lunes, 11 de abril de 2011

VOLATILIDAD


Cuando se vive sin presupuestos, las cosas vienen y van de forma rápida, caótica y ambivalente. Vas de extremo a extremo sin puntos medios que te equilibren, de la cordura a la locura, de la elegancia a la decadencia, de la ira al amor, de ti mismo a pasar a ser el consecutivo de los demás.
La vida es volátil, como el agua de un globo que con cuidado manipulamos, pero que en cualquier momento la muerte con el alfiler de la casualidad o nosotros mismos con nuestras propias manos hacemos estallar. Es un sube y baja aparente y real de una lógica que conlleva a imaginarse un marco incoherente maniatado por la cuesta vertical de los días y de las noches.
A veces se debe parar para no seguir ese camino libertino que manifestamos en el plano de nuestros deseos y que culmina con nuestra necesidad aparente de brotar en nosotros mismos algo que acabe con la monotonía insuperable de las órdenes del tiempo que como cabecillas tiene las horas, los siglos y los minutos. Villanos inmortales que han asesinado a los miles de millones de seres que año tras año pasan y habitan por esta rotatoria tierra.

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