jueves, 3 de marzo de 2011

DIAS DE LLUVIA


En las noches de lluvia es bueno mirar las gotas que pululan la ventana y ser espectador de un fenómeno natural que diluye las penas y los pasos de los transeúntes de esta caótica ciudad. Es el plano perfecto para una película nostálgica que atesora miles de sensaciones que palidecen y conmueven las fibras del alma.
La lluvia tiene el don colapsante en la intransitable Bogotá y dibuja un paraíso para los bohemios, los vendedores de tinto y los amantes de los charcos. Palpar todas estas sensaciones que produce una noche fría hace que rememore precedentes en los que cobije mis días fríos con sentimientos calientes y no era tan maquinal ni equidistante de las personas que me rodean…
Las palabras son un agente invasivo que sirve para enamorar, ofender, alabar, orar, dialogar, y hasta para declarar una guerra. Las palabras son como las gotas de lluvia del roció, y del aguacero que cae. Son como un hormiguero donde con cada letra, se acciona un movimiento y fluyen las teorías, los esquemas y los malos chistes.
Las gotas del aguacero hacen que el techo propio colapse y no quede mas remedio que declararse un damnificado mas de este anímico invierno y desde un don superfluo invocar anexos trascendentales y equívocos pasajeros…

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