sábado, 2 de abril de 2011

UTÓPICA EQUIDAD


Las libertades que consagran la constitución y normativas de los pueblos difieren de la actuación que delimitan los sistemas económicos actuales. En nuestra constitución están estipuladas toda una gama de derechos, que, lamentablemente, los coarta las situaciones socio económicas, de un país en vía de desarrollo y un nivel de corrupción, que rebasa todas las proporciones que adecua la lógica para el apropiado raciocinio.
En letras se incorporan artículos constitucionales en los que los mínimos vitales son una prioridad postiza y utópica en la medida en que se comparan las retoricas gramaticales y la realidad mas palpable. Se enuncian derechos a la salud en un país con un déficit fiscal del 60% en hospitales públicos y del 40% en las clínicas particulares. Derechos a la educación donde la formación superior esta casi totalmente privatizada y tiende a correr el mismo destino burocrático de los postgrados académicos. A la igualdad en un sistema opresor que marca una brecha cada día mas grande entre los cada vez mas ricos y los cada vez mas pobres. Al libre desarrollo de la personalidad, en un contexto social cada vez mas moralista, radical e inconsecuente.
El objetivo no es criticar sin fundamentar un nuevo paradigma que colapse el presente para generar un cambio sustancial, que desvié el sistema de su lucha diaria por el bienestar corporativo y conlleve mas hacia el fulgor personal e individual. La salida no esta en boicotear las compañías y desestabilizar el orden económico y constitucional, sino cambiar la cultura de la posición facilista y corrupta que nos han inculcado los proceras de la patria. Dejar de venerar al traqueto, al político viciado de poder, a la norma clientelista, las ONG fachada y la deshonestidad cotidiana, que es la que sustenta como un germen maligno, el cáncer polifacético que hace mella en la sociedad y que como agente corrosor latente que destruye las bases para que en un país tan prominente como el nuestro. Se deben fundamentar los pilares de una nueva concepción cultural que permita edificar una nueva Colombia con mayor inclusión y participación activa de todos sus miembros, dejando a un lado un mecanismo de clasificación social como el poder político, económico, cultural o étnico. Pilares de honestidad y una participación decidida y que conlleve a los medios que hagan de este país un centro de oportunidades y futuros privilegiados.

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