lunes, 13 de junio de 2011

RESUMEN DE MI PRIMER CUARTO DE SIGLO


Partiendo de un mundo de espejos rotos, castillos de arena abandonados y paletas derretidas por el sol, debo atender mi ligera obligación de dar un balance de estos 25 años de una vida sencilla, voraz, intermitente y declinada siempre a lo no bien visto.

Naci en una familia hibrida , que como muchas familias en Colombia lucha por subir a una elite absorta, impermeable, soez y excluyente, al mismo tiempo de entablar una guerra civil diaria contra las derrotas, los embargos, las malas inversiones, los extractos de tarjeta de crédito mensuales, los embates propios del estrato cuatro y a veces cinco y cualquier elemento que incline la balanza hacia los índices de pobreza o de miseria ( o de miseria extrema como en este desastre de país que dejaron los últimos dos gobiernos).

Como figuras económicas estuvieron mi padre y mi madre. Personas que trabajaron muy duro por lo que hoy tienen y que yo puedo gozar con mis muchos hermanos. Dios me premio los días con un ser maravilloso, como lo fue y seguirá siendo hasta el fin de mis días mi abuelita. Ella que con cada cucharada de emulsión Scott, consejo, regaño, beso, cantaleta, frase de amor, historia de una lucha comunista bravía, valores inculcados, cariño y demás, me enseño todo lo que se y de lo cual estoy hecho y ofrezco sin reparos a los demás. He tenido el placer de tener una enorme familia que con sus loables gestas y costumbres edificaron mi corazón y dan pie para que por medio de la sensibilidad que ellos afloraron con la ternura que me proveen aun plasme estas letras.

Después vino la vida de colegio que no fue fácil, pero que sin dudas fue la época más feliz que hasta ahora haya vivido. Mis paisajes los adornaban las llamadas de acudiente, paseos por unicentro, regaños diarios y constantes, muchas materias perdidas, risas, futbol, amigos esporádicos que se perdieron en el camino y el más grande de ellos mi apreciado mejor amigo Edwin Vásquez Camargo.

Después vino el amor y sus embates, sus alegrías, sus tristezas y su inevitables muertes consecutivas. Se presento el primero que marco ciertas cosas en mi, que no quiero repetir y otras que atesoro en el baúl de los momentos en los que la dicha hizo amagues de asomo por la ventana. Después universidad, lamentaciones y acertijos recurrentes, unicornios de papel y una u otra persona que en su momento formaron parte de mi conglomerado, pero que después como todo lo efímero, se fue como la más leve brisa…

Después te fuiste tú…

(…)

Te fuiste abuelita y me dejaste un vacio enorme, algo así como un agujero negro en medio de la geografía de mi alma. Una ausencia que nada. Absolutamente nada, ni nadie llena ni llenara. Pero que todos los días intento mitigar con el deseo de ser feliz, como se que a ti te gustaba. Eres lo que mas hace falta de este balance de un cuarto siglo de años pasados por este cuerpo y vivencias recopiladas en una mente asesorada por unos inquietantes ojos. Eres eso que no me deja pasar saliva a veces formándome un nudo en la garganta tenaz y que me hace llorar…

Solo quiero que sepas que eres de lo que mas me siento orgulloso abuelita en el mundo y que eres el sol que alumbra mi vida y que calienta mi ser en una realidad tan fría como esta. Te amo con las entrañas y con todas las fuerzas de mi alma. Y se que desde el cielo estas acompañándome y disfrutando de la gloria mientras un simple mortal como yo, llora porque esa llamada… ese beso... ese cariño con el que te amanecías para dármelo no llegara…


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