lunes, 25 de julio de 2011

BOLA DE PELOS


No todo se torna a la par con lo que comúnmente catalogamos como realidad. Los insectos salen desplegando sus alas multicolores sobre los fétidos cadáveres que divagan sobre los títulos de la bolsa y las variaciones de las acciones. La gente camina sin rumbo en busca de sitios que por ocho horas les quiten la soledad, la tristeza y la poca lucidez que sobrevuela las copas recurrentes de alcohol. Ese líquido nefasto que nos bifurca los estados alterados y superficialmente placidos, ese que hace de nuestras voluntades una bola de pelos que pronto osamos escupir como el más persa de los blancos gatos.

Un viernes más, con sus visiones, gafas oscuras y líquidos que se diagraman como un demonio que posa para un calendario de distribución para el paraíso. Un vaivén de sensaciones, masajes en el cuello, besos fugaces, sombreros ridículos y miradas sombrías. Un viernes de caricias robadas, almas perdidas y miradas extrañadas. Un viernes de tiritas, gotas, sonido, teléfonos celulares, comidas exóticas, contactos estériles y compañías. Un viernes más. Un día más.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario