
La gente compra televisores cada día más grandes en los cuales poder anestesiar la mente en programas insulsos, realities grotescos, noticieros mentirosos, documentales arcaicos y de bajo presupuesto (bajísimo), espacios culturales reducidos, películas sobrepuestas y bélicas. Minutos de Dios de treinta segundos (¿Qué dirá Dios de eso?), novelas idiotizantes, matinales infantiles que causan vergüenza (menos ART ATTACK de Discovery chanel), comerciales de artículos inútiles que nos hacen aun mas inútiles. Toneladas de reggaetón, mensajes lesivos, muertes y futbol mediocre.
Algún día de seguro por cada biblioteca se pondrá una pantalla gigante y por cada lector habrá diez mil descerebrados que violaran niños, destruirán los recursos naturales, protagonizaran la segunda parte de padres e hijos, manejaran el presupuesto de Bogotá, harán miles de realities, le darán la cruz de Boyacá a “jeringa”, edificaran un edificio en medio del parque Simón bolívar, encerraran a Fernando Vallejo, profanaran la tumba de Charles Bukowsky, en el archivo nacional guardaran las fotos mas grotescas de “El man es Germán”, en corferias pondrán una chiquiteca gigante, la biblioteca Luis Ángel Arango será un vomitadero y hasta serán presidentes. Con reelección y todo (e intento de mas).
Algún día las pantallas y todo el movimiento que hay detrás de ellas invadirán todo. Recuerden estas palabras cuando eso suceda…
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