
Un trago, dos tragos, tres tragos. Duermes y no sueñas por la borrachera que te pegaste y finalmente despiertas con un dolor de cabeza, de bolsillo de alma y corazón que te va a paladear tu inseparable, siempre presente, puntual y arraigado amigo guayabo…
Guayabo es ese amigo que te encuentras bien vestido (un Armani por ejemplo), con un auto esplendido en el que también va la niña de la universidad que te encanta , mientras tu estas con una pantaloneta tipo mundial del 86 con cara de preso de indonesia, con los huevos, la leche y el pan del desayuno.
Es esa tía “pone apodos” que a penas llegas con la mujer de tu vida le cuenta tus gracias mas grotescas de la niñez y te coge los pómulos hasta dejarlos rojos mientras planta un beso en la frente que deja como rastro ese labial de revista de yanbal.
Guayabo es un personaje exentico que entro a mi vida hace unos años y con el que nunca capo sábado tipo ocho de la mañana para jugar a los dados mi resistencia craneoencefálica al dolor y cuando me excedo mi resistencia moral y psicológica a las envestidas de mi conciencia.
Es un ente medianamente constante, aunque últimamente sobresale por su intermitencia (buen síntoma), que difiere en que ya están pasando mis momentos de locura y que pronto seré un personaje encorbatado y que luchara por la justicia bajo premisas normativas , clientelistas y corruptas (una completa demencia verdad?), y que en pro de la sociedad capitalista tendré una esposa, comprare un apartamento, un auto, un perro, una finca, tendré un par de hijos para poder autosatisfacer mi necesidad natural de sentirme trascendental y fluctuante en el tiempo, el espacio y las salas de parto. Comprare una granja a las afueras de la ciudad para los fines de semana untarme de tierra las manos para cultivar cualquier cosa, labor que pondrá en evidencia mis falencias agrónomas y artesanales. Me divorciare de mi esposa por haber conocido una muchachita de tal vez veinte años menos, viajare por muchos sitios donde me tomare fotos para motivar la envidia de mis cercanos amigos y enemigos y después de escribir un montón de cosas seré un viejito “chocho”, mamon, y sedentario con un libro en la mano y un pañal para la incontinencia urinaria en medio de las piernas…
Me asusta este futuro de una manera que no puedo explicar. No porque sea poco previsible o malo, sino porque veo a los demás cadáveres a mi alrededor y esperan anhelan o van a afrontar un futuro parecida , casi igual, como si hubiese un guion donde todos vamos a hacer el mismo personaje y el que se rehusé a hacerlo será llamado pobre, genio, loco o desechable. En este momento es cuando reitero el dicho que pregona:”se es extremadamente liberal hasta que se consigue el dinero suficiente para ser extremadamente conservador” (terrible).
Una tremenda locura que demarco en mi mientras veo que mi buen amigo guayabo hace su aparición y se lanza sobre mi, pero le hago una llave de lucha libre mexicana con un bonfiest y lo dejo neutralizado… por ahora…
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