
Los informes perentorios denotan que somos un par de cosas que fusionaron los teólogos y metafísicos llamados cuerpo y alma. Una bipartición que se hizo antes de que yo fuera consiente de la gravedad contractual que se presentaba y que no se si haya sido un acuerdo favorable para el directamente implicado, ósea, yo.
Si soy corpóreo peco por darle prioridad a las influencias del placer y por ello me asaran como a un pollo en el infierno. Pero si soy demasiado espiritual , puedo terminar en una clínica de reposo, una comunidad hippie o vendiendo poemas en el centro de Bogotá, como mas de un intelectual fracasado.
Despierto de este lapsus deforme que se fomento en el fondo de lo que yo considero coherente, fumo como, bebo, cierro los ojos y hago lo que haría cualquier mamífero al presentarse dicha cuestión:
GRITAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRRRRRRR !!!!!!!!!!!!!
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