
Cada elemento se sistematiza en proporciones fácticas, para así poder ser alimentado en un orden proporcional y brindar una ayuda que facilite a los individuos la ardua labor de clasificar la realidad. Tomamos algoritmos, números, signos y cifras para desarrollar una lógica infalible con la cual podamos desarrollar un ordenamiento que nos permita coprotagonizar con ella puntos sucesivos a los que le damos mas adelante el nombre de vida.
Eso me gusta y es un mecanismo necesario para ordenar nuestros pensamientos y lo que proyectamos con los mismos. Lo único que no comparto, es que en el afán de clasificar las cosas, y lo que ellas generan, nos hayamos limitado el camino por querer entender el mundo solamente con números y no con palabras.
Es común encasillar el presente, el pasado y el futuro con años, el conocimiento con promedios académicos, la dignidad con saldos bancarios, el valor de las personas por una lista, la fe y la espiritualidad por el monto del diezmo o la limosna y el deporte por el salario que devengue el deportista en cuestión. Es fácil profanar el santuario de la sabiduría y la dedicación, por las nefastas palancas o el tráfico de influencias y los denominados “burros con plata”. La actualidad genera una teoría corrosora y dedicada al elogio del éxito material y no del personal. Se le de mayor relevancia a la cantidad y no a la calidad. Se valora más lo que se tiene y no lo que se es.
No creo que se deba llevar una vida si bases que generen una estabilidad permanente y tranquila. No creo que los designios del destino sean los únicos que manden en nuestro futuro y mas bien si, que la decisiones diarias son las que aportan y constituyen la diferencia. Me parece que hay que trabajar duro por lo que se quiere ya que gran parte del brindis que se demarca en la victoria, lo endulza y enaltece el valor demostrado en la batalla. No me agrada la idea de que gente tan maravillosa, como mucha que he tenido el privilegio de conocer, la relegue el hecho de no estar en un grupo determinado de números que tienen acceso a la educación superior, a un empleo digno, a comer algo rico, a ser feliz en plenitud, a disfrutar sus hogares y por sobre todas las cosas, a ser tomados en cuenta, a pesar de su estado de cuenta.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario