
Esto es un complemento vacio de muchos teoremas que se ufanan de razón y terminan en los mismos calabozos de goteras sonoras, donde se ocultan y conviven las ideas. Nacemos con la necesidad de hallar el porque de todo, partiendo de la duda ciega de nuestra existencia y de allí ramificando el universo de las dudas en cada acción que desempeñamos u omitimos de realizar. Somos claustros ambulantes llenos de recuerdos, anécdotas y proposiciones. Somos alegrías pasajeras y constantes desazones. Somos lluvia, brisa, mar, arena cagada por mil gatos y niebla que disipa la realidad y la cambia constantemente. Somos un compendio de malas palabras, tarjetas de san Valentín y navidades llenas de regalos basura. Somos frágiles como una cascara de huevo, pero osamos a sentirnos infalibles, indestructibles y eternos sin pensar que con eso mismo vulneramos la esencia de lo que somos.
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