viernes, 15 de julio de 2011

DON BAZUCO





Cuando hace frio se congelan las calles y los paisajes grises propios de la vida se confunden con la niebla de la madrugada, el maullido de los gatos callejeros y el negro cielo que se engalana de nubes rosadas. Los transeúntes están en las casas que los resguardan, los hospitales que los torturan, las cárceles que los encadenan o en cualquier lado, eso no importa ni viene al caso.

Lo que realmente importa es que estoy aquí, hecho una bola de trapos sucios que huelen a feo, que respira, siente, añora y fuma el humo de la muerte con desespero y ansiedad. Soy un rotulo plástico en una sociedad aun mas plástica que desecha basura, residuos de hospital, anexos tecnológicos inservibles y seres humanos como yo. Camino sin rumbo definido en una jungla indolente de personas que muestran hastió con el solo rumor de mi presencia. Me zambullo en ríos de lava, fumo todo el humo que mis pulmones pueden aspirar y aniquilo mi vida en cada aspirada de bazuco.

Algún día fui un bebe hermoso que todos admiraron con cariño y ternura. Hoy solo soy un despojo de lo que el odio dejo y que consumió el vicio para hacer una antesala digna del infierno que escogí. Soy esto. Eso que nadie ve, ni se atreve a ver. Una solapa llena de errores pero con un alma pura como el agua que baja por los paramos y se convierte en rio. Soy un demonio disfrazado que quiere salir pero que no puede. La soledad me diezma, me limita y me pone a divagar cosas como estas, cosas con las que antes ni siquiera hubiera podido empezar a imaginar.

Sueño.

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