
Si se pudiera cambiar el orden de las cosas creo que me levantaría con una sonrisa cada vez que me despierte y las noticias estén menos empapadas de sangre y el periódico EL ESPACIO deje de circular por el déficit económico que traduce sus limitantes ventas.
Llenaría de letras la cabeza de los sicarios sin suerte y haría un menjurge para que la impunidad saliera de las casas y proyecciones mentales de los comisionados de televisión, se difuminara por las avenidas maltrechas y nunca terminadas, para finalmente ser esparcidas en el mar como cualquier ser que antes de su inercia eterna designa. Encendería velas que ilumínen los corazones y las mentes de los legisladores para que no piensen en llenar sus proyectos de carnavales contractuales ni autos complacientes de poder sino en personas.
Llenaría de panes y libros las canastas de los hambrientos (porque no solo de pan vive el hombre…), y de agua de manantiales las gargantas de los sedientos. Llenaría de lápices de colores las manos de los niños sin sueños, para que dibujen un mundo menos rojo sangre y mas azul marino o verde esperanza. Tomaría de brazos a los habitantes de las casas de cartón, Limpiaría los ríos atestados de desechos y sembraría un árbol por cada bala disparada.
Finalmente creo que me despertaría de esta placida somnolencia y me bajaría de los castillos aéreos que por necesidad creo cuando me siento perdido, desesperanzado o cuerdo, con la ventaja de que en colombia todavía no hay nadie reportado en las centrales de riesgo financiero, fenalco, icetex o datacredito por el placer maravilloso de soñar.
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