
Se manifiestan en candelabros de bronce los albores del día y la invasión de un rayo de sol tenue pero constante. La tiniebla cede ante la superioridad de la luz y permite que cada visión se haga mas clara en un espacio lleno de cuadros marcados con bolígrafos baratos, aviones flotantes y medallas de batallas milenarias que alguien, en algún lugar y por alguna razón gano.
El contraste de los colores se hace aun más notable en las gotas de rocío de las ventanas por la lluvia, las piedras y el tiempo. La cama se hace gigante en un tumulto de enseres conocidos, pero lejanos a la vez. Frotas tus ojos que al salir del trance que dan los sueños y te trae de golpe a la realidad, y que te pone en frente un universo amplio de barrotes, mala comida, hacinamiento, quietud, soledad y hastió.
Frotas aun más tus ojos para en una patética acción intentar encapsular los momentos y soñar de nuevo. Sueñas que estas en casa y que tú esposa entrara por la puerta que solo tú has mentalizado, peno no. Lo real es que estas ahí, en la celda de siempre, con unos ojos lluviosos que anhelan otro sueño, otro espejismo. Anhelan un sueño de libertad, mientras el guardia azota tu celda con el llamado a despertar para irte a duchar y sacarte de tajo ideas estúpidas y esperanzadoras de tu cabeza.
Lagrimas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario