sábado, 12 de febrero de 2011

LEY DE MURPHY


Cuando uno se mata la cabeza, otro, al mismo tiempo se revuelca en emociones que le inundan la vida, el cuerpo y hasta la punta de los dedos en un festín de los sentidos. Es una lógica coherente palpable y en miles de casos comprobable e irrefutable. Es una constante línea y balanza entre el bien y el mal donde de forma equitativa se le da equilibrio al universo y se puede dar de forma lógica y pre contextualizada una conciliación base entre lo alterno y lo supuesto.
Si uno esta mal por una persona, esa persona debe estar cagada de la risa y disfrutando de los placeres que da la vida. Si uno esta disfrutando de las mieles de la infidelidad la otra persona fijo estará en esos momentos pensando que uno es la persona más maravillosa del mundo y que tiene que como mínimo enviarle un amoroso y entrañable mensaje de amor desde su móvil.
A uno le ponen los cachos o simplemente lo dejan y empieza a envidearse con la persona que se fue y se da torpes y banas esperanzas idealizándose que así como uno extraña, la otra persona hará lo mismo. Y no, la otra persona estará dándose besos y otras cosas con la otra persona sin escatimar ni perder el tiempo en dolores ajenos, ni el cursi arrepentimiento.
La vida es así, una extraña lógica donde Murphy es el único que tiene la razón, y donde lo que esta mal tiende estar peor. Donde por estar apegados a una leve esperanza pasamos a ser unos mártires innecesarios de casos infructuosos y frustrantes.
Yo he estado en esos momentos con la versión optimista del cuento, creyendo que los dramas de las películas donde a pesar de todo, los protagonistas terminan juntos y bajo un atardecer hermoso tomando el te en una playa californiana existen, y no. Eso es una invención más de los boy scouts o de un líder espiritual de épocas remotas.
Si uno esta mal el otro estará bien. Es un ying yang sin puntos grises y esta es una lógica proporcional para este caótico mundo, así que la esperanza creo yo que se debe dejar al plano exclusivo de la religión donde esta instauro sus postulados con la fe.
Por ello y como dice Murphy …
“Sonría. Mañana puede ser peor.”

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