
No es bueno entablar enemistades absurdas en un mundo que esta lleno de sicarios, guerras infames por petróleo y familias desplazadas para abrirle campo al festín que se da la muerte cuando el índice no se usa para buscar una palabra atípica en el diccionario, sino para apretar el gatillo.
Lo realmente molesto es encontrar personas que lo único que las motiva en la vida es el afán de protagonismo y la destrucción de los que los rodean. Personas que aun teniéndose en cuenta su enorme capacidad mental, solo manifiestan argumentos livianos para apropiarse de algo tan intangible como lo son las palabras y la búsqueda insaciable del raciocinio.
Por ello escribo esto en son de protesta en contra de los amateurs que piensan que son infalibles y se las saben todas. Los que de uno o dos o mas libros analizan y dan criterios que según ellos son irrefutables. Para ellos les digo que las palabras son eso, palabras. Y que tan solo los números gozan de la capacidad de exactitud y que el hecho de tomar un medio no significa plagiar un pensamiento y que si están en contradicción con esto bastantes herramientas legales tienen para actuar en contra de lo que los rodea, no sin antes advertirles lo infructuoso y gracioso que seria para mi la estupidez de tomar dicha determinación.
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