
Hay días en los que las palabras se agolpan de manera rápida y sustancial, creando textos medianamente largos, alegres, tristes, ricos en letras y profundos en mensajes medianamente importantes. Hay días que no. Que nada sale. Que todo lo que medianamente hacemos bien, sale mal. Días de cielos grises, mordidas de perro, impuesto predial, saldos en contra, colores difuminados, llanto, hambre, soledad, buses llenos, gente con mala vibra, la comida demasiado salada, recuerdos, malos libros y tu.
La mecánica no evoluciona en el paraíso y te frustras de una manera irremediable. Es como estar metido en un triatlón y cada brazada en el espeso mar te retrasa del pelotón y cada paso lo que hace es alejarte mas de la meta. Saboreas triunfos insulsos, pero la verdad es que siempre quieres más y la vida te da menos. Es una desesperanza que te cobija en los días de cielos bipolares, canciones románticas y copias sin leer. Es llegar tarde al parcial final de una materia que te compromete la existencia o no asistir a la graduación de tu hijo. Es una involución de si mismo que se manifiesta en un estado de ánimo que aniquila las ganas de sonreír y comer tranquilo sin mirar hacia atrás. Es un grito desesperado que desde tus agallas expulsas pero que como un boomerang se devuelve y te da en toda la cara.
Es un peligro que ensordece a los incautos que van por la cuerda floja de sus ilusiones y que en el fondo solo son esperados por miles de tiburones que no dudaran en tragárselos al menos movimiento. El pavimento te muestra como un espejo el color de tu vida, de tus anhelos, de tu esperanza y de tu rostro. Es un gris que empalma perfectamente con el aguacero que se va a desplomar sobre los techos de los mortales que vinieron a morir por que si, y que va a empotrarse sobre cada uno de los edificios que están atiborrados de papeles, pliegos de cargos, demandas, alegatos de conclusión y cartas de amor que nunca llegaron a su remitente. Es un día duro. Un día que te compila en la colección de los más desvalidos y que a pesar de estar con todos tus miembros intactos te hace pensar que es mejor estar en otro espacio, donde puedas ser lo que nunca has sido, una total NADA.
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