lunes, 18 de abril de 2011

PARA MI FAMILIA


Los malos momentos hacen que afloren los lazos importantes que hacen que los dolores y las cargas de las circunstancias adversas sean más llevaderas. Muchas veces uno se llena de gente con la que bebe, come, ríe, gasta y hace una infinidad de cosas y que al final de cuentas son solamente una bulla ensordecedora que se apaga de manera radical cuando los días de lluvia se acercan y el sol es tapado completamente por las nubes de nuestro siniestro destino.

Son los momentos duros y las pruebas de vida las que hacen que la mirada se remonte hacia la familia, sus consejos e inigualable apoyo. La familia es nuestra fuente de estabilidad inamovible que a pesar de cualquier percance que se presente en nuestra vida, siempre estará hay. Presente. Sin cuestiones. Sin condiciones.La familia es nuestra mentora y a pesar de las diferencias, lo único, después de la muerte, verdaderamente palpable. Se invierten horas, sentimientos, medios materiales e inmateriales en gente que se difumina en cortinas de humo cuando estamos mal pero que aparecen como hologramas cuando estamos con la dicha de los buenos días.

A toda mi familia quiero decirles que en estos momentos son mi pilar, mi fundamento, mi bastón con el que voy en este largo camino y del cual me enorgullezco porque se que siempre estarán hay de la manera mas noble desinteresada y eficaz posible. A mis amigos, que me acompañan desde la distancia geográfica, laboral o de cualquier índole y que se han acercado a mi con un mensaje, una llamada, una visita, un correo, una voz de aliento, un abrazo o por medio de cualquier medio, quiero decirles que les agradezco y me siento bendecido por su generosidad y amistad y que indudablemente son parte y serán de la familia que albergo en mi corazón. Los quiero muchísimo, tanto como el ratón quiere al queso que sin dudas se va a comer.

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