lunes, 14 de febrero de 2011

DÍAS DESPEJADOS


Lápiz y papel renuevan sus maullidos para por fin lamerse sobre horizontes menos grises y parpadear por el brillo de los cielos despejados y el sol encandilante de los venados. Saben que es una tarde de mayor autonomía sobre los tejados de las casas donde viven los tejedores de sueños, los sicarios mal pagos y los niños sin camiseta que muestran su barriga llena de bichos.
Lápiz y papel muestran con orgullo las heridas que propinaron algunas rendijas maltrechas, y una que otra maniobra acrobática entre techo y techo que los obligo a caer, pero como siempre, de pie. Son dos gatos diferentes en su contexto y en su contenido. Son insulsos en sus tesis y antítesis, son en resumen un blanco y negro adicto a los días grises. Por eso en los días de cielos despejados no saben quien es, ni de donde son. Piensan que son patos famélicos un rato y después se creen leones de cacería tomando el te de las cinco de la tarde en un pub irlandés.
Ese es el problema del color. El color te da tantos puntos de referencia que te dejas deslumbrar por la energía de la luz y acabas desconcentrándote aun mas en un caleidoscopio de vidrios, colores y plumas de pavo real, diría lápiz.
No, es un problema de conexión en un espacio donde siempre ha habido sombras fulgurantes, llenas de ruidos, silencios y gritos. Donde se refugiaban ciertos sentimientos y cajas de bombones a medio terminar, diría papel.
A mi me parece, digo yo, que simplemente todo este tema es una disfunción netamente funcional donde los vacios se llenan de nada y donde la luz es mas lenta que una tortuga. Donde el espacio de los recuerdos es suplido por nuevas experiencias, banas o no tan vacías, y las recolectas como en halloween recolectabas en calabazas malhumoradas caramelos de muchos colores y sabores que en exceso hacen doler la barriga.
Es una conversación fugaz como el ocaso a los seres de la tarde o el agua en una mano abierta. Es un irraciocinio que no increpa en tema alguno y termina con la rapidez del orgasmo de un pez salmón que después de nadar contra la corriente copula a la hembra y al fin muere…
Sirvo una taza de leche tibia para estos dos seres que al sentir su olor recuerdan su naturaleza felina y lamen el liquido ronroneando al unisonó y yo observando el ocaso que hace la antesala a la dinámica noche, me dejó caer en el prado para así contemplar los cielos estrellados que se avecinan y contar las cometas de los niños barrigones que han dejado atrapadas en el coartante alumbrado publico. Un perro a lo lejos se sonríe, creo que va a atacar…

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