lunes, 25 de julio de 2011

MENTIRAS


En el momento en el que la verdad se choca con la inevitable inmediatez de las evidencias y la lógica que abruptamente parte del sentido común, se caen los argumentos mentirosos y se hacen trisas las cortinas de humo que el engaño en ocasiones define. Las mentiras duelen. Son como epitafios tristes de todo lo que en un momento se creyó y que una leve y brutal brisa se llevo. Son como un paro cardiaco que nos pone la realidad 300 kilómetros por hora impactando de frente contra el muro de la verdad.

Recibí una mentira fugaz que no acoge una nota trascendental tan importante como para plantar de ella un paradigma que erradique preceptos base. No. Solo es un lapso amargo mas que me edifica, para plantar en mi, la semilla de la experiencia y labrar en mis paisajes las anécdotas que cuento por necesidad, convicción, voluntad o catarsis.

Solo me hace apretar los dientes aun mas que en mis diez años con brackets, el hecho de que uno labora una concepción en torno a una persona y radica de manera indeterminada, miles de proyectos de inmediato, corto, mediano y osadamente hasta de largo plazo. Las cortinas del telón se abren en un santiamén y lo que ves nunca existió para ti, o simple y claramente nunca quisiste ver.

Antes pensaba que el odio era el peor sentimiento, pero ahora pienso que peor que eso es la desilusión y humildemente deduzco que deriva precisamente en eso, el asesinato con sevicia de una ilusión, una faceta que nos hace humanos y que esta compuesta de sueños, expectativas y añoranzas. Duele no lo niego. Jamás pretenderé pregonar mi fortaleza sentimental. Soy demasiado débil y por eso mismo debo ser fuerte. Pero si de algo estoy seguro es que una mentira mas y se terminara de quebrar eso que sobrepasa el dolor físico y que los mas osados denominan alma.

Escrito un día cualquiera, por una mentira cualquiera, en un momento del 2009 cualquiera.

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