
Como los días son una senda magnética que parece inalterable en el tiempo y el espacio,Hay que saberse camuflar por los múltiples paisajes que la misma cotidianidad provee. Callar ante los mojigatos, gritar ante los altaneros, enfrentar cara a cara a los habladores, e ignorar a los aduladores, son algunas de las formas para mimetizarse, en un contexto que cambia según los aspectos de turno, o el girón respectivo de este contraste sistemático de actos.
Salir de la rutina es una revolución ardua y obliga a contar con proporciones desmedidas de imaginación, locura e inteligencia. Vivir en estos tiempos es una labor atemporal de las funciones y actividades. Es una tarea diaria y programada en la cual se fundamenta en un espacio invisible e intangible, llamado futuro y por el cual están sustentadas todas las arbitrariedades que le imponemos a nuestro presente. Mandas lo que siente tu vida presente, a la nulidad que decreta el insulso futuro, negándote la posibilidad de vivir bajo un estado de conciencia mas autónomo, palpable y real que brinda el hoy y ahora.
Vivimos esquematizados en una oficina diez horas seguidas, en las que se dibujan nuestros sueños de una playa al final de año entre papeles, minutas, responsabilidades y cubículos de dos por dos. Pagas los prestamos ,que son como los peajes que cancelas mensualmente para demostrarle al estado que eres una persona útil y que estas lejos de mendigar, llevar costales al hombro y vivir en las calles infestadas de ladrones, fríos andinos y sueños remendados con hilo para suturar.
Gastas dos horas en el transporte publico, escuchando las calamidades de los demás o apretándote contra otros cuerpos maltrechos para que el bus de la estación o el alimentador no te dejen botado como un paria. Por fin llegas a tu casa y enciendes la televisión y por los programas te das cuenta que artista en Colombia, se le denomina al payaso de turno que nos hace reír por cada babosada que expele de la boca y por cada maroma, que ,incauto, genera con su movimiento de vísceras, músculos, huesos , mierda y demás elementos corporales.
Ves comerciales en los que te detallan productos que no necesitas pero que compraras, cuando vayas al mercado y en tu condición de zombie lo pongas en el carrito para pagar a diez mil cuotas con una de las tarjetas que te dieron tus amos. Vivimos de un sueño llamado futuro que como una sanguijuela, se chupa todo nuestro presente y que cuando tengamos la concepción de esta situación y seamos completamente consientes tendremos ochenta años, uno que otro cáncer (enfermedad de moda), o una artritis que torcerá nuestros cuerpos para que hagan juego con la desviación de nuestras almas….
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