas adelante sin tanta amargura en el alma (menos los niños diabéticos---sonrisa---), porque mas adelante será otro el plano de acción y menores las raciones de inocente glucosa. Para mi los chocobreak la rompieron cuando salieron al mercado y después de un mordisco se fundía la mora y la fresa en un solo bocado. También el inigualable bom bom bum con su hora de empalagoso dulce y su insaboro chicle. También la morita de cincuenta pesos y el dulce de anís (ese que deja tufo de aguardiente), del mismo valor. La infaltable menta sevichera y el súper coco que hace escupir y toser.
La colombina piñatera y el dulce de marca pollito que siempre daban en halloween. Los piazza del domingo y el legendario turrón de coco y maní. Los max combi, villanos híbridos (laxos como el chicle, pero no lo son), y los lifesavers que salieron del mercado pero que eran deliciosos. Las autóctonas panelitas, dulces de leche y maní de dulce de bus de transporte publico.
Agradezco inmensamente a los que se inventaron toda esta cantidad de artificios deliciosos y que aun están en el conglomerado de mis preferencias diarias, de corazón gracias por las dosis de azúcar que me dispensan y que alegran mis días.
Ah!, la campeona mundial es la chocolatina de kínder sorpresa!

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