
Los movimientos foráneos que llegan inconscientemente del mundo mayor de la cúpula cerebral, enfocan la necesidad de emociones transitorias y salvajes sorpresas. A veces es increíble como los embates en que nos pone el cambio de hábitos y las transformaciones radicales, en un mundo que aunque en constante movimiento, se rehúsa y le tiene miedo a los alcances que conlleven las repentinas revoluciones.
Es como estar en una realidad anexa de la cual solo eres una herramienta, que utiliza el medio, para llegar al fin. Hay cambios de las conductas recurrentes que pueden crear una ansiedad gigante y una desazón motora fastidiosa. Es como cambiar de vida, de piel de sexo o de especie. Es como ser un gato y de repente ser o pensar como un ratón. Es hay cuando digo:
Viejo, deja de dar lata, coño!!!
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