miércoles, 16 de marzo de 2011

CORRER


Cigarrillos, comida chatarra y un poco de música para acompañar una tarde en la que se imponen las ganas de hacer nada y sumergirse en un mundo de letras con itinerario al pasado, al futuro y un escape necesario al presente. Varias razones para dejar que la insolvencia material y espiritual divague por nuestras minutas vivenciales y se pongan a dar vueltas como un perro collie detrás de su propia cola.
Dos, tres o cuatro veces mas, se repite la rutina hasta que por fin y sin mas preámbulos sales a correr por las calles de una ciudad metida en el trópico pero cada día, mas gris asfalto. Corres para que se despejen mente y pulmones al tiempo. Corres para dejar atrás una lluvia de smok que aturde con cada bus, automóvil particular o bus transmasivo que se pasea orondo por la inmensa calzada de una ciudad que hace mucho tiempo perdió su identidad. Corres huyendo de ti y todo lo que eres a ratos. Corres porque es mejor correr a esperar los acontecimientos en posición fetal y con mil cosas en la cabeza. Corres para ser libre y tal vez con muchísimo impulso poder volar…

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