
Vueltas, vueltas, solo vueltas se dan sin parar en las varas de incienso barato, baldosas blancas, caras largas, discusiones circulares y gente lambona. Escaleras rojas de sangre y barandas desquebrajadas ayudan en el duro trabajo del equilibrio corporal que se busca para no caer, para no hacer el ridículo, para no caer ni ser vencido.
Golpes, aluminio energía, vértigo, adrenalina y sangre se encargan de invadir un lugar lleno de cuadros rotos, vulgaridades y baños inservibles. Policía, soborno, gritos e insultos te circundan en una horda de lo no debido o querido. Una sinfónica que enmarca lo que no se quiere, pero que se toca con las puntas de los dedos.
Vueltas, vueltas y más gritos. Un Madrazo ligero se agolpa en el anti vocabulario y se encima del closet de los maricas con bultos entre las piernas. Sustos, luz, realidad y taxi. Resaca es lo único que te espera mientras los parpados dicen no mas…
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