
Solo un poco de libertad mental es la que se requiere para mandar al ingenio a visitar parajes amenos, conexos, idílicos y voraces. Un poco de desalineación mental en un mundo contemporáneo contextualizado en una cuadriculada realidad que limita los designios y trascendencias que pueda dirigir la imaginación.
Vivimos en un mundo en el que la obviedad es la carta mayor y donde el medio fácil es el mas apropiado y seguido. En la actualidad no hay que esperar a que el destino se tome el respectivo tiempo. Todo es cada vez mas rápido, Los cambios son caprichosos y veloces exteriormente a pesar de que saquen lágrimas de sangre en tu sagrada intimidad.
Es un mundo obsesionado por el consumo y colapsado en el que la paciencia y la templanza pasan a un lado por el simple hecho de no ir en la velocidad de las circunstancias, la cultura capitalista y el animo de lucro. En los hogares se fomentan cada vez más terroristas, ladrones, prostitutas, asesinos en serie, vendedores de drogas y demás trastes humanos por la simple falta de tiempo y cariño que incrementa el descontento y el dolor interno de los hijos descuidados.
Vivimos al límite, pero no disfrutamos de las cosas que en esencia hacen de este paraje temporal llamado vida una buena experiencia. Sin querer y sin proponérnoslo establecimos una dictadura en la cual el que esta en la punta de la pirámide existencial es el reloj y que a nosotros como esclavos nos atormenta con el látigo de los minutos, que para infortunio nuestro, siempre ira en contra…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario