
Cuando se imposibilitan las nociones razónales que fomentan el proceder, se disparan los niveles de adrenalina y la aparente realidad se vislumbra desde un caleidoscopio de mil colores que disipa la niebla de los días.
Después abres con sigilo el paquete de nachos en el cine, cauteloso y con habilidad sacas uno, lo untas con el queso fundido que esta en la tasita, lo metes a la boca, masticas haciendo el menor ruido posible, saboreas, engulles el producto, baja a tu estomago, miras al lado, recuerdas que es un lunes y por ende un buen plan, sonríes y finalmente diriges tu mirada hacia la pantalla para seguir el hilo de la película.
- ¿y el primer párrafo que?
- Me vale tres vergas el primer párrafo, los nachos estuvieron ricos!.
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