
Es impactante como cada espacio que se ocupa en este conjunto de átomos, elementos y moléculas, se conocen y descubren nuevas mentes que desbordan los parámetros de la imaginación, la improvisación y la esquiva inventiva. Sales un día con un complot de ideas sustentadas en la cabeza y a medida que pasan las horas ,ves como de pronto ,con un simple saludo ,se amplían en autopistas de doble carril el conocimiento, las experiencias directas y palpables de otros, con incalculables anécdotas y reflexiones sobre las mismas.
Desde ese punto es que llega el motivo por el cual se enfrenta uno a las hojas en blanco y las llena de letras que son solo un ápice de lo que se quiere expresar, pero que como toda cosa natural fluye y se abre paso como un rio bravío que no hace reparos en obstáculos de ningún tipo.
Lo que escribo es simplemente eso, una concepción de las vivencias propias y ajenas, que materializo en una hoja de papel y sistematizo en este medio, para de una forma honesta mostrárselo a los demás, con los adeptos y contradictores que lleguen. No es una intensión de masificar lo que pienso, porque considero que las demás opiniones y vivencias son tan valederas como lo son las mías.
No pretendo que me beatifiquen con un nobel, ni que me desplacen por lo que se y analizo con esta cabeza patológicamente critica que me fue concedida por un coctel de genes, ganas y una particularidad mágica que solo dios sabe dar. Solo expreso una opinión mas (de allí radica el titulo de este blog), de un individuo más, de un ciudadano más, que comparte con otros este valle de lagrimas, alegrías, sorpresas, inseminaciones artificiales, imaginaciones, guerras, amores, cuentas de correo, redes sociales y felicidades esporádicas. Me acepto sin reservas y contemplando de una manera serena los errores y aciertos, no estoy montando un circo (aunque seria chévere…, obvio sin animales), por ende no debo parecer gracioso ni fulminante en ningún show.
La vida es un espacio en el que funciona a la maravilla la lógica del ensayo y error y por ende nuestros triunfos no deben glorificarnos ni nuestras derrotas sumirnos en el fango impúdico de la desdicha, por ello ,si de una u otra forma con lo que escribo me equivoco o acierto, se que cuando me acuerde de esto será motivo suficiente para que aligere los músculos de mi cara y deje surgir una inobjetable sonrisa, sin pensar a quien o a quienes les gusto este placido ejercicio de proyección mental…
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