lunes, 11 de julio de 2011

UN 11 DE JULIO MAS


Pensar diferente no es creer en balones cuadrados, cielos verdes, ponerse piercings en la cara, hacerse un peinado radical y tatuarse hasta los límites que incorpore el dolor. No, pensar diferente es hacer de esta plastilina oscura y fofa que es la realidad, una deidad artística y por ende visible.

Habitamos un mundo donde las ideas sanas son calladas, las opiniones contradictorias oprimidas y las vidas altruistas cegadas. Un marco humano difícil si, pero no por ello de imposible transito. La estirpe humana vive en una evolución tecnológica anexa con una involución social. Vemos como los avances científicos nos llevan a otros parámetros de la información, pero nos aíslan frenéticamente arrinconándonos más en el imperio de nuestra soledad y exilio.

Pensar diferente no es radicalizarnos en una individualidad lesiva sino condensarnos en pro de una sociedad carente de valores donde la materialización del mercado bursátil de los cuerpos, se industrializa en un fenómeno social que aniquila los valores y se ríe estruendosamente de los principios…

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