
Llega un punto en el que necesitas tomar las riendas de tu vida y aplomas todas tus funciones vitales en este medio que te conducirá a proyecciones positivas y el mejor de los fines. Remas contra las miles de corrientes en contra y sometes tu constancia a las mas grandes pruebas solo para conseguir algo de reconocimiento, éxito profesional, sustento familiar o simplemente para hacer de tu vida un cuento de hadas con un final feliz y útil y no una pesadilla insoportable y ociosa.
A veces estoy en encrucijadas macabras y acentuadas aun mas por la realidad que me rodea y que limita mis expectativas. Desempleo, desplazamiento forzado, malos docentes, perdidas familiares, contaminación, calentamiento global y trancones por la séptima son algunos de los ingredientes de este nefasto caldo de cultivo social que ha creado la corrupción de este país y la inconsciencia propia de la humanidad en el mundo y que por obvias razones me afecta directa, indirecta y descaradamente. No es paranoia. No. Es simplemente sentido pleno de la realidad que percibo y que con esta sensibilidad que el universo me otorgo o me impuso me lleva a expresar en estas letras que en algún momento alguien repisara con el fino seguimiento de sus ojos.
Ya casi por salir de un ciclo importante en mi vida (por no decir el más importante), me invaden en la cabeza miles de caminos por tomar. Miles de bosques llenos de lobos escondidos detrás de los arboles y castillos llenos de princesas esbeltas al fondo. Son dudas gigantes que asi como tienen muchos interrogantes, también tienen muchas respuestas y esto a su vez genera un campo amplio en el que la certeza es la única que no tiene cabida.
Tal vez tengo las herramientas para afrontar lo que sigue e irremediablemente vendrá. Y se que esto solo será una leve llovizna que anteceda al día soleado y su multicolor arcoíris. Tal vez simplemente tengo miedo de meterme en el castillo de los espejos y encontrarme de frente conmigo mismo…
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